viernes, 30 de septiembre de 2016

10:45:00
JERUSALÉN, 30 de septiembre.- El ex presidente israelí Shimon Peres era enterrado el viernes ante los miles de admiradores y las docenas de dignatarios internacionales que asistieron a su funeral. Fue el último tributo a un hombre contradictorio que personificó la historia de Israel durante su notable carrera de siete décadas en política y que era considerado por muchos un potente símbolo de las esperanzas de paz en Oriente Medio.

El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, el ex presidente Bill Clinton y el líder palestino Mahmud Abbas encabezaron la larga lista de líderes mundiales que se congregaron en el cementerio nacional de Israel, el monte Herzl, para la ceremonia. En un gesto con el líder palestino, Abbas se sentó en primera fila en el funeral.

En su intervención en la ceremonia, Obama dijo que Peres mostró que "la justicia y la esperanza" están en el centro de los ideales sionistas de Israel. "Nunca vio cumplido su sueño de paz... Y sin embargo, no dejó de soñar y no dejó de trabajar", declaró.

El mandatario estadounidense se refirió a la improbable amistad que forjó con el israelí, dado su origen dispar.

Peres nunca se quedó anclado en el pasado y siempre parecía estar trabajando en un nuevo proyecto, agregó Obama. "La creencia de que el mañana puede ser mejor nos hace no solo honrar a Shimon Peres, sino quererlo", agregó despidiéndose con la frase en hebreo "Todá raba, haver yakar" ("Gracias querido amigo").
Benjamin Netanyahu y Shimon Peres. (Archivo Haaretz)

Peres, premiado con el Nobel de la Paz y que ostentó todos los cargos de poder en su país, entre ellos los de presidente y primer ministro, falleció en la madrugada del miércoles, dos semanas después de sufrir un derrame cerebral. Tenía 93 años.

El funeral del viernes fue el más multitudinario en cuanto a presencia de líderes extranjeros desde el del ex primer ministro Yitzhak Rabin, socio de Peres en su objetivo de lograr la paz y que fue asesinado por un nacionalista judío en 1995. La ceremonia provocó numerosos desafíos logísticos y de seguridad, y las autoridades cerraron varias carreteras, incluyendo la autovía que une Tel Aviv y Jerusalén.

En una emotiva elegía, Clinton describió a Peres como "un gran defensor de nuestra humanidad común", habló de su amistad de un cuarto de siglo y rechazó a los críticos que retratan al israelí como un soñador ingenuo. Recordó una reunión con Peres en la que niños árabes e israelíes cantaron juntos "Imagine", de John Lennon.

El primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, dijo en su intervención que la lista de asistentes era un testimonio del optimismo de Peres, de su búsqueda de la paz y de su amor por Israel.

"Él era el gran hombre de Israel. Era un gran hombre del mundo. Israel le llora. El mundo le llora", manifestó.

Peres y Netanyahu, de corte más beligerante, mantuvieron un encendido enfrentamiento político y tenían visiones del mundo muy diferentes. Pero Netanyahu dijo que tenían una fuerte relación personal y describió a Peres como un hombre con visión.

El féretro con los restos mortales de Peres estuvo expuesto el jueves en el exterior del parlamento, a donde miles de personas, incluyendo Clinton, acudieron a presentar sus respetos. A primera hora del viernes, una guardia de honor escoltó el ataúd, junto a la familia de Peres, durante su viaje al cementerio para el sepelio.

Tras el funeral, una guardia de honor de ocho miembros trasladó el féretro a su tumba mientras otros soldados portaban coronas. Netanyahu y Obama charlaron durante el trayecto, conversando también con la familia de Peres.

La bandera de Israel fue retirada del ataúd a medida que éste descendía al interior de su tumba, próxima a la de los también ex primeros ministros Rabin y Yitzhak Shamir.

Con los dignatarios sentados alrededor, los soldados se pasaron bolsas de tierra para cubrir el féretro mientras otro recitaba una oración para los muertos. Tras el entierro, la tumba quedó cubierta con las coronas. (Clarín)