viernes, 21 de abril de 2017

12:31:00
MADRID, 21 de abril de 2017.- Isabel II celebra su 91 cumpleaños este viernes. Un saludo con pistola desde la Torre de Londres marcará el cumpleaños de la Reina, un gesto notablemente más discreto después de un año de festividades para festejar su 90 aniversario.

"Todavía estoy viva", bromeó la Reina en junio durante una visita a Irlanda del Norte, en uno de los numerosos compromisos que llenan todavía su agenda oficial.  Isabel II, sin embargo, ha comenzado a entregar tareas a otros miembros de la casa real británica. Su hijo mayor, el príncipe Carlos, como heredero al trono, ejerce cada vez más pero en los últimos meses destaca el aumento de representación que ha recaído sobre sus dos nietos Guillermo y Enrique.

Foto del bautizo de la Reina Isabel, compartida por Buckingham Palace en ocasión de su cumpleaños. (@RoyalFamily)

La llegada de los dos hijos del príncipe Guillermo y su esposa Kate, Jorge y Carlota, ha consolidado la visión positiva del país sobre la familia real. El príncipe Enrique también ha mejorado en sus índices de popularidad.

La Reina fue clave para llevar a la monarquía a los tiempos modernos después de ascender al trono en 1952. "Toda mi vida, sea larga o corta, será dedicada a tu servicio", dijo en un discurso para conmemorar su 21 cumpleaños, años antes de comenzar su reinado.

Uno de los períodos más difíciles de su reinado se produjo durante la década de los noventa. La Reina llamó a 1992 su "annus horribilis" después de que los matrimonios de tres de sus cuatro hijos se rompieran y el castillo de Windsor resultara gravemente dañado en un incendio.

La Reina hoy con el Duque de Edimburgo en la entrega de The Queens Awards 2017.(@RoyalFamily)

Cinco años más tarde se enfrentó a la ira del público británico cuando la princesa Diana murió y la Reina decidió quedarse en su finca en Escocia en lugar de volver a Londres. Desde entonces Buckingham Palace ha cambiado algunas conductas. Isabel II se ha mantenido callada sobre asuntos políticos, incluyendo el Brexit y, en enero, sobre la decisión de la primera ministra Theresa May de invitar al presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, a una visita de Estado. Al modernizar la imagen de su familia y negarse a ser política, la Reina ha mantenido el afecto de la nación.

Goza de buena salud aunque sufrió un fuerte resfriado durante la Navidad que la mantuvo tres semanas alejada de la actividad pública. (El País)