sábado, 10 de diciembre de 2016

09:56:00
OSLO, Noruega, 10 de diciembre de 2016.- Este sábado, el presidente Juan Manuel Santos se convirtió en el segundo colombiano en recibir un premio Nobel, esta vez el de la Paz. Tras 34 años de que al escritor Gabriel García Márquez le fuera otorgado el galardón por su contribución a la literatura, el mandatario recibió en Oslo, Noruega, un premio que, sin duda, sella el año de la paz en Colombia.

Santos se trazó como objetivo llegar a la paz desde el primer día de su mandato, el 7 de agosto del 2010. Durante su discurso de posesión dijo que tenía las llaves de la paz en su bolsillo. (AFP)

A la ceremonia, que se inició con la presentación de la mezzosoprano Désirée Baraula, asistió la familia del presidente Santos, víctimas colombianas como Clara Rojas, Íngrid Betancur, Fabiola Perdomo, Leyner Palacios y Alan Jara, Pastora Mira y representantes indígenas, entre otros.

Luego siguió la intervención de Berit Reiss-Andersen, vicepresidenta del Comité Noruego del Nobel, quien destacó la labor del presidente Santos, de los negociadores y de "todos quienes hicieron parte" del proceso de paz que se firmó en Colombia.


Santos estuvo acompañado por su esposa Clemencia de Santos y sus hijos. (AFP)

“Un pueblo que, a pesar de grandes penurias e innumerables abusos, nunca ha perdido la esperanza de una paz justa (…). Nuestro tributo corresponde más que todo a los representantes de las víctimas de la guerra civil”, aseguró.

Reiss-Andersen también hizo un repaso a los devastadores efectos del conflicto con las Farc: “Más de 220.000 colombianos han perdido la vida (…). Cuatro de cinco de los asesinados han sido civiles no beligerantes. Además, entre cinco y siete millones de colombianos han sido forzados a refugiarse, muchos de los cuales han vivido como ‘habitantes desplazados’ dentro de su propio país”.

Igualmente, destacó que iniciar un proceso de paz, por parte de Santos, fue una iniciativa que requirió de coraje político y gran perseverancia. También resaltó el hecho de que después de los resultados adversos del acuerdo firmado en Cartagena en el plebiscito del 2 de octubre, Santos declaró que no iba a renunciar y que seguiría trabajando con todas sus fuerzas.


Íngrid Betancourt y Clara Rojas, víctimas de secuestro por el conflicto armado con las Farc, también hicieron presencia en el acto. (AFP)

En ese momento, según lo confesó la vicepresidenta del Comité, hubo quienes opinaron que tal vez era muy temprano darle el Premio Nobel de Paz este año a Santos y que más bien se debería esperar un año más para ver si el proceso prosperaba.

“Sin embargo, el comité lo vio de manera diferente. En nuestra opinión no teníamos ningún tiempo para perder. Todo lo contrario, el proceso de paz se encontraba en un peligro inminente de fracasar y necesitaba todo el apoyo internacional que podía recibir. Además, estábamos nosotros completamente convencidos de que usted, señor Presidente, siendo el líder más elevado de Colombia, tenía que ser el que haría avanzar el proceso de paz”, añadió.

La ceremonia tuvo como escenario a la sede del ayuntamiento de Oslo. (AFP)

Homenaje a las víctimas

En nombre de las víctimas de un conflicto armado con las Farc que se llevó más de 220.000 víctimas y que dejó a más de ocho millones de personas desplazadas, Santos reclamó el reconocimiento más grande que se otorga en el mundo a un defensor de paz.

Reiss-Andersen le entregó al mandatario colombiano la medalla y el diploma que lo acreditan como el Nobel de Paz 2016, un premio que también viene con un cheque por 8 millones de coronas suecas –casi un millón de dólares–, el cual Santos donará a las víctimas del conflicto armado en Colombia.

Ponerle fin a una guerra de más de cinco décadas, la más prolongada en el hemisferio occidental y poner a Colombia en el foco del mundo -esta vez con la noticia sobre el largo proceso de paz con las Farc- fueron algunos de los méritos de Santos, el hombre que se propuso lograr la paz.

El presidente Santos recibió el premio de las manos de la vicepresidenta del Instituto del Nobel, Berit Reiss-Andersen. (AFP)

“Hace tan solo seis años, los colombianos no nos atrevíamos a imaginar el final de una guerra que habíamos padecido por medio siglo. Para la gran mayoría de nosotros, la paz parecía un sueño imposible, y era así por razones obvias, pues muy pocos –casi nadie– recordaban cómo era vivir en un país en paz,” dijo el Jefe de Estado en su intervención en el Palacio Municipal de Oslo.

Las víctimas también fueron el centro de esta entrega del Premio Nobel. De hecho, el momento más emotivo de la jornada fue cuando el mismo presidente Santos les pidió que se pusieran de pie, y el auditorio estalló en aplausos para un grupo de víctimas que representan los dolores de Colombia: el secuestro, la muerte y el desplazamiento, entre otros.

"El profesor Ronald Heifetz, fundador del Centro de Liderazgo de la Escuela Kennedy de Gobierno de la Universidad de Harvard, de donde me gradué, me dio un sabio consejo: cuando se sienta desanimado, cansado, pesimista, hable siempre con las víctimas. Son ellas las que le darán ánimo y fuerzas para continuar. Y así ha sido. Siempre que pude, hablé con las víctimas de esta guerra y escuché sus desgarradoras historias. Algunas de ellas están aquí hoy, recordándonos por qué es tan importante que construyamos una paz estable y duradera", indicó Santos.

El Jefe de Estado hizo énfasis en el caso de Leyner Palacios, una de las víctimas invitadas a la ceremonia, y quien padeció el flagelo de perder a 32 familiares, incluidos a sus padres y a tres hermanos, en la masacre de Bojayá en mayo de 2002.

El Nobel "llegó como un regalo del cielo"
Santos llegó a Noruega fortalecido con un Acuerdo Final de Paz firmado con las Farc. La derrota en el plebiscito por la paz el pasado 2 de octubre, apenas cinco días antes de que se conociera la noticia del galardón, había dejado en un limbo jurídico la suerte del “primer acuerdo” con esa guerrilla que fue rechazado por el 50,26 % de los votantes en ese mecanismo de refrendación popular.

Por ello, el mismo Santos reconoce que el galardón le dio el “impulso” que en ese momento necesitaba el proceso de paz.

“Tan solo hace dos meses, los colombianos –y de hecho el mundo entero– quedamos impactados cuando, en un plebiscito convocado para refrendar el acuerdo de paz con las Farc, los votos del 'No' superaron por estrecho margen a los votos del 'Sí'. Fue un resultado que nadie imaginaba”, dijo Santos.

Y agregó: “Muchos recordamos entonces un pasaje de 'Cien Años de Soledad', la obra maestra de nuestro Premio Nobel, Gabriel García Márquez, que de alguna manera reflejaba lo que estaba pasando: 'Era como si Dios hubiera resuelto poner a prueba toda capacidad de asombro, y mantuviera a los habitantes de Macondo en un permanente vaivén entre el alborozo y el desencanto, la duda y la revelación, hasta el extremo de que ya nadie podía saber a ciencia cierta dónde estaban los límites de la realidad' ”, indicó.

En efecto, ese fue el sentimiento de Colombia. La polarización se hizo más latente y por ello el premio fue el empujón que el proceso necesitaba.

“Debo confesar que esta noticia (de la concesión del premio) llegó como un regalo del cielo. En un momento en que nuestro barco parecía ir a la deriva, el Premio Nobel fue el viento de popa que nos impulsó para llegar a nuestro destino: ¡el puerto de la paz!”.

"Este premio pertenece a los negociadores"

En efecto, el pasado 24 de noviembre el presidente Santos y el jefe máximo de las Farc, Rodrigo Londoño, alias Timochenko, firmaron en el teatro Colón de Bogotá el Nuevo Acuerdo de Paz que contenía una amplia mayoría de las propuestas que sectores del ‘No’ y desde otras diversas orillas políticas fueron enviadas para incorporar en el texto.

El nuevo acuerdo, como se le conoce desde ese momento, ya fue refrendado por el Congreso y desde hace 10 días inició su implementación, aún a la espera de cuál será el modo en el que se realizarán las leyes que lo sustentan.

"Este premio pertenece también a los hombres y mujeres que, con enorme paciencia y fortaleza, negociaron en La Habana durante todos estos años. Ellos lograron un acuerdo que hoy podemos ofrecer como modelo para la solución de los conflictos armados que subsisten en el planeta. Y me refiero tanto a los negociadores del Gobierno como a los de las Farc –mis adversarios–, que demostraron una gran voluntad de paz. Yo quiero exaltar esa voluntad de abrazar, de alcanzar la paz, porque sin ella el proceso hubiera fracasado", expresó.

Santos mencionó a Bob Dylan, también galardonado en esta edición con el Premio Nobel de Literatura, y recordó una de las frases que, según el Presidente, conmovió "a quienes fuimos jóvenes entonces".

“¡Cuántas muertes más serán necesarias hasta que comprendamos que han muerto demasiados! La respuesta, mi amigo, va volando con el viento”.

Replantear la guerra de la droga

Santos, fiel promotor de que se haga un nuevo debate en la lucha contra las drogas, volvió a poner el tema en su discurso.

Afirmó que Colombia ha sido el país que más ha puesto muertos y sacrificios en esa guerra, y que, por tanto, tiene la “autoridad moral para afirmar que, luego de décadas de lucha contra el narcotráfico, el mundo no ha logrado controlar este flagelo que alimenta la violencia y la corrupción en toda nuestra comunidad global”.

Santos sentenció, además, que esa forma de combate es incluso “más dañina” que todas las guerras juntas y que por tanto es “hora de cambiar nuestra estrategia”.

El Jefe de Estado terminó su discurso expresando que se sentía "honrado y al mismo tiempo humilde" al unirse a la lista de 96 personas que han ganado el Nobel de Paz e indicó que el proceso de paz en Colombia es una "síntesis afortunada de lo que hemos aprendido de ellos".

Y puntualizó: "Señoras y señores, hay una guerra menos en el mundo, ¡y es la de Colombia! (...). El sol de la paz brilla, por fin, en el cielo de Colombia. ¡Que su luz ilumine al mundo entero!", finalizó Santos. (El Tiempo)