jueves, 8 de junio de 2017

18:52:00
Pedro Echeverría V.

1. Me retiré hace cinco años de la agitación política, de los discursos y las charlas, que fueron mi pasión durante 50 años; fui día tras día, semana tras semana, pensando en que en lugar de avanzar hacia adelante en las luchas políticas de la izquierda íbamos hacia atrás. No solo se desplomó el seudo socialismo de la URSS, calló el Muro de Berlín y el llamado “Bloque socialista del éste”; sino que China, de maoísta popular tomó la restauración capitalista, Cuba coqueteó con Obama y el Papa, así como los gobiernos socialdemócratas como el de Chávez/Maduro, Lula/Dilma, los Kirchner, el Frente de Uruguay, se han debilitado ante la descarada intervención imperialista de EEUU y burguesías nacionales.

2. En México se fortaleció enormemente la derecha a partir de la implantación en 1982 del neoliberalismo. El PRI, partido casi único que gobernaba desde 1929 con posiciones de Centro (jugándole el dedo en la boca a la derecha y a la izquierda), en 1982 comenzó a entregarse a las organizaciones empresariales y ya desde el gobierno de Salinas (1988-94) se hizo totalmente de derecha aliándose estrechamente con el PAN, partido de la derecha clerical original. Fue tal la fortaleza de estos dos partidos, el PRI y el PAN, que muy pronto dominaron el PRD absorbiendo al grupo oportunista de los “chuchos” con mucho dinero para después de firmar un “pacto” entre los tres partidos.

3. Reflexionando, dándole vueltas a las ideas, se llega fácilmente a la conclusión de que hay que seguir batallando aunque las perspectivas para cambiar en serio las cosas parezcan estar cerradas para los próximos 20 años; es lo que llamo el “pesimismo esperanzado”. Por donde vengan las batallas contra el poder hay que apoyarlas pero sin hacerse ilusiones ni cantar victorias pensando en que pronto destruiremos, haremos pedazos a ese poder. ¿O vendrán problemas de contaminación ambiental, de guerras, de gobiernos tipo Trump, confrontaciones con Corea y China, fuera de nuestro análisis contextual? Espero seguir escribiendo, pero no se puede hacer como que nada pasa.

4. Estoy de prisa; entre unos minutos entregaré mi tercera charla –de seis comprometidas- con unos 50 compañeros del partido/movimiento Morena. Todos saben que no pertenezco a Morena ni tampoco a algún partido electoral, pero siempre he estado dispuesto a colaborar en la exposición o discusión de cuestiones políticas, ideológicas e históricas entre las izquierdas o socialdemócratas. Me comprometí con seis sesiones: a) Situación política mundial, b) EEUU y América Latina, c) Contexto histórico-político de México, d) Gobiernos, partidos y luchas sociales, e) La cultura política en Yucatán, f) Los gobierno yucatecos y sus partidos. Si sólo con ello puedo ayudar, basta por ahora.

5. En los últimos cinco años me he dedicado esencialmente a leer y a escribir todos los días, como puede verse desde hace años en las redes de internet, en páginas como Rebelión, Aporrea, Libertad de Expresión, Indicador Político, Latin Express y algunos medios más que se atreven a publicar mis artículos. Hasta hace dos años me publicaban y reenviaban en por lo menos 40 espacios, pero muchas de mis publicaciones por Internet se desplomaron al ampliarse el servicio de Facebook, Twiter y otros, a los que me negué a ingresar. Aunque mis amigos me han aconsejado que para no desesperarme sólo escriba para mí, sin enviar; o haga más libros, aunque no se vendan ni lean.

6. He escrito nueve o 10 libros acerca de: educación, obreros ferrocarrileros, henequeneros, cordeleros, partidos políticos, Universidad, prensa y poder, que han servido para un carajo. Con ediciones de mil ejemplares apenas se han vendido algunos, otros los he dejado en librerías y los más lo he obsequiado sin saber su destino. De mil títulos de libros mensuales que llegan a las librerías, cuando más uno se vende bien. Cada autor necesita un enorme respaldo de los medios de información así como de un fuerte aparato de publicidad y distribución. Por ello, pensando en los lectores, sobre todo en gente inclinada en lo político, he preferido hacer artículos y ningún libro más. (8/VI/17)