jueves, 5 de enero de 2017

07:30:00
José Repetto

Las protestas supuestamente ciudadanas por el alza a la gasolina, amarillistamente denominada "gasolinazo" desde hace unos años, han servido de pretexto para que centenares de delincuentes saqueen supermercados y estaciones de servicio y ataquen las vías de comunicación con bloqueos a carreteras y avenidas.

Delincuentes saqueando una estación de servicio en Veracruz.

La prensa internacional reporta manifestaciones -bajo cualquier proporción de una ínfima minoría, magnificadas irresponsablemente por ciertos medios- y rapiña en Chihuahua, Morelos, Durango, Michoacán, Hidalgo, Veracruz y el Estado de México. Al menos 250 personas han sido detenidas por delitos perpetrados durante dichos actos, según Gobernación. Esperemos se les aplique todo el peso de la ley.

Inclusive en Mérida hay reportes de que algunos supermercados cerraron temprano ayer presuntamente por temor a que las "protestas ciudadanas" acabaran en saqueos tal como ha sucedido en otras entidades. Por fortuna los yucatecos somos, por naturaleza y en mayoría, gente civilizada que no ha imitado las mañas de mucha gente que viene de otros estados y busca imponer sus malas costumbres.

Los apologistas de estas manifestaciones hablan de "infiltrados del gobierno" que buscan deslegitimar su causa, sin embargo dicha versión no se ha demostrado. Por supuesto, la oposición siempre culpará al gobierno en turno por sus propios errores y excesos.

La realidad es que estas protestas se limitan a repetir consignas genéricas y pedir que baje el precio de los hidrocarburos pero los manifestantes, una pequeña y muy agresiva minoría, no proponen alternativas.

Los diputados federales del PAN han propuesto una disminución del 50% al Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS) para que baje el precio del combustible. Viable o no su propuesta, ésa es la vía civilizada para presentarla, no a través de plantones y bloqueos que dan pie a actos que vulneran la seguridad y tranquilidad de la gente.

Nada se resuelve saliendo a la calle a hacer el ridículo sosteniendo cartulinas. Incluso los manifestantes pacíficos corren el riesgo de ser confundidos con saqueadores y vándalos en una situación que se torne agresiva. Recuerden los disturbios en Mérida en 2007 durante la visita de George W. Bush y cómo varios estudiantes pasaron varios meses en prisión por estar en el lugar y momento equivocado, mejor no arriesgarse.

No olvidemos en Chablekal, comisaría meridana, cómo hace algunos meses la "ira del pueblo" dio pie al saqueo de una tienda. Por desgracia en esa ocasión no hubo detenidos y el crimen quedó impune.

Bloquear calles es delito, robar es delito, tomar gasolineras y casetas es delito, destruir propiedad privada o pública es delito. Que no estemos a gusto con una situación no nos da derecho a violar la ley y convertirnos en delincuentes, y es infantil justificar estas actitudes haciendo alusión al "enojo del pueblo".

No olvidemos que en esta época de las redes sociales cualquiera nos puede estar grabando y eso quedar para siempre en Internet, y a nadie le gustaría ver a su nombre para siempre asociado con las palabras "saqueador", "agitador", etc.

Cualquier ciudadano tiene derecho a expresarse libremente, sin embargo hay maneras productivas y no productivas de hacerlo.

Si ve protestas contra el "gasolinazo" en proximidad de su negocio o domicilio tome las debidas precauciones para salvaguardar su integridad y la de sus propiedades y espere, como todos los mexicanos de bien esperamos, que el berrinche por el inevitable ajuste de precios, el cual ha sido capitalizado políticamente por intereses inconfesables, se disipe en pocos días.