miércoles, 24 de enero de 2018

18:02:00
MADRID, 24 de enero de 2018.- El cantante Mark E. Smith, conocido por su grupo The Fall, ha muerto este miércoles, según ha anunciado su discográfica, Cherry Red Records, y recoge el diario británico The Guardian. Smith se encontraba en un delicado estado de salud desde el pasado verano, cuanto tuvo que suspender la primera gira de The Fall por Estados Unidos debido a problemas respiratorios. El pasado octubre, dio un concierto en Londres en una silla de ruedas.

Su carácter volcánico y su turbulenta relación con el alcohol fueron dos constantes que marcaron el devenir de The Fall, grupo que fundó a los 19 años, en 1976, y que se convirtió en uno de los referentes del post-punk. Frente la vuelta a los orígenes del rock que planteaban los Sex Pistols, Smith tomó esa misma rabia y la vistió de vanguardia, con largos recitados a medio camino entre el spoken word y el improperio al público, más un desarrollo sonoro tan pop como industrial. Gracias, entre otros, a él Manchester se convirtió en un terremoto musical durante el final de los 70 y toda la década de los 80.
El genio de la música de vida caótica falleció hoy en la mañana. (Daily Mail)

El carácter que Smith queda patente en dos datos. Primero, cantidad de discos que publicó, una treintena bajo el nombre de The Fall (el último de ellos, New facts emerge, este otoño), a los que hay que sumar otros proyectos en paralelo como Von Südenfed (junto al dúo alemán de electrónica Mouse on Mars; aquello acabó como el rosario de la aurora) y colaboraciones con otras bandas, como Gorillaz y Elastica. Y segundo, por la cantidad de músicos que le escoltaron a lo largo de 40 años: cerca de 70 formaron parte de The Fall en algún momento, según apunta The Guardian. Algunos sólo le aguantaron unos meses.
Algo de todo esto lo pudieron presenciar en directo los fans españoles. Su última actuación en nuestro país fue en el Día de la Música de 2013, en Madrid, con una banda comandada por su tercera mujer, Elena Poulou. Su decrepitud física no sorprendió entonces a nadie. Tampoco su capacidad para convertir un concierto en el ritual habitual de exhibición onanista sobre el escenario. Por eso pocos se sorprendieron cuando, en marzo del año pasado, la BBC anunció su fallecimiento. Ni fue una sorpresa ver como Smith seguía vivo, desmentía su propia muerte y volvía a subirse al escenario. (Darío Prieto / El Mundo)

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