martes, 29 de noviembre de 2016

11:48:00
HONG KONG, China, 29 de noviembre de 2016.- La presidenta de Corea del Sur, Park Geun-hye ha anunciado esta mañana su voluntad de dimitir si así lo decide la Asamblea Nacional (Parlamento). Su iniciativa responde a la creciente presión a la que está sometida desde hace algo más de un mes por su presunta implicación en el mayor escándalo de corrupción política y tráfico de influencias de los últimos años en el país asiático.

“Voy a delegar en la Asamblea Nacional la posibilidad de acortar mi mandato presidencial”, ha dicho Park en una intervención transmitida por televisión a todo el país. Un discurso en el que la mandataria surcoreana ha emplazado a los partidos políticos a establecer “un calendario (...) y a asegurar la transición estable del Gobierno. Renunciaré acorde con el calendario y los procedimientos legales para hacer efectiva mi dimisión”, subrayó la jefa de Estado surcoreana.

La presidenta de Corea del Sur, Park Geun-hye, hizo una declaración televisada a la nación desde la Casa Azul. (Stringer / Reuters)

Park Geun-hye, que se ha comprometido asimismo con “colaborar con la investigación”, se ha visto abocada a renunciar a su cargo después de que se destapase, hace algo más de un mes, el mayor escándalo de corrupción y trafico de influencias de los últimos años en Corea del Sur.

El llamado “ChoiSoonSil gate” involucra a su confidente y amiga íntima Choi Soon Sil, quien sin tener cargo oficial alguno, tenía acceso a su agenda oficial, le editaba sus discursos, le aconsejaba acerca de nombramientos y decisiones gubernamentales e incluso le sugería acerca de la vestimenta que debía ponerse, según la prensa local.

Una situación que se ha agravado al descubrirse, asimismo, que Choi, en connivencia con la presidenta surcoreana, habría presionado a más de cincuenta grandes empresas del país para que aportaran recursos por valor de casi 62 millones de euros a dos fundaciones sin ánimo de lucro dirigidas por Choi, que a su vez habría intentado desviar parte de estos fondos a una sociedad de su propiedad.

Este escándalo político, a un año de la culminación de su mandato presidencial, ha dejado hecho jirones la gestión política de Park y su popularidad se ha visto reducida a un mínimo histórico del 4%.

Ante tal situación, los partidos de la oposición, mayoritarios en la Asamblea Nacional, han empezado a preparar su proceso de destitución, que quieren someter votación a finales de esta semana o inicios de la próxima. Un proceso que podría culminar con la destitución de Park Geun-hye en un plazo máximo de seis meses.

Durante su discurso de esta mañana, Park ha negado su presunta implicación en el escándalo de corrupción y tráfico de influencias y ha destacado que, durante sus 18 años de carrera política, jamás ha tratado de alcanzar “ningún interés personal”. Sin embargo, la presidenta ha reconocido que es culpable por fallar en controlar a sus colaboradores cercanos, según la agencia de noticias surcoreana Yonhap. (Isidre Ambrós / La Vanguardia)