martes, 14 de febrero de 2017

23:26:00
Pedro Echeverría V.

Alto a la represión del gobierno en Mexicali
y a los asesinatos desde helicópteros de La Marina

1. Con bombo y platillo se festeja en México los 50 años de la firma del Tratado de Tlatelolco en febrero de 1967. Con ello los pobres y débiles países de América Latina buscaban construir una gran zona desnuclearizada que sea ejemplo para el mundo. Soñaban en que esa experiencia de desnuclearizar zonas avanzara rápido hasta quedar exhibidos como “islotes” aquellos países que no quisieran acabar con sus propias armas nucleares. Los países entonces con sus bombas nucleares y sus miles ojivas o cabezas nucleares, eran los EEUU, Reino Unido, Rusia, Francia y China que, obviamente, no estaban de acurdo con la desnuclearización.

2. Recuerdo que antes que China fuera readmitida en 1971 en la ONU (con el apoyo de Nixon y Kissinger) –de la que fue fundadora pero expulsada a raíz de su revolución popular y campesina en 1949- entonces decía que “el único camino para luchar por la paz y lograr el desarme general y completo era armándose”. Es decir, los pueblos pobres, explotados y oprimidos seguirán siendo tratados como esclavos por los grandes poseedores de armas mientras no se unan y obtengan una fuerza similar o mayor a la de los países poderosos. ¿Con qué autoridad, fuerza, poder, puede exigir América Latina en el Tratado de Tlatelolco el desarme?

3. Por ello he pensado siempre que ese Tratado de Tlatelolco, como otros muchos que han hecho los países débiles, sólo quedan en el recuerdo. Hoy no sólo poseen bombas nucleares los países antes nombrados sino que se han sumado: India, Pakistán, Corea del Norte, Israel, Irán y seguramente otros cinco países más que esconden sus ojivas y toda su tecnología. Maotsetung, el líder de la revolución China, ante ese crecimiento rápido de las fábricas de armas en el mundo llegó a decir que el armamentismo y las bombas nucleares eran un “tigre de papel” porque lo importante son los hombres y sus luchas sociales los que serán siempre quienes ganen las batallas.

4. Estos planteamientos del revolucionario chino eran justos en perspectiva histórica, pero en concreto el poseedor más poderoso de las armas del mundo –los EEUU- llevan casi un siglo dominando a todos los países del universo con sus armas y buscando que ningún país obtenga armas nucleares y que los países que lo tienen no hagan sus experimentos para que el monopolio en cabeza nucleares se sigan concentrando en los EEUU. Así que al cumplir 50 el Tratado de Tlatelolco o de desnuclearización resultó una simpleza propagandística que nadie le hizo caso y hoy cada país se arma alrededor de los intereses de las zonas más armadas. (14/II/17)