lunes, 15 de mayo de 2017

13:25:00
WASHINGTON D.C., 15 de mayo de 2017.- El gobierno de Estados Unidos acusa al régimen sirio del presidente Bashar al Asad de haber perpetrado ejecuciones masivas de “miles” de prisioneros y quemar después los cuerpos en un gran crematorio fuera de Damasco.

El Departamento de Estado asegura que unos “50 detenidos están siendo ahorcados diariamente” en la prisión militar de Saidnaya, cerca de la capital. El crematorio está siendo usado para ocultar las pruebas de los asesinatos en masa de lo que constituiría un crimen de guerra conforme a las normas de la Convención de Ginebra, según añade la misma fuente.

El Departamento ha publicando recientemente fotografías hechas con satélite y desclasificadas que muestran lo que dicen es un edificio del complejo penitenciario que ha sido modificado para usarlo como crematorio.

La cárcel de Saidnaya y en el recuadro, el presidente sirio, Bashar al Asad.

Al presentar las imágenes, el máximo diplomático estadounidense para Oriente Medio, Stuart Jones, afirmó el lunes que el gobierno de Asad “ha caído a un nuevo nivel de depravación”, con el apoyo de Rusia e Irán.

En una rueda de prensa, Jones aseguró que esas pruebas muestran nieve derretida en zonas calientes de lo que sería un crematorio y pidió a Rusia, aliado de Asad, que aumente la presión para que “rindan cuentas por estas atrocidades”.

La prisión de Saidnaya ha sido denunciada varias veces por organizaciones de derechos humanos por sus infames condiciones. Amnistía Internacional denunció el verano pasado las “torturas, condiciones inhumanas y muertes masivas” que se producen sistemáticamente en las cárceles sirias e instó a la comunidad internacional a mediar para zanjar “abusos” equiparables a “crímenes contra la humanidad”. La ONG cuantifica 10 presos muertos diarios y, en cuanto a Saydnaya concretamente, considera la posibilidad de que hasta 13.000 personas hayan sido ejecutadas.

El responsable del Departamento de Estado confió en que estas pruebas lleven a Moscú a aumentar la presión sobre Asad para que se busque una solución política a la guerra civil siria, que incluya la salida del líder del país. Jones no quiso hablar de acción militar en respuesta a este crimen, como ocurrió cuando el presidente estadounidense, Donald Trump, ordenó bombardear el pasado abril una base aérea siria en respuesta a un ataque con armas químicas. (La Vanguardia)