domingo, 13 de noviembre de 2016

19:15:00
Eduardo Ibarra Aguirre / 14-XI-16

El titular del Ejecutivo Federal dijo sin inmutarse: “Somos corresponsables de invocar aquello que queremos y que deseamos; dejemos de lado el pesimismo y optemos por ser positivos y por el optimismo, porque realmente es así, en este pensamiento, en esta energía que podamos proyectar, es como estaremos invocando lo que queremos para nuestra nación”.

Abundó Enrique Peña Nieto como para demostrar que no se trata de un desliz, sino que así piensa: “Depende realmente de la buena vibra, de la energía que proyectemos y del México que concibamos en nuestras mentes; ese México que está en sus mentes, que está en sus corazones. Todos somos parte, desde nuestra forma de pensar, desde la forma de concebir y lo que llevamos dentro, en lo que habrá de deparar a nuestra nación”. Cito la fuente, ajena a toda sospecha ideológica o política, como lo es el diario Excélsior del magnate Olegario Vázquez Raña.

Y desgraciada o afortunadamente, no lo sé, Eduardo Sánchez no utiliza aquella práctica del vocero de Vicente Fox, Rubén Aguilar, quien hizo durante años el papelón de aclarar “Lo que el presidente Fox quiso decir…”.

Peña Nieto con Enrique Solana Sentíes, presidente de la Concanaco Servytur, presidente de la confederación, en el festejo del 99 Aniversario, efectuado el viernes. (Foto Presidencia)(Enlace al vídeo)

En casos como el que comento ayudaría a entender mejor al presidente que Sánchez Hernández saliera a explicar al respetable lo que el mexiquense trató de decir, con estas frases de la energía, la invocación y la buena vibra.

Medio lo entiendo porque durante seis meses estuvo de visita en casa la mayor de la familia Ibarra Aguirre, y con frecuencia escuché que decía a sus interlocutores: “No decretes que te vas a enfermar porque te enfermarás”. Sólo que mi querida pariente proclama abiertamente que es partidaria de la metafísica, el catolicismo, la medicina alternativa y el comunismo como ideología, en un revoltura irrepetible. Pero ella estudió tres grados de primaria.

También me resultan un tanto comprensibles las frases presidenciales porque desde hace tiempo, en las estaciones del Grupo Radio Centro una grabación invita a  que todos los días, a las 12 horas, dedique usted un minuto a pensar en México, y que con esa “energía positiva” y la de todos los paisanos coadyuvarán a resolver los problemas del país.

El hecho es que el maestro en administración de empresas, EPN, una y otra vez evidencia que es negado para improvisar discursos, pero él insiste en hacerlo, pese al numeroso y muy caro equipo de asesores y redactores que los mexicanos le pagan al cumplir sus obligaciones fiscales. Por otra parte, es completamente normal que todos seamos negados para diversos quehaceres profesionales, y asumir las propias limitaciones es un acto de inteligencia y de humildad a la vez. No importa, para ello, que se viva durante seis (o 12) años rodeado de aduladores y lisonjeros.

Resultan todavía más contrastantes las frases voluntaristas, acaso esotéricas, porque le antecedieron juicios sobre que “la economía mexicana tiene cifras positivas”. Y las enumeró: baja inflación, cifras históricas en materia de empleo, aumento de 4.4 por ciento en el consumo privado durante agosto, crecimiento del 11.14 por ciento en las ventas de las tiendas departamentales en octubre. Y concluye: “Esto deja ver que se está viviendo un mayor dinamismo en nuestra economía”.

Seguramente los datos que mencionó tienen que ver mucho con las políticas y las reformas de su gobierno, pese a la difícil situación global, problematizada con el triunfo de Donald John Trump, y nada con “la energía”, la “invocación” y la buena vibra”.

Acuse de recibo

“Estimado y fino Eduardo, en verdad, este artículo refleja: 1. Tu capacidad serena de reflexión; 2. Tu educación ilustrada; 3. Tu vasta cultura; 4. Tu gran experiencia de escribir o redactar un excelente artículo. Te mando un abrazo. Tu amigo Jesús Morquecho”. El comentario del comunicador regiomontano corresponde al texto Lecturas sesgadas del martes estadunidense (11-XI-16)… Falleció Rogelio Naranjo, apenas el miércoles pasado describí el cartón que realizó para el número 145 (17-VII-76) del periódico Oposición, órgano del Partido Comunista Mexicano para el que colaboró varios años como cartonista de portada. Tiempo en que acudí a su casa a recoger la caricatura no recuerdo cuántas ocasiones, pero sí los deliciosos tequilas acompañados de cigarros Raleigh que me invitaba, mientras concluía su trabajo. Tuve la satisfacción de recibir el Testimonio Roque Dalton que nos entregó el Consejo de Cooperación de la Cultura y la Ciencia en El Salvador, en mayo de 2002. Conservo la segunda edición de Me vale madre. Dibujos de Rogelio Naranjo. Con prólogos de Efraín Huerta y Rius. Ediciones de Cultura Popular, 1980 (la primera es de 1978, cuando Salvador González Marín dirigió la editorial del PCM). Partido del que Naranjo fue militante en Morelia, Michoacán, como estudiante universitario y lo encabezaba Arnaldo Córdova, el posteriormente extraordinario historiador y politólogo. Comparto lo que me contó Rogelio porque es preciso rescatarlo.

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