miércoles, 9 de mayo de 2018

19:20:00
MÉRIDA, Yucatán, 9 de mayo de 2018.- Con motivo del Día de las Madres, los obispos celebrarán las siguientes misas este jueves 10 de mayo de 2018:

Mons. Pedro Mena, obispo auxiliar
19:30 hrs. Misa y serenata a las mamás, en la parroquia de Santa María de Guadalupe, Cordemex.

Mons. Emilio Carlos Berlie, arzobispo emérito
11:15 hrs. Misa en la S. I. Catedral de Mérida
19:00 hrs. Misa en la parroquia de María Inmaculada, Campestre.

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También les compartimos los siguientes mensajes episcopales, con motivo del Día de las Madres:

+ Mons. Gustavo Rodríguez Vega, arzobispo de Yucatán

Hemos entrado de lleno al mes de mayo conocido por ser el mes de María, nuestra madre del cielo. Me da mucho gusto saber que en algunas parroquias de la Arquidiócesis se está retomando la costumbre de presentar flores a nuestra Madre durante este mes. La fe y el amor tienen que manifestarse con signos muy humanos, como este de llevar flores, especialmente de parte de los niños. El mes se cerrará con la fiesta de la Visitación de María santísima a su prima santa Isabel el 31 de mayo.
En mayo también celebramos el “Día de las Madres”, de tanta tradición en nuestro pueblo. Tenemos mucho que agradecerle a nuestras madrecitas, pues además de haber aceptado traernos al mundo, nos alimentaron cuidándonos día a día, y nunca dejan de estar al tanto de nosotros, sin importar la edad que tengamos. Hay muchas y muy hermosas poesías que se han escrito a las mamás, pero creo que ninguna abarca suficientemente todo lo que ellas hacen y valen. Tal vez la mas descriptiva y actual es la del conferencista y actor mexicano Daniel Habif, llamada “Mi Superhéroe”.

(Cfr. https://www.youtube.com/watch?v=QPifd3NjSpc).

Muchos jóvenes y no tan jóvenes saldrán desde las primeras horas del día hasta el amanecer del jueves a cantar mañanitas a sus mamás, y para ellos la mejor afinación de su voz vendrá de un corazón amoroso y agradecido. El amor de una buena madre es la idea humana que mejor nos acerca a entender el amor de Dios que dice: “¿Puede una madre olvidar a su niño de pecho, sin compadecerse del hijo de sus entrañas? Pues, aunque ellas se olvidaran, yo no te olvidaré” (Is 49, 15).

Nuestra oración por nuestras madres difuntas, que en el cielo continúan su tarea de velar por sus hijos con su intercesión.

¡Felicidades a todas las mamás en su próximo día! Dios las siga bendiciendo.

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+ Mons. Emilio Carlos Berlie, arzobispo emérito

Me permito enviarles un saludo con grande afecto, reconocimiento y respeto a cada mamá.

Para nosotros como mexicanos, es un día que toca las fibras más sensibles de nuestro corazón, pues una mamá ocupa un lugar siempre privilegiado en el corazón de su hijo. Particularmente en nuestra cultura mexicana en que la mamá siempre se ve exaltada y apreciada.

¡De nuestra mamá hemos aprendido tanto!: agradecer la vida, la oportunidad de ser alguien, de nacer en un contexto de papás, hermanos y parientes, la diferenciación y armonía entre papá y mamá, el proyecto de familia, estudios, opciones, preparación cualificada y horizontes.

Una mamá es un regalo de Dios inapreciable: sabia, cercana y discreta; que opina, sugiere, se solidariza en aciertos, incertidumbres y errores. Que nos enseña a amar: que es reciprocidad, servir, compartir y sacrificarse; a luchar, al sobreponernos a nuestros miedos, incertidumbres y fracasos. Y a conservar una actitud positiva de superación constante: “¡hoy mejor ayer, mañana mejor que hoy!”.

Benditas mamás, a través de ellas Dios nos llamó a la vía en esa comunión de amor fecundo con nuestros respectivos papás. Ellas nos han ayudado a aceptar, agradecer y aprovechar al máximo la maravillosa oportunidad de vivir. La Virgen María en su aceptación, discreción, convicción y colaboración en la fe, realiza las famosas “4M”: MARÍA, MADRE, MAESTRA y MODELO DE VIDA.

Que ella interceda en su advocación de Santa María de Guadalupe por todas las mamás mexicanas, para que sean muy bendecidas por Dios, Nuestro Señor, y nunca renuncien a su vocación de mamás, sin importar ni la edad, ni los cargos que tengan sus hijos.

La Santísima Virgen María y San José las bendigan a todas.

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