domingo, 25 de diciembre de 2016

12:06:00
Armando "Catón" Fuentes Aguirre


¡Feliz Navidad, queridos cuatro lectores míos! ¡Que el amor, la paz y todas las bendiciones de este día bendito se extiendan a los últimos del año y a todos los del próximo!  ¿Qué puede dar este juglar, viajero de la legua, a cambio de todos los dones de bondad que la gente le brinda en su camino? Nada más que un pobre ramillete de mal hilvanadas bigardías. ¿Podrán servir para exornar la cálida charla en el convivio navideño? Así lo espero. Mientras tanto ¡mucha felicidad!... Hurgando en un cajón Pepito encontró un traje de Santa Claus. Fue con su papá y le dijo con voz grave: “Lo sé todo”. “¡Shhhhh! —le impuso silencio el señor, lleno de alarma—. ¡Toma estos 100 pesos y no le digas nada a tu mamá!”. Pepito, desconcertado, fue con su madre. “Lo sé todo” —le dijo, solemne. “¡Calla! —se asustó la señora—. ¡Que no te oiga tu padre! ¡Toma estos 100 pesos y no le digas nada!”. Sin entender lo que pasaba, pero ansioso por compartir con alguien su secreto, fue Pepito con el vecino de al lado y le dijo: “Lo sé todo”. Los ojos del vecino se llenaron de lágrimas. Conmovido abrazó a Pepito y le dijo lleno de emoción: “¡Hijo mío!”... En la tienda de departamentos la niñita se subió a las rodillas de Santa Claus. Le preguntó con dulce voz: “¿A que no sabes qué tengo?”. El hombre contestó lleno de ternura: “¿Zapatitos nuevos?”. “No”. “¿Una linda muñeca?”. “No”. “¿Un perrito?”. “No”. “Entonces no sé —se rindió el Santa Claus—. Dime: ¿qué tienes?’’. Respondió con una gran sonrisa la niñita: “Sarampión”... En el coro cantaba Babalucas a voz en cuello: “¡León, león!”. Le indicó el que estaba a su lado: “Tienes la partitura al revés. Es ‘Noel, Noel’”... La reno hembra le dijo a Rudolph, el Reno de la Nariz Roja: “Así con la luz encendida, no”... Dicen que cuando Trump era niño se le sentaba en el regazo a Santa Claus y le preguntaba: “OK, panzón. ¿Qué quieres?”… El sheik del petróleo y su mujer fueron a una galería de arte en Nueva York y compraron todos los cuadros que había de Van Gogh, Renoir, Monet, Picasso, Miró y Gris. “Muy bien —le dijo el sheik a su esposa—. Ya tenemos las tarjetas de Navidad. Ahora compremos los regalos”... Rosilita, el equivalente femenino de Pepito, le pidió al Santa Claus de la tienda: “Quiero un iPhone, una muñeca; un telefonito; una pelota; un triciclo; un vestido; una caja de chocolates y un trineo”. Preguntó Santa: “¿Te has portado bien, niñita?” —preguntó Santa Claus—. Contestó Rosilita: “Mira: tráeme nada más el iPhone, pero no hagas preguntas”... Llegó un visitante a la casa del pequeño. “Dime, buen niño —inquirió—. ¿Está tu papá?”. “No está —respondió el chiquitín—. No ha venido desde que mi mamá sorprendió a Santa Claus en el cuarto de la muchacha”... En la tienda el individuo pidió que le envolvieran un sugestivo juego de ropa íntima femenina. “A su esposa le va a encantar” —le dijo la chica de la tienda—. Después de una pausa dijo el tipo: “Tiene usted razón. Deme otro igual”... Con voz triste la adolescente les anunció a sus padres: “Ya no soy virgen”. “¡¿Queeeeé?!” —se espantaron ellos. “Sí —confirma la chiquilla—. Ahora seré el ángel en la pastorela del colegio”... El Padre Arsilio estaba urgido de dinero para arreglar la bóveda del templo, que dejaba entrar el agua en época de lluvia. Por consejo de su sacristán Cerúleo dijo en el sermón dominical: “Sé que hay entre ustedes un hombre que tiene relación adulterina con una mujer del pueblo. Si el próximo domingo el pecador no deja un sobre con 10 mil pesos en la caja de las limosnas proclamaré su nombre a los cuatro vientos”. El domingo siguiente el buen sacerdote halló en la caja 50 sobres con 10 mil pesos, y uno con 5 mil y un recado que decía: ‘Por favor, señor cura: espéreme, y el próximo domingo le traeré los otros 5 mil”… FIN.