miércoles, 20 de julio de 2016

03:20:00
CLEVELAND, 20 de julio.- Es un hecho. No hay vuelta atrás. En un día verdaderamente histórico, la convención republicana consagró definitivamente ayer  a Donald Trump como su candidato a la presidencia de Estados Unidos. Con el "pase de lista", que comenzó a las 17:30 horas locales, en orden alfabético, Estado por Estado, las delegaciones presentes aquí en Cleveland votaron por la nominación. (En cuanto a México, reiteró que fortalecerá la frontera)

Trump ha alcanzado un hito impensable hace 13 meses, cuando anunció su candidatura. "Es un momento irreal", dijo su hijo Donald Junior. En en verdad irreal: un hombre de negocios controvertido, más showman que empresario, de pasado democrático, afiliado recientemente al Partido Republicano, ha derrotado a 16 competidores y se ha apoderado del Grand Old Party. Para sancionar la rendición del establishment, ayer hablaron en el escenario de la Quicken Loans Arena los líderes republicanos de la Cámara y el Senado, Paul Ryan y Mitch McConnell.
Donald Trump. (AP)

La jornada se abrió bajo los peores auspicios. En medio de dos escándalos, uno más ruidosa, el otro más grave en consecuencias. El primero: el descubrimiento de que el discurso pronunciado la víspera por Melania Trump había plagiado pasajes enteros del de Michelle Obama en 2008. El plagio ocupó la atención de los medios de comunicación durante todo el día, pero tal vez no tenga grandes consecuencias entre los votantes de derecha, que han perdonado o ignorado una larga serie de mentiras a The Donald. Por otra parte, Melania también parece haber mentido sobre su título universitario. Bastaría para destituir a un ministro alemán, pero no a una aspirante a Primera Dama de la era de la política como reality show.

El otro escándalo, tal vez más grave, es la decapitación de Fox News. El potentísimo Roger Ailes, presidente ejecutivo de la televisora de Rupert Murdoch, canal de referencia para la gente de derecha, tendrá que enfrentar las acusaciones de acoso sexual de varias conductoras, incluyendo a la famosa Megyn Kelly. Ailes es el que ha hecho a Fox News la TV informativa más vista y más influyente, así que su caída marca el final de una época.

El clima de la convención es ambiguo. La base de los delegados presentes está entusiasmada. Grita aprobación para el clan Trump, silba sin piedad a los notables culpados de dar un apoyo tibio, como Mitch McConnell. Se entiende que el establishment está todavía incrédulo por lo que ha tenido que sufrir. La clase política de la derecha todavía no sabe si el magnate de bienes raíces lo está llevando al desastre (el experto en sondeos del New York Times, Nate Cohen, da 67% de probabilidad de victoria a Hillary) o si en el mundo loco del post-Brexit podría suceder otro portento. Mientras tanto, The Donald disfruta de su momento mágico. Incluso anoche no pudo resistirse a su impulso narcisista, apareciendo de nuevo en la convención, por segunda noche consecutiva, robándole el show a todos los huéspedes y violando la regla de que el candidato habla sólo al final. También él siente la irrealidad de lo que está sucediendo. Y mientras tanto, lo goza. Al tiempo. (Federico Rampini / Repubblica)