domingo, 24 de julio de 2016

21:02:00
LIMA / BUENOS AIRES / CIUDAD DE MÉXICO / EL VATICANO, 24 de julio.- La Oficina de Prensa de la Santa Sede dio a conocer hoy el programa oficial de la visita del Papa Francisco a Polonia en ocasión de la Jornada Mundial de la Juventud que se realizará en Cracovia en julio de 2016.

Entre los eventos principales de este viaje programado del miércoles 27 al domingo 31 de julio, el Santo Padre visitará el campo de concentración de Auschwitz, el Santuario de la Divina Misericordia, y presidirá la Vigilia y la Misa de clausura de la Jornada Mundial de la Juventud a la que se espera asistan cientos de miles de jóvenes de todo el orbe. El programa oficial de la visita puede verse en este enlace.

Unos siete mil católicos mexicanos, la mayoría de ellos jóvenes, viajan en estos días a Polonia para participar de la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ) que el Papa Francisco presidirá la próxima semana.

Según revelaron a Notimex fuentes episcopales, de esa cantidad unos dos mil harán su peregrinación coordinados por la Pastoral Juvenil, mientras el resto llegará a Cracovia por su cuenta, en pequeños grupos parroquiales o vinculados a diversos movimientos de la Iglesia.

Visitar Polonia, un don del Señor, ha dicho Francisco.

Hasta ahora, unos 335 mil jóvenes de diversas partes del mundo se han inscrito para asistir a la JMJ, que comenzará formalmente el próximo martes 26 de julio, un día antes de la llegada de Jorge Mario Bergoglio.

La mayor cantidad de jóvenes que acudirán a la cita con el Papa proviene de Polonia, Italia, Francia, España, Estados Unidos, Brasil, Ucrania y Portugal, en ese orden.

Además se tiene prevista la participación de unos 800 obispos de diversas naciones, entre ellos unos 70 cardenales. Unos tres clérigos viajarán desde México.

Sin embargo, se prevé que a los actos con el líder católico asistirán muchas más personas.

El jueves, en el santuario de la virgen de Czestochowa, se esperan más de 300 mil personas para una celebración pública, mientras en la misa final, en un campo a las afueras de Cracovia, se estima que el número de fieles podría llegar a 1.5 millones.

Además de los actos festivos con los jóvenes, el 29 de julio Bergoglio participará en un acto conmovedor, cuando recorra las instalaciones del excampo de concentración nazi de Auschwitz, donde fueron asesinadas más de un millón de personas durante la Segunda Guerra Mundial, la mayoría de ellas de origen judío.

Como el propio Papa lo adelantó, honrará a las víctimas “con la conmoción y las lágrimas”, pero no pronunciará ningún mensaje.

Atravesará el famoso portón con la inscripción en alemán “El trabajo hace libre” y visitará la celda de Maximiliano de Kolbe, santo católico que murió allí.

Frente al muro de la muerte saludará a 10 sobrevivientes del Holocausto, y con una vela encenderá una lámpara que dejará como regalo al campo. Luego se trasladará hasta el contiguo campo de Birkenau, donde se encontraban cámaras de gas y hornos crematorios.

Allí escuchará el canto de un salmo y podrá ver una serie de lápidas que representan los diversos idiomas y nacionalidades de las personas muertes en aquel lugar.

Blindaje ante riesgo de atentados

Después de la advertencia que lanzó Estados Unidos a sus ciudadanos sobre el riesgo de atentados terrorista durante la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ) de Cracovia, el gobierno de Polonia decidió blindar la ciudad con más de 40.000 efectivos para recibir al papa Francisco y a los cientos de miles de peregrinos que le acompañarán entre los días 27 y 31 de este mes.

Las autoridades intentan así calmar los temores que surgieron, indicando por un lado que no hay evidencias claras de riesgo de atentado y que, en cualquier caso, se está haciendo todo lo posible para impedir cualquier tipo de ataque.

En mayo pasado Washington, basándose en informes de Inteligencia, emitió un alerta de viaje para sus ciudadanos ante “el riesgo de potenciales ataques terroristas” contra “grandes eventos y sitios turísticos” en Europa, e hizo referencia a tres grandes acontecimientos: el Tour de Francia, la Eurocopa y las Jornadas Mundiales de la Juventud en Cracovia.

Este aviso, sumado a los últimos y cruentos atentados en Francia, Bélgica y Alemania, hizo que varios miles de peregrinos cancelen su asistencia a la JMJ, aunque desde el Ministerio del Interior de Polonia vienen reiterando que no existe amenaza real de terrorismo.

En el dispositivo de seguridad participan 20.000 policías, 9.000 bomberos, 800 miembros del servicio de protección del gobierno y 11.000 guardias fronterizos. El presupuesto total de este enorme operativo implica el gasto de, al menos, 19 millones de euros.

Además del dispositivo de seguridad en Cracovia y el resto de emplazamientos que visitará el papa Francisco, Polonia restableció los controles en sus fronteras comunitarias, en los puertos y en los aeropuertos.

Polonia reforzó especialmente los controles en sus fronteras con el enclave ruso de Kaliningrado y con Ucrania, desde donde se prevé que podrían llegar cerca de 200.000 peregrinos.

El trabajo de la policía polaca recibió el pasado jueves el visto bueno del jefe de la Gendarmería Vaticana, Dominico Giani, quien visitó los lugares que recorrerá el argentino Jorge Bergoglio durante su estancia en Cracovia.

“La evaluación ha sido positiva, y el Vaticano no ha puesto ninguna objeción al dispositivo de seguridad”, explicó tras esa visita el Secretario General del Comité Organizador de la JMJ 2016, el padre Grzegorz Suchodolski.

Hasta el momento más de 360.000 jóvenes de todo el mundo han confirmado su participación en las Jornadas de la Juventud, uno de los eventos más importantes de la Iglesia Católica, aunque la organización cree que el número final de asistentes será mucho mayor. Según las últimas estimaciones, podría superar el millón de fieles.

Las medidas de seguridad comprenden puntualmente los lugares de encuentro con el Papa. La inmensa pradera de Brzegi, donde se celebrará la vigilia nocturna de los jóvenes con el pontífice, se rodeó con una valla metálica. Y los peregrinos que quieran atravesarla para encontrarse cerca del altar deberán tener un permiso especial.

“La seguridad supone un enorme desafío logístico para nosotros”, admitió el responsable policial del operativo, Jan Lach, quien reconoce que se trata de una “operación histórica” por su envergadura y su repercusión internacional. (aciprensa / Vatican Insider / Clarín / NTX)