martes, 4 de noviembre de 2014

08:30:00
Pedro Echeverría V.

1. Frente a mí, de manera permanente, tres mapas: el de México, el del continente americano y el mapamundi; sin embargo debo confesar que nada sabía de Burkina Faso (antes Alto Volta), más que su ubicación en África. Ahora me entero que tiene unos 17 millones de habitantes, que es uno de los países más miserables del mundo y que fue dominando por el imperio francés. Pero lo que más me llamó la atención es que vive cada familia con 1,200 dólares anuales, es decir con poco menos de cuatro dólares diarios y en México con poco más de cuatro dólares al día: 1,400 dólares al año. Pero los burkineses han sufrido unos siete golpes de Estado y en México sólo uno en 1913 contra el presidente Madero y un “golpe de timón”, que obligó a renunciar en 1932 al presidente Ortiz Rubio.

2. Las protestas masivas que llevaron al derrocamiento del presidente Compaoré el viernes habían dejado paso a lo que ya se calificaba como un nuevo golpe de Estado, el séptimo desde que Burkina Faso lograra la independencia de Francia en 1960. Compaoré presentó su renuncia y el general Traoré anunció que el ejército le había nombrado presidente. Por ello no agradó que las protestas de miles de manifestantes concentrados en distintos puntos de Uagadugú, la capital del país, que lo vean como un cercano aliado del presidente depuesto. A las pocas horas, el militar Zida añadía más confusión al suspender la Constitución, también en nombre del ejército, pero sin nombrar a Traoré en ningún momento. Todavía están enredados en su laberinto.

3. En México una dictadura o dictablanda del PRI desde 1929 (interrumpido por dos gobiernos del PAN, que fueron iguales y subordinados al PRI) alejó los golpes de Estado, las asonadas y las revoluciones. Además del PRI debe agregarse el fuerte apoyo que ha recibido de los gobiernos de EEUU que mediante amenazas de invasión, cursos militares y asesoría al ejército de México e introducción de cientos de miles de armas sofisticas, ha hecho casi imposible el desarrollo de guerrillas rurales y urbanas, así como de grupos radicales de izquierda. Por el miedo a una invasión yanqui a México parece haberse alejado el fantasma de los revoluciones para dar paso a los procesos electorales que sigue monopolizando el PRI.

4. Con 17 millones de habitantes Burkina Faso es mayor que cualquier país de Centroamérica y el papel del ejército es tan importante como en la mayoría de los países donde los gobiernos son débiles. En México, desde 1914 se firmó un pacto entre el gobierno de Carranza para desarmar al viejo ejército porfirista y armar un ejército que viviría siempre subordinado al gobierno en turno a cambio de un buen salario y privilegios a los jefes militares. Desde entonces, con excepción de pequeñas escaramuzas, el ejército ha aceptado que su jefe máximo sea el presidente de la República y que aceptara de manera disciplinada los nombramientos del jefe del ejército y del Estado Mayor Presidencial.

5. ¿Golpes de Estado o intervención militar de los EEUU en México? Ni pensarlo, porque no ha habido necesidad de ello. Desde que el gobierno de EEUU y la derecha neoporfirista derrocó al presidente Madero en 1913, lo asesinaron e impuso como presidente al usurpador Victoriano Huerta, los yanquis demostraron que estaban preparados y dispuestos a todo y –aunque provocaron la segunda etapa de la Revolución que trajo más muertes y asesinatos- fue un ejemplo de lo que estaba dispuesto a hacer el gobierno de los EEUU si tuviera necesidad de ello. Con esa experiencia de 1913, la de Veracruz de 1914 o los Tratados de Bucareli de 1923 -más varias decenas de golpes yanquis en otros países- México no dice ni pío.

6. Los golpes de Estado casi siempre son de derecha, encabezados por una parte del ejército y con el impulso y apoyo de los EEUU. Viví con intensidad en México el Golpe de Chile en 1973 cuando fue derrocado el presidente Allende por Pinochet (Jefe del Ejército) y el de Honduras en 2009 cuando fue derrocado Manuel Zelaya por el jefe del Ejército. Lo mismo podría decir de los golpes de Estado que derrocó por muchas horas en 2002 a Hugo Chávez en Venezuela y al que hizo a un lado a Fernando Lugo en 2012 en Paraguay. Ninguno de ellos –contrario a las revoluciones que se preparan a la luz del día- se conoció antes públicamente. Siempre son preparados en los sótanos y terminan asesinando a los activistas de izquierda y trabajadores.

7. Los golpes de Estado los organizan minorías fascistas, militares y derechistas para acabar con las políticas que benefician a los trabajadores; las revoluciones son poderosas rebeliones del pueblo contra los ricos opresores. Viven aún –con grandes dificultades por bloqueos económicos de los EEUU y la oposición imperial- las revoluciones de Cuba y Nicaragua. Luchan en Latinoamérica con fuerza contra los poderosos tentáculos de los EEUU (para construir países democráticos e igualitarios) Venezuela, Bolivia, Ecuador, así como Uruguay, Brasil, Argentina. La realidad es que estos países se enfrentan a diario a las provocaciones imperialistas que buscan darles Golpes de Estado. En México no hay necesidad, estamos controlados desde la embajada yanqui. (02/XI/14)