viernes, 22 de enero de 2016

22:51:00
VATICANO, 22 de enero.- Hoy Francisco habló sobre el tema de las uniones civiles, invitando a no confundirlas con la institución del matrimonio. Dijo el Pontífice que para la Iglesia: "no puede haber confusión entre la familia querida por Dios y todo otro tipo de unión" (Per la Chiesa "non può esserci confusione tra la famiglia voluta da Dio e ogni altro tipo di unione").

El Papa hoy en la Sala Clementina. (lapresse)

Durante el recorrido sinodal sobre el tema de la familia, la Iglesia indicó «al mundo que no puede haber confusión entre la familia que quiso Dios y cualquier otro tipo de unión». Lo dijo Papa Francisco al recibir en la Sala Clementina a los jueces, oficiales y abogados de la Rota Romana, en ocasión de la inauguración del año judicial.

Bergoglio recordó que la Rota «es el tribunal de la familia», pero también «el tribunal de la verdad y del vínculo sacro», dos aspectos «complementarios», porque la Iglesia muestra el «amor misericordioso de Dios» hacia las familias, «en particular las heridas por el pecado y por las pruebas de la vida», y al mismo tiempo proclama «la irrenunciable verdad del matrimonio según el plan de Dios».

Después de haber subrayado que el Sínodo insistió en que «no puede haber confusión entre la familia que quiso Dios y cualquier otro tipo de unión», Francisco dijo que la Iglesia, mediante el servicio de la Rota, «se propone declarar la verdad sobre el matrimonio en el caso concreto, por el bien de los fieles» y, al mismo tiempo, «siempre tiene presente que cuantos, por libre elección o por infelices circunstancias de la vida, viven en un estado objetivo de error, no dejan de ser objeto del amor misericordioso de Cristo y, por lo tanto, de la Iglesia misma».

La familia, «basada en el matrimonio indisoluble, de unión y procreación, pertenece al ‘sueño’ de Dios y de su Iglesia para la salvación de la humanidad», explicó el Papa, recordando que «Dios quiso hacer que los esposos fueran partícipes de su amor: del amor personal que Él tiene por cada uno de ellos y por el que los llama a ayudarse y a entregarse reciprocamente, para alcanzar la plenitud de su vida personal; y del amor que Él lleva a la humanidad y a todos sus hijos, y por el cual desea multiplicar los hijos de los hombres, para hacer que sean partícipes de su vida y de su felicidad eterna».

La familia, añadió Francisco, es «Iglesia doméstica» y el «‘espíritu familiar’ es una carta constitucional para la Iglesia; así es como debe mostrase el cristianismo, y así debe ser». Y la Iglesia sabe que entre los cristianos, «algunos tienen una fe fuerte, formada por la caridad, reforzada por la buena catequesis y nutrida por la oración y la vida sacramental, mientras otros tienen una fe débil, descuidada, no formada, poco educada u olvidada».

Y en relación con el peso de la fe personal sobre la validez del matrimonio, Papa Bergoglio insistió claramente «que la cantidad de la fe no es condición esencial del consenso matrimonial, que, según la doctrina de siempre, puede ser minado solo a nivel natural». De hecho, el don recibido en el bautismo sigue teniendo un «influjo misterioso en el alma, incluso cuando la fe no ha sido desarrollada y psicológicamente parece estar ausente». No es raro que los esposos, a la hora de la celebración, tengan «una consciencia limitada de la plenitud del proyecto de Dios, y solo después, en la vida en familia, descubran todo lo que Dios Creador y Redentor ha establecido para ellos».

«Las faltas de la formación en la fe y también el error sobre la unidad, la indisolubilidad y la dignidad sacramental del matrimonio vician el consenso matrimonial solo si determinan la voluntad», precisó el Pontífice. «Justamente por ello, los errores que tocan la sacramentalidad del matrimonio deben ser evaluados con mucha atención».

«La Iglesia —concluyó Francisco—, con renovado sentido de responsabilidad, sigue proponiendo el matrimonio, en sus elementos esenciales (prole, bien de los cónyuges, unidad, indisolubilidad, sacramentalidad), no como un ideal para pocos, a pesar de los modelos modelos centrados en lo efímero y pasajero, sino como una realidad que, en la gracia de Cristo, puede ser vivida por todos los fieles bautizados». Justamente por esta razón es urgente, desde el punto de vista pastoral, involucrar a todas las Iglesias en la preparación adecuada de los esposos al matrimonio, «en una especie de nuevo catecumenato, tan esperado por algunos padres sinodales».

Y dice aciprensa: El Papa Francisco afirmó esta mañana que “no puede haber confusión entre la familia querida por Dios y todo otro tipo de unión” y pidió una nueva y adecuada formación, quizá en forma de catecumenado, para las parejas que quieren contraer matrimonio.

El Pontífice recibió esta mañana en la Sala Clementina del Vaticano a los miembros del Tribunal Apostólico de la Rota Romana con motivo de la inauguración del Año Judicial, a los que ha reiterado que su ministerio siempre ha sido de ayuda al Sucesor de Pedro, “para que la Iglesia, inseparablemente vinculada con la familia, siga proclamando el plan de Dios Creador y Redentor sobre la sacralidad y la belleza de la institución familiar. Una misión siempre actual, pero de especial relevancia en nuestro tiempo'”.

El Santo Padre afirmó que la Rota Romana es “el Tribunal de la verdad del vínculo sagrado”. “La Iglesia, de hecho, puede mostrar el amor misericordioso e indefectible de Dios a las familias, especialmente a las heridas por el pecado y las pruebas de la vida y, al mismo tiempo, proclamar la verdad esencial del matrimonio según el designio de Dios. Este servicio está confiado principalmente al Papa y los obispos”.

Francisco les recordó que “cuando la Iglesia, a través de vuestro servicio, se propone declarar la verdad sobre el matrimonio en el caso concreto para el bien de los fieles tiene presente, al mismo tiempo, que aquellos que, por elección libre o por circunstancias infelices de la vida viven en un estado de error objetivo, siguen siendo objeto del amor misericordioso de Cristo y por lo tanto de la misma Iglesia”.

“La familia y la Iglesia, en ámbitos diversos contribuyen a acompañar al ser humano hacia el fin de su existencia”, dijo a los miembros de la Rota romana.

El Papa señaló que la Iglesia es “madre y maestra” y sabe que “entre los cristianos, algunos tienen una fe fuerte, formada por la caridad, fortalecida por una buena catequesis y alimentada por la oración y la vida sacramental, mientras que otros tienen una fe débil, descuidada, no formada, poco educada, u olvidada”.

Por ello, “se debe reafirmar claramente que la calidad de la fe no es una condición esencial del consentimiento matrimonial, el cual, de acuerdo con la doctrina de siempre, puede ser minado solamente a nivel natural”.

“De hecho, el ‘habitus fidei’ se infunde en el momento del bautismo y sigue teniendo un misterioso influjo en el alma, incluso cuando la fe no se haya desarrollado y psicológicamente parezca estar ausente”, dijo al respecto.

El Santo Padre señaló que “no es raro que los novios, empujados al verdadero matrimonio por el ‘instinctus naturae', en el momento de la celebración, tengan un conocimiento limitado de la plenitud del plan de Dios, y sólo después, en la vida familiar, descubran todo lo que Dios, Creador y Redentor ha establecido para ellos”.

“Las deficiencias de formación en la fe y también el error relativo a la unidad, la indisolubilidad y la dignidad sacramental del matrimonio vician el consentimiento matrimonial solamente si determinan la voluntad. Precisamente por eso los errores que afectan a la naturaleza sacramental del matrimonio deben sopesarse con mucha atención”.

El Papa recordó que los elementos esenciales del matrimonio continúan siendo “prole, bien de los cónyuges, unidad, indisolubilidad, sacramentalidad” y estas es una realidad que la puede vivir todos los bautizados.

Francisco cerró el discurso manifestando una “urgencia pastoral” que “atañe a todas las estructuras de la Iglesia” y “empuja a converger hacia un intento común dirigido a la preparación adecuada al matrimonio, a través de una especie de nuevo catecumenado” que es “tan deseado por algunos Padres Sinodales”, como se indicó durante el Sínodo de la Familia celebrado el pasado mes de noviembre. (Andrea Tornielli / Vatican Insider / aciprensa.com)