miércoles, 9 de mayo de 2018

12:26:00
WASHINGTON, 9 de mayo de 2018.- El dictador norcoreano, Kim Jong-un, ha lanzado a Trump su gesto más llamativo dentro del deshielo previo a su próxima entrevista, al liberar a los tres estadounidenses detenidos los últimos dos años, que habían pasado en campos de trabajos forzosos. Después de algunos días de especulaciones, Kim Dong Chul, Kim Hak Song y Tony Kim, trasladados ya la semana pasada a un hotel aunque bajo vigilancia policial, fueron entregados ayer al secretario de Estado norteamericano, Mike Pompeo, con quien se subieron al avión que les traslada a Washington, donde está previsto que aterrice a primeras horas de la próxima madrugada.

Imagen facilitada por la Casa Blanca facilitada el 26 de abril de 2018 que muestra al entonces director de la CIA, Mike Pompeo (i), junto al líder de Corea del Norte, Kim Jong-un, en Pionyang. (EFE)

Pompeo había viajado a ultimar los preparativos de la cumbre entre Kim Jong-un y Trump, que tiene fecha y hora todavía no desveladas, aunque se da por hecho que tendrá lugar en dos o tres semanas. Ayer, horas después de que despegara el avión de Pyongyang, fue el presidente estadounidense, como le gusta, a través de Twitter, quien informó de la liberación de los tres detenidos: «Tengo el placer de anunciar que el secretario de Estado, Mike Pompeo, se encuentra volando en este momento, en viaje de vuelta desde Corea del Norte, acompañado por tres maravillosos caballeros con los que todo el mundo quiere reunirse. Parece que se encuentran bien de salud». En el mismo tuit, Trump aseguraba que su portavoz de Exteriores había mantenido «un buen encuentro» con el dictador norcoreano. En otro mensaje inmediatamente posterior, el presidente anunciaba que el avión aterrizaría en la base de Saint Andrews «hacia las dos de esta madrugada».

El esperado gesto de Kim Jong-un se produce en pleno proceso de acercamiento entre ambos países, tras muchos años de enfrentamiento y algunos meses de tensión y amenazas. Los últimos guiños del dictador hacia Estados Unidos, además del histórico reencuentro con su eterno enemigo surcoreano 65 años después de una guerra formalmente no acabada, han despertado las esperanzas de que Corea del Norte termine renunciando a la posibilidad de contar con la bomba nuclear. Aunque el escepticismo en la Casa Blanca sigue siendo alto. Ni la proclamada intención de Kim de no volver a realizar pruebas nucleares ni lanzamientos de misiles, ni su anuncio de querer desnuclearizar por completo la península, han disipado las dudas sobre un régimen que en el pasado ya maniobró con el único objetivo de ganar tiempo e imagen.

Estos son los tres estadounidenses liberados ayer por Kim Jong-un:

Kim Dong Chul. Ciudadano estadounidense aunque nacido en Corea del Sur, fue condenado por espionaje a diez años de prisión con trabajos forzosos, en abril de 2016. Después de vivir unos años en el estado de Virginia, se trasladó a Rason, una ciudad que es zona económica especial, en la frontera entre Corea del Norte y Rusia. Antes de ser detenido, gestionaba allí una empresa hotelera y de servicios comerciales.

Kim Hak Song. Cuando fue detenido en mayo del pasado año, Kim trabajaba en una granja de carácter experimental dedicada a la investigación y el desarrollo agrario, perteneciente a la Universidad de Ciencia y Tecnología de Pyongyang. Se trata de la única institución académica universitaria privada en el país norcoreano, y fue fundada en 2010 con donaciones de grupos cristianos. Se le acusó de actividades contra el estado de Corea del Norte.

Tony Kim. También conocido con el nombre de Kim Sang-duk, también fue detenido hace aproximadamente un año, en su caso en el aeropuerto de Pyongyang. Después de haber dado clases en la Universidad de Ciencia y Tecnología durante algunos años, fue acusado por las autoridades norcoreanas de participar en diversas actividades para derrocar al Gobierno de Corea del Norte. Aunque en ningún momento han sido detallados estos presuntos delitos. (Manuel Erice Oronoz / ABC)

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