lunes, 28 de noviembre de 2016

18:38:00
NUEVA YORK, 28 de noviembre de 2016.- Acordaron tablas en la 12ª y última partida (enlace) del match por el campeonato mundial en apenas 35 minutos, e igualaron la serie 6 a 6; el miércoles, los desempates con ritmo rápidos.

Con su decisión de acordar tablas en 30 jugadas y en apenas 35 minutos, en la 12ª y última partida de la serie final por el título mundial de ajedrez, que se lleva a cabo en Nueva York, el campeón mundial, el noruego Magnus Carlsen, de 25 años, y su desafiador, el ruso Sergey Karjakin, de 26, se burlaron de la historia del milenario juego y dejaron librada la definición a la suerte de un acto reflejo.

Es que a lo largo de sus más de 20 siglos de existencia el ajedrez ha sido según los historiadores, desde un entretenimiento, pasatiempo, juego-ciencia, incluso arte o deporte, pero nunca un juego de azar; la resolución de un problema o la planificación de una celada nunca dependió del giro de un dado o el vuelo de una baraja.

El campeón Magnus Carlsen y Sergey Karjakin acordaron tablas y habrá un desempate con partidas semirápidas. (Reuters)

El tiempo de reflexión de una partida clásica con ritmo pensado (100 minutos para 40 jugadas, otros 60 para las siguientes 20, y 15 minutos finales hasta su definición) brinda la posibilidad para que los ajedrecistas planifiquen con técnicas de estrategias y tácticas. Habrá quienes se adapten más a uno u otro bando (estrategas o tácticos) pero jugar partidas con ritmo rápidos es otro ajedrez. Su formato es diferente e incluso hasta las reglas del juego cambian (en cuanto a la penalización por ejecutar una jugada imposible).

Ahora, Carlsen y Karjakin acordaron a que el nuevo campeón mundial de ajedrez surja bajo este sistema. Ellos no tienen la culpa de la reglamentación que dispone la Federación Internacional de Ajedrez (FIDE), pero mientras el ruso, a lo largo del duelo, optó por una postura defensiva y sólo aguardando el error de su rival, ayer, en la última partida, siendo el campeón el que jugaba con blancas los miles de internautas que siguieron cada uno de los movimientos se sintieron defraudados por la actitud de Carlsen de no haber luchado más por la victoria. Acaso, por ello, en la conferencia de prensa, el campeón dijo: "Sentí que no había necesidad de correr riesgos por querer demostrar de ser agresivo. Sólo puedo decir que me interesaba llegar a los desempates. Ya lo explicaré cuando todo esto haya terminado. Teniendo en cuenta que hace unos días corría riesgos de perder el título, ahora la situación no es tan mala para mí, por eso les pido perdón a los aficionados que siguieron con enorme interés este match, ya sea en la sala o por Internet. Lamentablemente a veces, las cosas no son como uno le gustaría".

En tanto Karjakin, sólo con relación al rápido empate se limitó a responder: "En mi caso me tocó llevar las piezas negras, por lo que creo que no era el día indicado para tirar la casa por la ventana". Y cuando se le consultó si se sentía más o menos favorito en el desempate con partidas rápidas (Carlsen fue campeón mundial blitz y rápido, en 2013, y Karjakin, en rápidas en 2009), el desafiador afirmó: "Magnus también era el favorito durante el match con partidas lentas y sin embargo estamos aquí. Estoy cansado como cualquiera que haya jugado 12 partidas contra un rival tan fuerte, pero pasado mañana puedo ser el nuevo campeón mundial".

Curiosamente, el miércoles 30, día de los desempates, será justamente el del cumpleaños N°26 del campeón mundial. "Me parece bien que la definición caiga el mismo día de mi cumpleaños, tal vez pueda celebrar doblemente", dijo Carlsen.

El sistema de desempate para la definición será el siguiente según anunció el árbitro principal del match, Panagiotis Nikolópulos durante la conferencia de prensa, en la que llevaba escondido en cada uno de los bolsillos de su saco, un peón de color blanco y otro negro. "A ver Sr. Carlsen, elija uno de mis bolsillos y así sabremos con qué color de pieza empezará usted el primer desempate". El campeón mundial señaló el bolsillo izquierdo en el que había un peón negro. Inmediatamente, el árbitro exhibió el otro peón que tenía oculto en el otro bolsillo, y que obviamente era de color blanco. Tras este sorteo, Nikolópulos explicó: "en primer lugar habrá una serie de 4 partidas a 25 minutos por jugador -Carlsen arrancará con negras-, si no hubiere un ganador se jugará dos partidas (intercambiando el color de los trebejos) a 5 minutos para cada jugador. 

Si tampoco tenemos ganador, entonces, se seguirán jugando serie de dos partidas (hasta un máximo de 4 series, es decir 8 partidas) y si aún la igualdad se mantuviera, entonces, la definición final será con sistema Armaggedon, en el que el bando blanco (además de la ventaja del color tendrá un minuto de más en su reloj, 5 contra 4), pero con la obligación de ganar porque si sucede un nuevo empate, el bando negro será declarado vencedor.

Habrá que esperar hasta el miércoles para conocer quién es el nuevo Rey del ajedrez mundial, por lo pronto todos coinciden que se trata de un monarca veloz. (Carlos Ilardo / La Nación)