domingo, 14 de mayo de 2017

20:44:00
CIUDAD DE MÉXICO, 14 de mayo de 2017.- Desde antes de la Conquista, en México-Tenochtitlan se trataban algunas enfermedades del sistema nervioso central con plantas; incluso en el Códice de la Cruz-Badiano se mencionan al menos dos para combatir la epilepsia, llamada entonces mal comicial o de los comicios.

Hoy en día, un grupo de investigadores del Instituto de Química, encabezado por Ricardo Reyes Chilpa y Silvia Laura Guzmán Gutiérrez, catedrática Conacyt en el Instituto de Investigaciones Biomédicas, trabaja con plantas que tienen actividad antidepresiva y ansiolítica.

Con Herlinda Bonilla Jaime, de la División de Ciencias Biológicas y de la Salud de la Universidad Autónoma Metropolitana plantel Iztapalapa, publicaron en 2014, en la Revista Brasileira de Farmacognosia, el artículo “Plantas medicinales para el tratamiento de los nervios, la ansiedad y la depresión en la medicina tradicional mexicana”.


En él se explica que padecer de los nervios es una afección popular reconocida por la medicina tradicional mexicana. Se caracteriza por un estado de inquietud o malestar físico y mental que impide realizar las actividades cotidianas.

Los expertos encontraron 92 especies de plantas que la gente usa en México para tratar ese tipo de problemas, lo cual no significa que los efectos de todas estén comprobados. Algunas son muy conocidas, como las hojas de naranjo, la flor de tila, la damiana, la valeriana, la ruda y el toronjil.

“Descubrimos que sólo 16 plantas tienen estudios experimentales, y de éstas algunas han sido más analizadas que otras. Es importante subrayar que sólo nueve se emplean en el tratamiento de la depresión y la tristeza, aunque su actividad antidepresiva aún no ha sido investigada”, indicó Reyes Chilpa.

Sin embargo, en algunas, como el laurel mexicano (Litsea glaucescens), Guzmán Gutiérrez y Reyes Chilpa han encontrado actividad antidepresiva en modelos experimentales con ratones. Éstas podrían ser una potencial fuente de compuestos con actividad en el sistema nervioso central.

En México hay siete especies de laurel; dos son las más utilizadas: Litsea glaucescens y Litsea guatemalensis. Al igual que el laurel europeo (Laurus nobilis), que no se encuentra en el continente americano, el laurel mexicano se utiliza como condimento. En los mercados del país se venden manojos de yerbas de olor que, además de laurel, contienen tomillo y mejorana. “Ahora bien, lo que muchas personas no saben es que tiene usos medicinales relacionados con enfermedades nerviosas”, añadió el científico.

Ecapatli

Antes de la llegada de los españoles, el laurel mexicano era conocido en México-Tenochtitlan como ecapatli, y, según los testimonios escritos más antiguos, sólo se ocupaba en medicina, no como condimento.

“Es posible que su utilización en la cocina haya sido un aporte de los europeos. Tanto el laurel europeo como las siete especies mexicanas pertenecen a la misma familia botánica: Lauraceae. La composición química del aceite esencial de Litsea glaucescens es similar a la del laurel europeo, con sabor y olor semejantes. Por ello pienso que fue rápidamente incorporado a la gastronomía mestiza.
Además, se debe recordar que en la antigüedad, en la región mediterránea, el laurel se empleó para honrar a los atletas, héroes y gobernantes con una corona hecha con sus hojas”, apuntó Reyes Chilpa.

En su Historia de las plantas de la Nueva España, escrita entre 1571 y 1577, Francisco Hernández, médico y naturalista español, lo describió como una planta con la que los nativos curan la parálisis y la epilepsia en los niños. “Al mencionar esta última nos señala la potencial actividad del laurel en el sistema nervioso central. Esta fue la razón por la que empezamos a investigar su actividad antidepresiva y ansiolítica.”

“El primer artículo sobre el laurel, titulado ‘Aceites esenciales en laureles mexicanos: distribución taxonómica e implicaciones etnobotánicas’, lo publicamos en 2011, con Nelly del Carmen Jiménez Pérez, de la Universidad Juárez Autónoma de Tabasco, en Economic Botany. Trata de la composición química del aceite esencial de las hojas de las siete especies de laurel que hay en México, así como de los diferentes usos que les dan los campesinos y grupos étnicos. Después investigamos la posible actividad antidepresiva del aceite esencial de las hojas de Litsea glaucescens y encontramos que sí tiene efectos antidepresivos y ansiolíticos. En 2015 dimos a conocer que algunos de sus principios activos, el linalool y el beta-pineno, quizás ejerzan su acción antidepresiva a través de la vía monoaminérgica”, finalizó el especialista. (Gaceta UNAM)