miércoles, 20 de julio de 2016

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Eduardo Ibarra Aguirre / 20-VII-16

“Si todos los corruptos fuéramos encerrados en el Estadio Azteca no cabríamos y no habría quien cerrara las puertas con llave”, presumía a carcajadas un destacado militante del Partido Revolucionario que fue castigado en el sexenio de José López Portillo (el de “La solución somos todos”, en campaña, a la parodia de “La corrupción somos todos”), para ajustar cuentas con el Luis Echeverría (1970-1976), sin molestarlo y menos aún tocarlo.

Otro del Institucional, pero del ámbito de la comunicación, refería hace una década que “para acusar de corrupto a alguien es necesario tener la cola limpia”. El autor de la frase fue investigado administrativamente porque no podía demostrar gastos por 300 millones de pesos en una secretaría de Estado.

"Estoy convencido de que juntos, colaborando y coordinándonos, podremos hacer de México un país libre de corrupción": Enrique Peña Nieto, al promulgar las Leyes del Sistema Nacional Anticorrupción, el 18 de julio.

Durante el sexenio de Ernesto Zedillo, Transparencia Internacional México, encabezada por Federico Reyes Heroles, entregó un título como empresa ejemplar a la Comisión Federal de Electricidad. La gacetilla fue facturada al triple del precio original, pero dos terceras partes las recibió el funcionario que fungía como comunicador. En el mismo gobierno se generalizó la práctica mencionada, pero Zedillo aún aparece como demócrata impar en Televisa por los favores judiciales brindados a Emilio Azcárraga Jean para que se convirtiera en el accionista principal.

No subestimo el discurso de Enrique Peña Nieto en el que recordó la Casa Blanca (sin que ninguno de los oradores se atreviera a hacerlo) y reconoció que “en carne propia sentí la irritación de los mexicanos. La entiendo perfectamente; por eso, con toda humildad, les pido perdón”; menos cuando no sucedía desde los tiempos del “Ya nos saquearon. No nos volverán a saquear” (de JLP, 1-IX-82). Es de subrayar que la fraseología presidencial fue tan abundante como significativa, lo será mucho más cuando la sustituyan hechos.

Más aún cuando la que aplaudió con entusiasmo fue una clase política –de la que EPN es la figura estelar–, sumamente corrupta pero con excepciones; y entre los representantes de la sociedad civil destacó María Elena Morera quien como presidenta de México Unido contra la Delincuencia fue incapaz de rendir cuentas al final de su gestión y sus familiares trabajan y/o cobran en dependencias federales. E Isabel Miranda Torres (Wallace) quien distribuye dinero entre celadores y presos para que maltraten a los presuntos asesinos de su hijo. Y lo que es gravísimo, con la anuencia del secretario de Gobernación.

O los líderes empresariales que exigen de las autoridades transparencia y honestidad en sus decisiones y actos, como si los del capital no fueran los más activos corruptores de funcionarios y muy beneficiados. Imposible omitir la extorsión por 300 millones de pesos que exigió Televisa al gobernador de Morelos para bajarle al volumen de la información sobre inseguridad pública.

Son unos cuantos casos que constan a este redactor o de fuentes que están fuera de toda duda, pero exigieron el anonimato. En conjunto muestran que además del cáncer social como lo llama el presidente, quien dejó atrás la desatinada fórmula de “problema cultural”, la corrupción constituye todavía el aceite que lubrica todos los engranajes del sistema.

Muy bien por el perdón presidencial, pero será una aportación mucho más importante a la transparencia y la rendición de cuentas que informe sobre el tipo de nexos que sostiene él y su gobierno con las constructoras más beneficiadas durante 2012-16. ¿O será mucho pedir?

Acuse de recibo

“En esta Utopía (18-VII) escribes acerca de la pobreza y los desacuerdos entre el INEGI y el Coneval que no son instituciones muy fuertes políticamente hablando porque entre ellas se desacreditan y ni quien les ponga en orden porque no se les considera importantes. Yo creo que sí son muy importantes y deberían ser unas de las instituciones que con sus resultados pusieran a temblar al Ejecutivo y a los políticos, pero así como son y están, pocos les toman muy en serio”. Lo anterior comenta Abigail Bello Gallardo, médica familiar del IMSS en Xalapa, Veracruz… De José Antonio Vital Galicia: “Ante la campaña de desinformación y manipulación de autoridades y seudorrepresentantes sindicales, es importante precisar que la universalización neoliberal del sistema de salud no está aprobada, que no se presentó la iniciativa de reforma que recomendó la OCDE para desaparecer el régimen de transición de las reformas a las pensiones (al 10 transitorio del ISSSTE y 3º y 11 del IMSS) y la reforma del Pensionissste está detenida en el Senado. No obstante, el gobierno de manera subrepticia realiza cambios para privatizar los servicios de salud y se precarice el empleo en el sector salud”. Y convoca al IX Encuentro por la Salud y la Vida, para el día 23 a las 10 horas, en Belisario Domínguez 32… El multimillonario Humberto Moreira demandó a Sergio Aguayo por 10 millones de pesos debido a que lastimó su “honor” y “reputación” en Reforma (20-I-16). Mi solidaridad al doctor.