sábado, 8 de octubre de 2016

20:09:00
CHARLESTON, Carolina del Sur, 8 de octubre.- Debilitado, el huracán Matthew castigó el sábado a Georgia y las Carolinas, en lo que pareció ser la última etapa de su paso por la Costa Este, dejando a su paso a millones de estadounidenses aliviados de que una de las tormentas más temidas en la historia de Estados Unidos no fue tan devastadora después de todo.

Se registraron al menos 10 muertes relacionados al huracán en Estados Unidos, incluyendo la de un hombre de 68 años en Georgia, que habría fallecido después de que un árbol cayó sobre su casa. En Haití, en cambio, Matthew dejó cientos de muertos a su paso.

Pero en muchos lugares de la costa del sureste, los daños consistieron principalmente en calles inundadas, árboles caídos y recortes eléctricos.

Mientras la tormenta pasaba y comenzaba a escampar, mucha gente se puso a limpiar, reabrir sus negocios o ir a la playa. La electricidad comenzaba a regresar. Y los tres parques temáticos más grandes en Orlando, Florida, incluyendo Walt Disney World, estaban en funcionamiento.

Una mujer que solo se identificó como Valerie camina por una calle inundada tras el paso del huracán Matthew luego de haber salido de un campamento para indigentes el sábado 8 de octubre de 2016, en Savannah, Georgia. (Stephen B. Morton / AP)

"Nos sentimos bendecidos de que Matthew no pasó por nuestra costa", dijo el gobernador de Florida Rick Scott. "Nos sentimos bendecidos de que no hubo un impacto directo".

El sábado, Matthew bañó indirectamente dos de las ciudad más antiguas e históricas de región sur - Savannah, en Georgia, y Charleston, en South Carolina - y también llevó lluvias torrenciales y vientos fuertes a lugares como Myrtle Beach, South Carolina, y Wilmington, North Carolina.

De allí, se esperaba que girara hacia mar adentro, perdiera fuerza y volteara de regreso hacia las Bahamas y Florida, ya muy débil como para causar daño alguno.

Durante casi todo su recorrido al lado de la costa de Florida, Matthew pasó lo suficientemente lejos de la costa como para que las comunidades no sintieran el rigor de sus vientos.

El centro de la tormenta finalmente tocó tierra el sábado en el norte de Charleston, pero solo brevemente. Y en ese momento era apenas un huracán, con vientos de solo 120 kph (75 mph).

El sábado, una hora después de que las autoridades permitieron el regreso a las viviendas en Jacksonville Beach, Florida, David Villmow había comenzado a calentar dos hornos de pizza en su restaurante situado enfrente de la playa, The Art of Pizza. Esperaba comenzar a servir dentro de unas horas.

"Tuvimos mucha suerte", dijo. "Podríamos estar hablando de cosas mucho peores. Todo lo que ves son letreros caídos, cercos volteados, unas cuantas gasolineras sin carteles".

El potencial mortal de Matthew fue muy claro en Haití, donde el huracán pasó por tierra el martes, con vientos devastadores de 233 kph (233 mph). Se reportaron al menos 470 muertos en tan solo un distrito azotado. Otra zona devastada seguía inaccesible cuatro días después del paso del huracán.

Mientras Matthew se acercaba a Estados Unidos, se ordenó la evacuación de unas dos millones de personas en el sureste. Al pasar cerca de la costa, la tormenta prácticamente siguió el recorrido que los meteorólogos habían pronosticado. Una diferencia de unos 32 a 48 kilómetros (20 a 30 millas) podría haber resultado en una amplia devastación.

"La gente realmente tuvo mucha suerte", dijo Phil Klotzbach, profesor de meteorología de la Universidad Estatal de Colorado. "Pasó muy cerca".

Si bien los vientos de Matthew habían bajado considerablemente para cuando tocó tierra en la costa del sureste, la tormenta pasará a la historia como uno de los huracanes más potentes que se hayan registrado, en base a factores como fuerza de vientos y duración. (Bruce Smith y Russ Bynum / AP)