sábado, 29 de abril de 2017

17:22:00
PARÍS, Francia, 29 de abril de 2017.- Como cada año desde hace cuatro décadas, Jean-Marie Le Pen rendirá homenaje este 1 de mayo en París a Juana de Arco, su personaje histórico favorito y símbolo apropiado por el Frente Nacional (FN) del que es fundador. Pero un año más —y ya van dos— su hija y sucesora al frente del partido de extrema derecha, por el que es actualmente candidata presidencial, no lo acompañará. Mientras su padre desfila por París con acólitos del núcleo duro del FN, Marine buscará votos más allá de la formación de ultraderecha en un mitin en Villepinte, a las afueras de la capital francesa.

El gesto, es una manera más de desvincularse visualmente del apellido Le Pen y de la pesada carga ideológica —filonazi, antisemita, racista— que conlleva. Estos días, Marine Le Pen prefiere otras compañías, como la de Nicolas Dupont-Aignan, el candidato derechista que en las primarias logró el 4,75% de los votos y que le acaba de dar su respaldo. A cambio, la líder del FN le ha prometido este sábado que lo hará primer ministro si gana en los comicios en segunda vuelta el próximo 7 de mayo.

Jean-Marie Le Pen, de 88 años, papá de Marine, candidata presidencial. (AFP)

Aunque haya expulsado a su padre del partido, aunque evite cualquier imagen con él y hasta haya borrado su apellido de los carteles electorales, la sombra de Le Pen padre es larga y muy difícil de disimular.

La última muestra han sido unas declaraciones de Jean-Marie criticando la ceremonia celebrada esta semana en honor al policía asesinado durante el atentado en los Campos Elíseos el 20 de abril. En un vídeo en su página web, el fundador del FN se dice “muy sorprendido” por el hecho de que se permitiera que la pareja del agente, que era gay, pronunciara un discurso muy largo. “Parecía que se realizara más bien un homenaje al homosexual que al policía, de alguna manera se ha institucionalizado y exaltado públicamente el matrimonio gay”, declaró Le Pen padre el mismo día en que el flamante presidente interino del partido, Jean-François Jalkh, se veía obligado a dimitir por una acusación de negacionismo.

Marine, que usó el atentado parisino para reivindicar su propuesta de mano dura contra el terrorismo y la radicalización, había calificado la ceremonia de “muy digna”. “Me emocionó mucho el discurso de su compañero”, declaró la candidata, que ha colocado en lo más alto del partido a figuras que no ocultan su homosexualidad, como su brazo derecho, Florian Philippot, y el nuevo presidente interino del FN —nombrado esta misma semana—, Steeve Briois.

Ambos estaban la noche de la primera vuelta electoral, el pasado domingo, en la foto de celebración que la cúpula del partido de extrema derecha se tomó en Hénin-Beaumont, bastión electoral de Marine Le Pen. El padre de la candidata no. Cuenta Le Pen padre a Le Parisien que esa noche le envió un mensaje de móvil a su hija. “Solo unas palabras para felicitarla. Pero ella no me respondió”.
Marine no tuvo reparos, eso sí, en aceptar a finales del año pasado un préstamo de seis millones de euros para su campaña que gestionó su padre, que pese a todo sigue siendo presidente de honor del FN y miembro de su comité central. Es un episodio que no dudó en recordar Macron este sábado para denunciar que desde el pase a segunda vuelta de Le Pen padre en las presidenciales francesas de 2002, el FN “no ha cambiado ni en sus prácticas antirrepublicanas ni en su ideología”.

Según afirma el periodista Renaud Dély en la biografía La verdadera vida de Marine Le Pen, con maniobras como el financiamiento de las campañas electorales de su hija —algo que ya hizo también en las regionales de 2015, recuerda— Le Pen padre "busca demostrarle a su hija que ella no se liberará jamás totalmente de su tutela".

Este lunes, rodeado del núcleo duro del FN del que la candidata presidencial tanto se intenta distanciar, Jean-Marie Le Pen padre pedirá el voto para Marine Le Pen. (Silvia Ayuso / El País)