lunes, 5 de diciembre de 2016

11:53:00
PARÍS, 5 de diciembre de 2016.- Manuel Valls, nacido en Barcelona hace 54 años, ha dado este lunes el gran salto de su carrera política. En su feudo de Evry, la localidad de la que fue alcalde entre 2001 y 2012, el primer ministro desde abril de 2014 ha anunciado que es candidato socialista a la jefatura del Estado. Valls, que ya había adelantado su intención de aspirar al Elíseo, da el paso cuatro días después de que el actual presidente, François Hollande, hundido en las encuestas, haya renunciado a intentar sucederse a sí mismo.

"Soy candidato a la presidencia de la República", ha dicho El anuncio de Valls, que ha comunicado sus planes a Hollande en un encuentro en el palacio del Elíseo esta mañana, origina una importante remodelación gubernamental porque incluirá la dimisión del jefe del Gobierno. Según la ley, no está obligado a dimitir pese a ser candidato, pero él ha asegurado que, "en coordinación con el presidente Hollande, dimitirá mañana".

Valls anunció que mañana dimitirá a su Ministerio. (Le Monde)

Los sondeos pronostican que Valls tiene grandes posibilidades de ganar las primarias abiertas que organizan el Partido Socialista y los Verdes los próximos 22 y 29 de enero. Se sitúa en cabeza con el 45% de apoyos, según una encuesta de Ifop, seguido a 20 puntos de distancia por el exministro de Economía Arnaud Montebourg, del ala izquierdista del partido.

Si finalmente gana esas primarias, los rivales de Valls serán el nuevo líder salido de las recientes primarias de la derecha, el también exprimer ministro François Fillon, y la presidenta del ultraderechista Frente Nacional, Marine Le Pen.

Todos los sondeos coinciden en que estos últimos pasarán a la segunda vuelta de las elecciones presidenciales de la próxima primavera, mientras que el candidato del gubernamental Partido Socialista será eliminado en la primera ronda. La única vía para evitarlo es lograr la unidad de la izquierda, que solo haya un único candidato de los partidos y corrientes progresistas.

El objetivo parece imposible de conseguir. Incluso los propios socialistas arrancan la carrera por el Elíseo fragmentados y enfrentados. Hasta el propio portavoz del Gobierno, Stéphan Le Foll, también ministro de Agricultura y amigo de Hollande, ha declarado este lunes a France Info que meditará si apoya o no a quien gane las primarias: “Me tomaré mi tiempo”.

Es toda una prueba de las tensiones existentes entre los propios Hollande y Valls, a quien le acusan de haber presionado en el último momento al jefe del Estado para que tirara la toalla y facilitara la candidatura del jefe del Gobierno. “Los puentes no están cortados, pero él no ha llamado al portavoz del Gobierno para anunciar su candidatura”, ha dicho Le Foll en otra prueba de esa tensión.

Para esas primarias han presentado ya su candidatura seis aspirantes, además de Valls. Varios de ellos, declarados enemigos del primer ministro, de quienes se consideran víctimas. Es el caso de Montebourg y del también exministro (de Educación) Benoït Hamon. Los dos fueron expulsados del Ejecutivo por Hollande y Valls en agosto de 2014 por oponerse a las reformas planteadas por el jefe del Gobierno. Montebourg ha recordado este lunes a la cadena Public Sénat que a él le cesaron por una “profunda discrepancia por la política de austeridad que era llevada a cabo por el Gobierno de Manuel Valls bajo la presidencia de François Hollande”.

La senadora Marié-Noëlle Lenemann, otra candidata socialista del ala izquierda, propone una candidatura única pactada con Montebourg y Hamon frente a Valls. Un cuarto candidato, Gérard Filoche, pide que "los cuatro candidatos de la izquierda socialista" se pongan de acuerdo "contra Valls". "Podemos ganarle, pero será más fácil juntos". Son maniobras que muestran la difícil de "las dos izquierdas irreconciliables" a las que Valls alude a veces. (Carlos Yárnoz / El País)