martes, 15 de noviembre de 2016

23:26:00
LONDRES, 15 de noviembre de 2016.- La Seleccion Española ha logrado remontar un partido que tenía perdido ante Inglaterra (2-2) en un arrebato de coraje y garra cuando todo parecía encaminado a la celebración inglesa en Wembley.

No ha sido un buen partido de los de Julen Lopetegui, ni mucho menos, algo que quedaba de manifiesto en el minuto 9. Iñigo Martínez perdía el balón en una zona muy comprometida, Vardy recogió el regalo y Reina tuvo que derribarle. No perdonó Adam Lallana desde los once metros.

Le costaba a España tener el balón y crear peligro, todo lo contrario que Inglaterra, que con cada ocasión metía el miedo en el cuerpo a los ibéricos. A pesar de ello el marcador no se movió antes de enfilar el camino a los vestuarios.

Lo mejor que puede pasar es que acabe cuanto antes este amistoso que de amistoso tenía muy poco, pero que ha acabado siendo un duro varapalo, dijo el cronista de Mundo Deportivo antes del desenlace. Bien está lo que bien acaba.

Tras la reanudación, un nuevo error en la salida del balón volvía a ser aprovechado por los Tres Leones. Henderson puso un centro al área que fue rematado por Jamie Vardy a las redes. Tranquilidad para los de Gareth Southgate.

El partido iba enfilado para la celebración inglesa, tanto fue así que se desconectaron del partido y España logró despertar. Iago Aspas se presentó delante de Stones, que fue reculando hasta que el delantero del Celta encontró un huequecito para poner el esférico en la escuadra. Minuto 89.

Desatada España, sabiendo que en un mal partido y con un descuento por delante de cinco minutos estaba a solo un tanto de empatar el encuentro, se fue a campo abierto a por la portería de Heaton.

Carvajal conectó con Isco Alarcón en el área, que controló, encaró al guardameta y le batió por debajo de las piernas para delirio de la colonia española en Wembley, que casi sin imaginarlo, celebró un empate sacado de la nada.

Debió sentirse raro Busquets. En el último tramo de la noche, el mediocentro del Barça, dueño de un Mundial y una Eurocopa, vio a su alrededor a Reina, Carvajal, Nacho, Iñigo Martínez, Azpilicueta, Koke, Isco, Ander Herrera, Iago Aspas y Morata. No estaban Casillas, Ramos, Piqué, Xavi, Alonso, Iniesta, Villa o Silva, descansando en el vestuario. Busquets, como toda España, descubrió entonces que esa es ahora su realidad. Finalmente, Nolito le sustituyó y entonces a España ya no la reconocía nadie. Hay matices (Piqué, Ramos e Iniesta volverán, y eso es mucho volver), pero España se topó con toda la crudeza de una transición que está siendo indigesta. (Goal / El Mundo)