lunes, 30 de enero de 2017

13:22:00
WASHINGTON / QUEBEC, 30 de enero de 2017.- El multicultural Canadá se despertó este lunes conmocionado y en busca de razones al ataque a una mezquita en Quebec en el que murieron seis personas y ocho más resultaron heridas, cinco de ellas en estado crítico, y que ha sido condenado por las más altas autoridades del país como un ataque terrorista dirigido contra musulmanes.

La policía informó en un primer momento de que había arrestado a dos jóvenes, Alexandre Bissonette y Mohamed el Khadir, como los autores del tiroteo la noche del domingo en el centro religioso musulmán en la ciudad de Quebec. Sin embargo, este lunes la policía anunció que solo uno de los detenidos es considerado sospechoso y que el segundo es solo un testigo. No precisó cuál de los dos ha dejado de ser considerado autor del ataque, aunque según el diario local La Presse, el joven que permanece detenido como responsable del tiroteo es Bissonette, fan de Donald Trump y Jean-Marie Le Pen.

Alexandre Bissonnette.

El ataque ha movilizado a las fuerzas policiales canadienses, que tratan el tiroteo como un acto terrorista. Así lo calificó desde el domingo el primer ministro canadiense, Justin Trudeau, que condenó sin ambages el "ataque terrorista a musulmanes”.

“La diversidad es nuestra fuerza, y la tolerancia religiosa es un valor que nosotros, como canadienses, valoramos mucho”, agregó Trudeau en un comunicado, en el que reiteró que los musulmanes canadienses son una “parte importante del tejido nacional”.

La mezquita, parte del Centro Cultural Islámico de Quebec, ha sido víctima de actos vandálicos y mensajes xenófobos en los últimos meses. En junio, en plena época del Ramadán, una cabeza de cerdo fue arrojada dentro del edificio, según la cadena canadiense CBC.

Uno de los sospechosos iniciales fue detenido por la policía minutos después del ataque. Según las primeras informaciones, el segundo fue arrestado poco después de que él mismo llamara a la policía para entregarse. “Dijo que había estado implicado en el incidente”, explicó en su momento el inspector jefe de la policía de Quebec,  Denis Turcotte, informó France Presse. Cuando la policía llegó hasta donde se encontraba, a una veintena de kilómetros dentro aún del coche en el que había emprendido la huida, los agentes hallaron en el vehículo entre otros un fusil de asalto AK-47, según The Globe and Mail.

Las víctimas mortales tenían entre 35 y 70 años. En total, había 39 personas en el momento en que dos hombres entraron en la mezquita vestidos de negro y con gafas de esquí ocultándoles el rostro, de acuerdo con el diario.

El tiroteo tiene lugar en un momento de tensión para la comunidad musulmana. Trudeau reiteró este fin de semana la política de su Gobierno de puertas abiertas a refugiados e inmigrantes de Oriente Próximo. Fue su respuesta al decreto firmado el viernes por el presidente estadounidense, Donald Trump, que prohíbe durante tres meses la entrada a Estados Unidos a visitantes de siete países de mayoría musulmana y durante cuatro meses a los solicitantes de asilo de cualquier país.

Vigilias y homenajes

Las banderas nacionales y locales ondearán a media asta a partir de este lunes en una señal de luto en muchas partes del país. También se han convocado numerosas vigilias a través de las redes sociales, tanto en Quebec como en otras partes de Canadá.

Desde la noche del domingo, se ha incrementado la presencia policial en todas las mezquitas del país para evitar nuevos ataques. El primer ministro de Quebec, Phillippe Couillard, que también calificó el ataque como un “acto terrorista”, dijo que solo en la ciudad una decena de centros de culto musulmán contaban ya con una vigilancia policial mayor. También hay más policías vigilando la Universidad de Laval, cercana a donde se produjo el ataque y donde estudian muchos jóvenes procedentes de países árabes.

Una medida que ha replicado, al otro lado de la frontera, la ciudad de Nueva York. Su alcalde, Bill de Blasio, condenó duramente el “terrible ataque”, que no es un hecho aislado ni un fenómeno que suceda solo en Canadá, subrayó en la red social Twitter, donde ligó su mensaje a una noticia sobre la quema de una mezquita, el fin de semana, en Texas. “A mis conciudadanos neoyorquinos que son musulmanes: la ciudad de Nueva York os va a proteger. La policía de Nueva York os va a proteger. Combatiremos todo el odio y los prejuicios”, agregó, en un mensaje que también acepta una lectura interna tras el veto migratorio del Gobierno de Trump que, pese a sus reiterados desmentidos, ha sido ampliamente percibido como un veto a los musulmanes. Nueva York ha sido sede de algunas de las protestas más masivas durante el fin de semana tras la publicación de la orden ejecutiva.

Pasadas más de 12 horas desde el ataque, la Casa Blanca no había emitido aún una condena oficial al atentado, aunque la oficina de Trudeau informó de que Trump llamó al primer ministro canadiense este lunes para "enviar sus condolencias" y "ofrecer toda la ayuda de EE UU" que pueda necesitar. Los tuits matutinos del presidente se limitaban a defender, una vez más, su veto migratorio. Trump tampoco hizo mención alguna a Québec cuando habló ante las cámaras durante un desayuno de trabajo con líderes de pequeñas y medianas empresas en la Casa Blanca.

El presidente de Francia, Francois Hollande, ha condenado el atentado, que, ha asegurado, quiere golpear "el espíritu de paz y apertura del pueblo de Quebec". El jefe del Estado subrayó que Francia está junto a las víctimas y sus familias y dijo que había enviado "un mensaje de simpatía, de afección y de solidaridad" al primer ministro de Québec, Philippe Couillard, y al de Canadá, Justin Trudeau.

La representante de la diplomacia europea, Federica Mogherini, también ha condenado los hechos y ha expresado este lunes su apoyo a Canadá. "La UE comparte", se lee en el comunicado, "la firme defensa de la libertad religiosa y de la diversidad como herramienta para fortalecer la sociedad". "El atentado de este domingo ha demostrado una vez más que el terrorismo es una amenaza para todos [...], no depende de la religión, de la fe o de la nacionalidad", ha recalcado Mogherini. (Joan Faus / El País)