sábado, 12 de noviembre de 2016

23:25:00
PARÍS, Francia, 12 de noviembre de 2016.- La sala de espectáculos parisina Bataclan ha reabierto este sábado con un concierto de Sting en la víspera del primer aniversario de los ataques yihadistas que causaron 130 muertos en distintas partes de la capital francesa. Alrededor de 1,500 personas han acudido al concierto, entre estrictas medidas de seguridad.

Antes de acceder, los espectadores (entre los que había varios centenares de los que habían estado allí mismo el día de los atentados o miembros de sus familias) tuvieron que pasar hasta cuatro controles de seguridad. De hecho, en el exterior del edificio, decenas de policías armados con metralletas habían establecido un perímetro que impedía acercarse a varias decenas de metros de la fachada a cualquiera que no tuviera una entrada, y los coches no podían circular en una manzana alrededor. 

Sting en la sala de conciertos. (Reuters)

Aparte de las decenas de periodistas que tenían sus platós bajo pequeñas carpas, pocos curiosos acudieron hasta ese perímetro de vallas, desanimados también por una lluvia fría que añadió un toque de melancolía al ambiente, al que contribuía igualmente un pequeño altar con ramos de flores y velas junto al parterre del Canal Saint Martin que pasa por allí.

En representación del Gobierno francés estuvo la ministra de Cultura, Audrey Azoulay, que dijo a la prensa que esta noche el Bataclan iba a ser "la mayor sala de espectáculos de Francia y tal vez del mundo" e insistió en lo "importante" que resultaba que la vida volviera.

Antes del concierto, las fuerzas del orden han llevado a cabo un peinado y un registro minucioso en el interior, lo que incluyó el paso de los artificieros también en los subterráneos. Además, se instalaron 14 cámaras de vigilancia tanto dentro como fuera. Entre los espectadores (las entradas que se pusieron a la venta se terminaron en unos minutos), había una cuarentena de medios de comunicación, y eso que se habían rechazado cientos de demandas de acreditación.

Atención psicológica para supervivientes y familiares

En un café próximo a la sala de espectáculos, se organizó un servicio de atención psicológica para aquellos supervivientes o familias de víctimas que pudieran necesitarlo. Sting llegó dos horas y media antes del inicio para unos ensayos. El concierto se había programado con una duración de una hora, centrado en el último disco del músico británico. Su entorno había anticipado que iba a pronunciar unas palabras en francés para recordar el ataque del 13 de noviembre del pasado año, que sólo en esta sala de fiestas había causado 90 muertos y cientos de heridos.

Sting, que había actuado una vez en el Bataclan, en 1979, no recibe ni un euro por este concierto, ya que ha decidido que sus honorarios se destinen a dos organizaciones de ayuda a las víctimas. "Era la única respuesta al horror de ese día", señaló el codirector del Bataclan, Jules Frutos, quien en una entrevista en la emisora France Info precisó que fue el que Sting se había ofrecido para tocar en la sala, donde murieron en los ataques 90 personas y varios cientos resultaron heridas.
"Fue él quien lanzó la primera piedra. No tardé mucho en recogerla", indicó Frutos, quien precisó que en el interior de Bataclan "se ha rehecho de forma idéntica" y que las obras terminaron la semana pasada.

Actos de este domingo

El presidente francés, François Hollande, que este domingo preside las ceremonias de conmemoración de los atentados de París, recibió hoy a familiares de las víctimas y a responsables de la Fiscalía antiterrorista que dirige las investigaciones. Todavía hay una veintena de los heridos de esos atentados que siguen hospitalizados, además de los cientos de personas que necesitan asistencia médica o psicológica. (EFE)