martes, 12 de julio de 2016

19:12:00
Mtro. Omar Ocampo, Fundador del Observatorio de la Facultad de Derecho de la UADY.

En una editorial anterior publicada en este medio, se denunció el papel aciago del Centro de Estudios en Derechos Humanos de la Universidad Autónoma de Yucatán dirigido por Pasante María de los Ángeles Cruz Rossel, al frente y solapada por Carlos Macedonio Hernández. Ante esta editorial no faltaron las voces de los pseudo-defensores de ella y del centro, alentados desde el edificio central universitario, en la que sin argumento alguno decían que este centro es una maravilla.



Pues ante esto decidimos probar nuestro dicho y generamos la solicitud de acceso a la información número 00198216 en la que solicitamos conocer los indicadores que miden el trabajo de todo centro de investigaciones. Para ello pedimos:

Copia simple de las actividades académicas y de investigación realizadas por María de los Ángeles Cruz Rossel en las que se indiquen, artículos publicados, factor de impacto de las revistas donde haya publicado, capítulos de libro, libros editados, publicados y/o compilados, así como las horas de docencia impartidas.

Ante esto el propio Centro y la UADY respondieron:

QUE LA INFORMACIÓN REQUERIDA POR USTED EN SU ESCRITO DE SOLICITUD CON FOLIO INFOMEX 00198216 FUE DECLARADA INEXISTENTE.

Con esto comprobamos lo siguiente: Este centro es un elefante blanco en la universidad y solo sirve para hacer nada, permitir cobrar un sueldo, y aparentar la simulación del derecho. Se trata de un centro que NO TRABAJA en nada.

¿Cuánto dinero y recursos se pierden por esta oficina? Según cálculos lógicos casi medio millón de pesos.

Sueldo Ángeles - 15,000 mensual, 180,000 anual.

Sueldo Auxiliar 1 - 9,500 mensual, 114,000 anual.

Sueldo Auxiliar 2 - 9,500 mensual, 114,000 anual.

Renta no pagada (pérdida para la Facultad de Derecho) - 7500 mensual, 9500 anual.

Gasto de mobiliario y equipo. Tóners, impresoras, PC’S, papelería diversa. Etc. - 80,000

Total - 497,000

Es decir, en épocas de “austeridad” universitaria, en las que a los trabajadores se les aumenta una nada de sueldo, ganando nomás de 2500 pesos al mes algunos de ellos, se tiene un director de centro de derechos humanos que no produce, no trabaja, no estudia, sin responsabilidades, sin tener la obligación de llegar temprano o salir tarde, no produce y se sienta en la silla a esperar la llamada arrebujante de su jefe político.

Si no hace academia e investigación como todo centro de derechos humanos, entonces ¿Qué hace?

Vivimos una época en la que a las universidades se les deja de asignar recursos y en la que la UADY sigue despilfarrando dinero en proyectos inútiles, vagos e insulsos como lo es el apostarle a este centro.

¿Cuántas becas a estudiantes podrían proporcionarse? 990 becas al mes de 500 pesos. Es decir, a toda la facultad de derecho. Si, leyó bien, a TODA la facultad de derecho.

¿Cuántas personas podrían ser contratadas? Con este dinero despilfarrado unos 20 de base y hasta 40 trabajadores de medio tiempo

¿Cuántos proyectos se podrían financiar? De 10 a 15 proyectos sociales.

Producción del instituto de acuerdo a declaraciones de la Universidad: 0

Número de personas requeridas para producir 0 cosas en la Universidad 3.

El sistema de acceso a la información no nos deja mentir, no existe trabajo alguno. Y mientras los estudiantes no tienen becas, y viajan a pie algunos de ellos, brincándose alguna comida para ir a estudiar, Ángeles y Macedonio continúan en la impunidad que les da el estar cobijados desde las oficinas centrales de la Universidad al ser entrañablemente cercanos a quienes les protegen.

En este día del abogado, 12 de julio, esta Facultad no tiene nada que celebrar, solo el vivir con los fantasmas de lo que algún día fue, una institución líder que se estrelló por la falta de visión de Carlos Macedonio y sus ínfulas de saber y creer que la comunidad de abogados del estado se rendiría al cargo. Lo que menos hace es pensar en los alumnos.

Estudiantes, ahí se va el dinero de sus cuotas, el que dinero de becas que a Ustedes no les llegan.

Padres de familia que con esfuerzo pagan cuotas, derechos e inscripciones y que hacen esfuerzos incalculables para que sus hijos estudien, ahí está su recurso.

En realidad, solo se ha convertido en un lastre en el que todo lo que toca lo convierte en una bóñiga, en la que todo lo que intenta se convierte en un elefante blanco, y en la que lo logra en una simulación febril de una charlotada.

Las pruebas las tiene Usted en la mano.