lunes, 21 de noviembre de 2016

14:07:00
MADRID / ROMA, 21 de noviembre de 2016.- Al menos 48 personas murieron y más de un centenar resultaron heridas en los enfrentamientos que se suceden desde hace varios días entre dos importantes tribus en la ciudad meridional libia de Sebha, según informaron a Efe fuentes de Seguridad.

Reuters asegura que este último episodio de violencia entre ambos grupos se produce después de que un mono, propiedad de uno de los miembros del clan Gaddadfa, atacase a unas niñas. Un habitante del lugar contó a la agencia británica que el mono le arrancó el pañuelo a una de las menores y en represalia, los líderes de la facción Awlad Suleiman mataron al animal y a tres personas, una información que las autoridades locales no han confirmado. 

Destrucción en un edificio en Sebha. (@FezzanLibyaG)

Las dos tribus se enfrentan desde el jueves con artillería pesada en dos barrios de la ciudad, desde obuses a tanques B-55, baterías antiaéreas y cañones de gran calibre.

"La mayor parte de los heridos, entre ellos varias mujeres y niños, han tenido que ser trasladados a hospitales de Trípoli y Misrata ante la falta de suministros médicos", explicaron las fuentes de Seguridad a Efe.

Los dos clanes mantienen una disputa ancestral que se remonta más allá de los tiempos de la dictadura de Muamar el Gadafi que ha desembocado en enfrentamientos pasados.

Los miembros de Gaddadfa, partidarios del fallecido dictador, ya mostraron su fuerza en Sebha en 2015 cuando Seif al Islam, el hijo más poderoso de Gadafi, fue acusado de traición y asesinatos y condenado a la pena capital, una sentencia que no se ha ejecutado. De hecho, varias fuentes aseguran que Seif vive en el noroeste de Libia en un régimen de semilibertad y que está concitando en su entorno a antiguos partidarios de su padre que están descontentos con la actual situación de caos, anarquía y guerra civil que se vive en el país.

Alto el fuego

Según las fuentes, una delegación de notables de la propia Sebha y de localidades vecinas se han reunido para mediar entre los contendientes y mantener el alto el fuego que ahora prevalece en sus calles.

Distintas familias han aprovechado la actual pausa para abandonar sus casas en los barrios de Al Minshiya y Al Madiya, los más castigados por el intercambio artillero.

Libia es un estado fallido, víctima del caos y la guerra civil, desde que hace cinco años la comunidad internacional apoyara el alzamiento rebelde en Bengasi y contribuyera militarmente a la caída de Gadafi.

Cinco años después, dos gobiernos, uno en Trípoli (oeste) y otro en el Tobruk (este) luchan por hacerse con el poder y el control de los recursos petroleros con ayuda de decenas milicias que cambian a menudo de bando. De la situación se han beneficiado grupos yihadistas, como la rama libia del Estado Islámico, Boko Haram o la organización de Al Qaeda en el Magreb Islámico (AQMI), que han penetrado y extendido su influencia en el país. (20 Minutos / La Repubblica)