sábado, 10 de diciembre de 2016

09:37:00
WASHINGTON D.C., 10 de diciembre de 2016.- La última tarjeta de Navidad de los Obama ha llegado. “Como un reflejo de los años pasados en la Casa Blanca, estamos agradecidos de los amigos que hemos hecho, de la felicidad que hemos compartido, y de los regalos y gentileza que hemos recibido. Le deseamos a usted y a sus seres queridos una brillante temporada navideña y un feliz Año Nuevo”, sentencia la carta escrita con letras doradas, que fue recibida hoy por diferentes personas cercanas a la familia y al Presidente.

Las redes no han escondido su pesadumbre: "La última tarjeta de Navidad es hermosa. Esta es una familia tremendamente hermosa, ¡no lo soporto!". "Esta tarjeta me llena de todo tipo de sentimientos sobre la inminencia de que en unos meses ya no estarán en la Casa Blanca" dicen las frases sentidas acompañadas de emoticones que lloran. Una vez Donald Trump tome posesión presidencial, los Obama se mudarán a una casa ubicada en 1600 Pennsylvania Avenue, Malia, por su parte, tomará un año de descanso y de viajes antes de asistir a la Universidad Harvard, y Sasha finalizará su high school en Washington, D.C.


Antes de que todo eso pase la tarjeta recuerda un gran momento de 2016. En la foto que engalana la tarjeta, Sasha y Malía lucen muy distantes de aquellas niñitas de peinados infantiles y ausencia de dientes que se veían en las fotos de hace 8 años cuando los Obama, de manera histórica, llegaban a la Casa Blanca. El retrato, tomado este año durante la Cena de Estado en la que se homenajeó al Primer Ministro canadiense, Justin Trudeau y a su esposa, Sophie Grégoire-Trudeau, las jovencitas lucen sendos vestidos creados por el diseñador Indio Naeem Khan, el favorito de su madre. Vestidos que en su momento fueron halagados por su preciosismo y por ser ideales para su debut público en una cena de Estado, pero que fueron también duramente criticados por sus precios excedidos: $17,990 dólares el de Malia, 19,990 el de Sasha.

Michelle Obama, en el centro, recuerda cómo aquella noche del 11 de marzo, fue uno de los grandes momentos de estilo de su paso por el poder, una noche más en la que demostró su habilidad para explorar la moda más nueva y propositiva estadounidense. Con un vestido azul navy del diseñador Jason Wu, que a pesar de ser chino había vivido por años en Canadá, y con su pelo suelto en frescas ondas de agua, Michelle recibió las mejores críticas de moda y homenajeó inteligentemente a los representantes de Gobierno canadiense. Barack Obama, por su parte, con un tradicional smoking, sonríe, afable como siempre y como el electorado entero lo recordará.

Esta fotografía -llena de trajes de gala y elegancia- ha sido una escogencia estratégica. Ahora que la familia Obama cuenta los días antes de dejar la Casa Blanca, esta postal se constituye en la evidencia de las transformaciones de una familia durantes estos 8 años de poder, pero también de su armonía, de su unión, y de ese aire inspirador que tantos devotos aún tiene dentro del electorado estadounidense. (Angélica Gallón S. / Univision)