jueves, 14 de septiembre de 2017

20:29:00
Pedro Echeverría V.

1. Lo de Monreal en Morena, me sacó de onda. No he tenido relación personal con él, pero como a muchos políticos y dirigentes, le he seguido los pasos y creo conocerlo bien. Así que en este episodio, que me parece muy relevante por lo que representa, no estoy con Monreal ni con López Obrador, menos con los otros que secundariamente intervinieron. Monreal, siendo el segundo en importancia en Morena –que públicamente no ha sido nunca crítico de López Obrador-  lo trataron como un extraño, como un igual a los demás, como una persona que no tiene derechos y hoy, por los más dogmáticos, (los que no piensan  y los seguidores) como traidor. Parece un linchamiento.

2. Pienso que si AMLO y Morena, a pesar de contar con algunas ideas de izquierda, siguen usando las concepciones burguesas de “igualdad, derecho, justicia”, que usa el PRI, PAN, PRD, pues tampoco van a componer nada. Así como López Obrador, con su inmenso trabajo político de 18 años por la Presidencia, Monreal ha hecho política en PRD y Morena, por la misma cantidad de años; sin embargo otros más han trabajado 15, 10, cinco o un año sin la misma intensidad y consecuencia. Todos somos iguales, pero hay unos que han trabajado más, poseen mayor conciencia y están más probados. Pienso que así se gana presencia.

3. No pienso que las futuras batallas sean entre dogmáticos, fieles, obedientes, disciplinados, militantes, adheridos, por un lado, y críticos, reflexivos, abiertos a todo el movimiento social. Si bien fui militante del PCM has 1966 y el espartaquismo hasta 1977, desde que los partidos aceptaron ser electoreros, escogí a todo el movimiento social de izquierda libertario como mi militancia. Había estudiado y  comprendido con cierta profundidad las diferentes revoluciones: (francesa, rusa, china, cubana), sus limitaciones, voluntades y fracasos. Ya desde 1976, en nuestra revista “Autogestión”, publiqué mis primeros artículos críticos sobre esas revoluciones.

4. Reconozco que defiendo algunos “dogmas” al luchar por varias décadas contra la explotación, la opresión, la desigualdad; también defiendo aún que todos los análisis políticos, económicos, sociales deben partir de la lucha de clases. Quizá mi dogma más grande es la lucha contra el capitalismo y por la instauración de una sociedad igualitaria. Pero  esos “dogmas” se identifican con la mayoría –sobre todo los explotados- de los seres humanos en el mundo. Los dogmas contra los que hay que luchar son lo contrario: la acumulación de la riqueza en unas cuantas manos, así como el poder del ejército, del Estado, de las leyes, de los gobiernos, en las minorías.

5. La separación obligada de Monreal me recuerda mil un cosas de la historia de hace muchos años o décadas; quizá no sean muy comparables porque pertenezcan a otros tiempos, países, y se hayan dado después de los triunfos revolucionarios, pero son parecidos que no pueden repetirse. A la confrontación de Robespierre y Dantón en Francia; a las de Stalin y Trotsky en Rusia;  a las de Mao y Deng en China; a la de Carranza/Obregón contra Zapata y Villa en México. En México hoy no ha habido ninguna revolución, pero 20 años de elecciones burguesas son importantes. Adelantémonos a defender los principios políticos y éticos por los que luchamos.

6. Si Monreal era “un cochino expriísta y arribista”, tendremos que reconocer que al 95 por ciento de todos los políticos mexicanos le cabe esos y más calificativos, sobre todos a todos los líderes del PRI, PAN, PRD, etcétera. No sé cuál sea la reacción de Monreal, pero lo han dejado libre por Morena para que haga lo que quiera de acuerdo a su estrategia y práctica política. A mí no me interesa el camino que escoja, solamente el hecho que significa el comportamiento político. Parece que es mucho más fácil, más cómodo, se tienen más amigos, se es popular y redituable cuando eres fiel seguidor y te quedas sólo, sin amigos, cuando eres crítico. (14/IX/17)

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