martes, 29 de noviembre de 2016

16:32:00
Teresa Gil / Libros de ayer y hoy
laislaquebrillaba@yahoo.com.mx
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La vida de los autores no es ajena a la realidad que vive un país y de hecho ésta alimenta sus obras. Hacerle por lo tanto un reconocimiento nacional a uno de ellos, precisa una explicación si hay dudas sobre hechos que llevaron al crimen y la tragedia. La situación se agudiza si como en el caso de la escritora Elena Garro, uno de los que organiza el centenario de su nacimiento es el propio sistema que causó la represión en el que se involucra a la escritora; sistema que sigue actuando igual o con mayor virulencia que en el 68 –eje de esta discusión– y que se observa en casos como Ayotzinapa, Nochixtlán, Tanhuato, Tlatlaya y ahora, la amenaza ominosa sobre los hechos recientes de Sinaloa. La obra literaria de la autora nacida en Puebla el 11 de diciembre de 1916 no está a discusión. Autores, intelectuales y teóricos de diversas tallas la reconocen como una gran escritora, mujer de una gran brillantez, “aunque llena de contradicciones y enigmas”, como sostiene Poniatowska. Pero si bien se alude su vinculación en los sucesos que confluyeron trágicamente en Tlatelolco, la mayoría de los que escriben sobre ella los mencionan pero luego pasan de largo y se meten en sus obras, en una intención de restañar heridas, de salvar al elegido, de darle una oportunidad a los olvidos a partir de una obra singular. Así ha sucedido con grandes creadores de la historia. Algunos sectores feministas se lanzan contra el exmarido canalla y el Premio Nobel Octavio Paz queda mal parado. En las redes, Garro es intocable para un sector que ve como herejía que alguien se atreva a dudar de su figura. Como que se trasmina la propia exaltación que vivía Garro a ese sector que la sublima. La discusión en ciertos momentos se torna peligrosa  porque lo que está en juego no es solo el talento literario sino concepciones también dolosas que se pueden repetir. La propia Elena en su insistir a veces enfermizo en corrientes, teorías, tesis –el racionalismo, el surrealismo, los poetas alemanes, nombres, conceptos, datos a montón en sus escritos, intervenciones  y entrevistas– confluye en señalar lo peligroso de algunas ideas ¿Cuánto han influido aquí en estos momentos para la agresión a maestros y estudiantes, las ideas de los intelectuales orgánicos de la SEP?, por ejemplo. Las preguntas acuden y el pueblo de México tiene derecho a saber: ¿Cuál fue la verdadera participación de Garro en los sucesos del 68? ¿Qué tanto sabía de la represión en Tlatelolco, la noche del primero de octubre cuando permaneció escondida junto con su hija en una pensión de la colonia Roma? ¿Fue la suya una participación imprudente, propia del protagonismo de la intelectual o del desconocimiento de lo que podía suceder? ¿Fue utilizada como chivo expiatorio por el diazordacismo, por su cercanía con Carlos A. Madrazo? ¿Cuáles son los hechos que realmente la señalan? Una de las tesis más completas que han abordado el tema, fue concebida a lo largo de años por Gaspar Rafael Cabrera Hernández y así escribió Elena Garro y el 68, La historia secreta, en 2011. La hizo para obtener el  título de licenciado en comunicación y periodismo. La tesis parte del hecho principal que está a discusión: el caso Elena Garro no tiene todavía una verdad jurídica y hacia él se lanzó en entrevistas, investigaciones, manejo de documentos, búsqueda de protagonistas, solicitudes de información oficial, reflexión personal. La tesis se maneja desde un principio con la intención de liberar a Elena de la carga que lleva, pero basada en datos concretos, en pruebas. Asesorado por la académica de la FES Aragón de la UNAM, Goovinda Penélope Juárez Rodríguez, Gaspar utiliza más de 200 páginas para hurgar en la vida de la escritora en esos tiempos, a la par que relaciona los acontecimientos con sus protagonistas, las teorías que se desprenden del 68 y los hechos que al parecer la involucran, entre ellos artículos en los que Garro critica acerbamente a intelectuales y estudiantes que protestan contra el autoritarismo de Díaz Ordaz. En la investigación ordenada por Vicente Fox, que creó  la Fiscalía Especial para Movimientos Sociales y Políticos del Pasado y que se centró en la acusación de genocidio contra Luis Echeverría por los sucesos del 68 y del 71, el comunicador no encontró ninguna referencia a Garro, porque la explicación fue que en general no se trataron casos particulares. Dicha fiscalía desapareció en marzo de 2007. El documento planteado en forma de reportaje, contiene escritos oficiales, manuscritos personales, fotos de personas y edificios. Tiene una bibliografía extensa y anexos entre los que se encuentra una carta ofensiva de Helena Paz Garro, para el rector José Barros Sierra. El epílogo es sombrío. Cabrera Hernández cierra su exhaustivo e interesante trabajo “cargado de nuevas dudas”.