martes, 22 de noviembre de 2016

19:49:00
Pedro Echeverría V.

1. López Obrador, virtual candidato del partido Morena a la Presidencia de la República para 2018, dio a conocer el pasado domingo 20 el eje de lo que sería su plan de gobierno frente a miles de sus dirigentes y simpatizantes. Se esperaba un tipo de planteamiento de este calibre, obviamente radicalmente distinto al que tendrían los candidatos del PRI, PAN, PRD o cualquier partido burgués/empresarial. No se esperaba menos, al contrario mucho más; pero no debe olvidarse que esas demandas son para un proceso electoral que busca sumar apoyos, no confrontar. ¿Cómo presentar  un programa más avanzado ante una población que ha sido víctima del manipuleo, la tergiversación, la mentira de medios de información derechistas? ¿Cómo pensar en buenos principios sin pensar en la maquinaria electoral?


2. De entrada AMLO lanza la consigna: cero tolerancia a la corrupción e impunidad y, con lo que se obtenga financiar programas sociales. Con la recuperación de prestigio de México se atraerán inversiones nacionales y extranjeras que abrirán nuevos negocios y éstos tendrían que pagar buenos salarios. Se beneficiaría a la gente construyendo refinerías, bajando el precio del gas, la gasolina y la electricidad. AMLO propone una consulta pública para revisar las reformas estructurales de Peña Nieto. La realidad es que cualquier adelanto programático es nada si no se logra el gobierno para cumplirlo; además que esto no basta si no se tiene la fuerza para someter a la poderosa derecha (PRI, PAN, PRD, empresarios, medios de información y el poderoso imperio yanqui).

3. Como en las campañas presidenciales de 2006 y 2012, el candidato López Obrador comenzó ocupando el primer lugar en encuestas a pesar que todas ellas son mandadas a hacer por los mismos medios de información de gobierno y empresarios. Lo importante es estar en primer lugar los últimos días y después de calificar las elecciones. Las Presidencias de un país representan gigantescos intereses y se juegan no cientos de millones sino decenas de miles de millones y –como las de hace unas cuantas semanas en los EEUU- el destino del mundo. Así que AMLO y sus seguidores tienen que dejar de soñar y pensar en sus electores y ver cómo se arman las estructuras políticas y económicas que siempre determinan todo. Los votos, para mi valen un carajo porque todo, todito, se arregla antes. (22/XI/16)

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