miércoles, 18 de julio de 2018

17:30:00
Pedro Echeverría V.

1. Puta, dicen los empresarios, si López Obrador nos barrió vergonzosamente en las elecciones, llevándose la presidencia, la mayoría de diputados y senadores federales, los gobernadores y los congresos locales estatales, ¿qué nos queda como ciudadanos mexicanos que producen y piensan? Pero fíjense bien, a los empresarios y a la derecha  no le preocupa tanto que casi todo el aparato de gobierno haya sido ganado por AMLO, sino que sus enormes negocios de miles de millones de pesos ahora se interrumpan. ¿Puede olvidarse o ignorarse que el PNR, PRM, PRI, desde 1929 -por lo menos durante 45 años- controlaron el 95 por ciento de gobiernos, legisladores, el aparato judicial y con ello todos los grandes empresarios estaban felices porque se enriquecían en libertad?

2. Lo que sucedió es que los empresarios se hicieron multimillonarios a la sombra de los gobiernos del PRI sin entrarle directamente a la política porque aún no se sentían maduros y preparados; pero a partir de 1982 –como respuesta a la nacionalización de la banca de López Portillo- con su grito empresarial de “México en la libertad”, esos poderosos magnates –encabezados por Manuel Clouthier desde las organizaciones empresariales- le entraron a la política vía PRI y PAN.  1982 no sólo fue el año de la entrada del Neoliberalismo y FMI usando al gobierno de De la Madrid, sin además fue el momento en que el PRI dejó de controlar el 80 por ciento de lo electoral. Así que quien quiera encontrar un fuerte cambio en México tiene que partir de 1982.

3. Nunca se preocupó nadie porque el PRI tuviera “contrapesos”. En 1963 el presidente López Mateos, quizá por influencia de la Revolución Cubana, de la Alianza por el Progreso, del Movimiento de Liberación encabezado por Cárdenas o de las guerrillas en América Latina, creó los famosos “diputados de partido” cuando la llamada oposición no tenía nada. Después de las elecciones presidenciales que ganó Díaz Ordaz se repartieron gratuitamente 20 diputados al PAN encabezados por Christieb Ibarrola, 10 al PPS encabezados por Lombardo Toledano  y 5 diputados al PARM dirigido por el militar Juan Albarrán. Ninguno de los tres partidos era de oposición, pero con estos gestos de sometimientos lograban buenos subsidios para pagar locales, propaganda, transporte y salarios.

4. Nadie reclamó nunca algún “contrapeso” al PRI porque todas “las fuerzas vivas” estaban muy contentas acumulando capital y riquezas. Hoy López Obrador ha comenzado a sufrir muchos golpes de respuesta. 15 días de felicitaciones desde todos los sectores, pero a partir del 16, como si estuviera bien sincronizado, han comenzado los disgustos y desacuerdos poniendo en primer lugar los salarios de los que cobran de 3 a 5 veces arriba de 100 mil pesos. ¿De qué van a vivir los multimillonarios que llevan años mamando de las ubres del presupuesto y haciendo grandes negocios a la sombra de sus cargos? Tengo la esperanza en que AMLO no dé pasos atrás en sus 50 puntos con pretexto alguno como el aeropuerto, el avión, los salarios y su representante en cada entidad.

5. Si la derecha está muy organizada y avanza para frenar las propuestas populares, pienso que AMLO debe contar con muchos asesores de calidad que construyan propuestas y respuestas serias y muy responsables para todo.  Estaba pensando en el intelectual Buscaglia y otros de su categoría en medios de información que poseen argumentos muy claros y convincentes que de ninguna manera pueden simplemente ser rechazados. Hay que sumar a esa gente a las discusiones y a la construcción de proyectos de solución. Entre los 50 puntos hay algunos que no requieren mucho, pero hay otros que son definitivos y determinantes para dar continuidad al proyecto. La política no es simplemente blanco o negro, aceptar o rechazar; se requiere pensar con profundidad y detenimiento. (18/VII/18)

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