lunes, 16 de julio de 2018

18:28:00
NUEVA YORK / MÉXICO, 16 de julio de 2018.- Estados Unidos eleva aún más la tensión en la batalla comercial al presentar una demanda ante la Organización Mundial de Comercio (OMC) para denunciar las medidas de represalias adoptadas por la Unión Europea, China, Turquía, Canadá y México en respuesta a los aranceles al acero y el aluminio. “En lugar de trabajar con nosotros”, ha afirmado este lunes el representante estadounidense de Comercio Exterior, Robert Lighthizer, “eligieron castigarnos”. Más leña al fuego de una guerra que, cabe recordar, inició EE UU. El ente heredero del GATT, que no destaca precisamente por la rapidez en la resolución de controversias, tendrá trabajo este verano: más allá de esta última demanda estadounidense, tendrá que analizar también una denuncia previa de México, Canadá y la UE por los primigenios aranceles de la primera potencia mundial sobre el acero y el aluminio.

Las represalias aplicadas por México hace poco más de un mes fueron "en respuesta a los aranceles impuestos, de manera injustificada y bajo el argumento de seguridad nacional, por el Gobierno de EE UU a las importaciones mexicanas de acero y aluminio", agrega el Ejecutivo de Enrique Peña Nieto.

Washington considera ahora que los gravámenes confirmados el mes pasado sobre las importaciones estadounidenses de esos dos metales “están justificados” en aras de proteger la industria local y preservar su integridad económica. La seguridad nacional fue el dudoso argumento elegido por la Casa Blanca para justificar la imposición de aranceles sobre algunos de sus aliados más estrechos. En este sentido, considera que la restricción impuesta se ajusta a los acuerdos internacionales suscritos por EE UU con sus socios.

La Administración que preside Donald Trump interpreta, sin embargo, que la respuesta de castigo adoptada por estos países carece de justificación y por ello considera que debe ser el árbitro del comercio mundial, con sede en Ginebra, el organismo que dirima esta nueva trifulca. Cada bloque es denunciado por separado por unas medidas que, según Washington, “parecen violar” los compromisos adoptados en el marco de la OMC. Este nuevo episodio de confrontación llega, además de en los albores de una guerra comercial que empieza a amenazar el crecimiento económico mundial, en plena renegociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLC) que une a EE UU, México y Canadá desde 1997. En nada benefician estas escaramuzas. Tampoco la amenaza, aún latente, de extender los aranceles al sector automotriz —el más fecundo en el comercio entre los tres países norteamericanos— bajo el mismo argumento de la seguridad nacional.

La lista de bienes estadounidenses sometidos a aranceles por la UE, México y Canadá está claramente dirigida a las industrias y regiones que son políticamente más sensibles para los republicanos en las próximas elecciones de medio mandato, en noviembre próximo: productos en muchos casos agrarios que son santo y seña de algunos de los Estados que, con su voto, llevaron al magnate a la presidencia en el otoño de 2016. “Eligieron responder con represalias diseñadas para castigar a los trabajadores estadounidenses”, insiste el embajador Lighthizer en una nota de prensa difundida este lunes.

“Las acciones [iniciales] tomadas por el presidente son totalmente legítimas”, reitera el responsable de la Oficina de Comercio Exterior. EE UU advierte de que adoptará todas las medidas necesarias para proteger sus intereses si sus socios comerciales no actúan de buena fe y de manera constructiva para resolver de una manera dialogada el exceso de capacidad que sufre el mercado global del acero y del aluminio.

México defenderá las acciones emprendidas

Las autoridades mexicanas han tardado muy poco en salir al paso de la demanda presentada en su contra ante la OMC. "México analizará la solicitud hecha por el Gobierno de EE UU a fin de emitir una respuesta dentro de los siguientes 10 días y, en caso de que resulte procedente, establecer conjuntamente la fecha para celebrar las consultas solicitadas por ese país", apunta la Secretaría (Ministerio) de Economía en un comunicado.

Las represalias aplicadas por México hace poco más de un mes fueron "en respuesta a los aranceles impuestos, de manera injustificada y bajo el argumento de seguridad nacional, por el Gobierno de EE UU a las importaciones mexicanas de acero y aluminio", agrega el Ejecutivo de Enrique Peña Nieto. "Las compras de EE UU de acero y aluminio procedentes de México no representan una amenaza a la seguridad nacional de ese país. Por el contrario, la sólida relación comercial ha generado un mercado regional integrado donde los productos de acero y aluminio contribuyen a la competitividad de la región en diversos sectores estratégicos, como el automotriz, aeroespacial, eléctrico y electrónico". Nuevo choque a la vista entre dos socios que se necesitan mutuamente para competir en un mundo globalizado. (Sandro Pozzi / Ignacio Fariza)

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