martes, 30 de mayo de 2017

11:07:00
NUEVA YORK, 30 de mayo de 2017.- .- Venezuela es incapaz de producir lo suficiente para alimentar a su población, sometida a la denominada "Dieta Maduro", cuando en otro tiempo era el país más rico de Latinoamérica y producía alimentos para exportar, reveló el diario The Wall Street Journal.

Con una economía afectada por la nacionalización de las granjas privadas y control de los precios y la moneda, ahora "no puede producir lo suficiente para alimentar a su propio pueblo", apuntó un reportaje del periódico fechado en Yare (70 kilómetros al sur de Caracas), a principios de este mes.

El rotativo puso énfasis en la crisis alimentaria que vive el país y tomó como eje el caso de Jean Pierre Planchart, un bebé de un año de edad, que pesa menos de cinco kilos y es alimentado por su madre con restos que rebusca entre la basura. El reportaje lleva por título: "Venezuela está muriendo de hambre"

La información proporcionada destacó que Venezuela tiene la inflación más alta del mundo, estimada por el Fondo Monetario Internacional, llegando a 720 por ciento este año, lo que hace casi imposible que las familias puedan pagar todas sus cuentas.

Venezolanos buscan comida entre la basura.

Desde 2013, la economía de la nación sudamericana se ha contraído 27 por ciento, según el banco local de inversión Torino Capital, mientras que las importaciones de alimentos han caído 70 por ciento, añadió el reportaje firmado por Juan Forero.

De acuerdo con la Encuesta Nacional de Condiciones de Vida, un estudio anual citado en el reportaje, tres de cada cuatro venezolanos dijeron haber perdido en promedio unos ocho kilos el año pasado. Los venezolanos, "en una mezcla de rabia y humor, llaman a esto la 'Dieta de Maduro' ".

"Aquí, para el gobierno, no hay niños desnutridos", dijo Livia Machado, una doctora y experta en malnutrición infantil, citada por el dario neoyorquino. "La realidad es que esta es una epidemia, y todo el mundo debería prestar atención a esto".

La doctora Machado y su equipo de médicos están viendo un aumento dramático en los bebés demacrados llevados al Hospital Domingo Luciani en Caracas, donde trabajan.

También citado en el reportaje, el estudio más reciente de la organización católica Cáritas sobre 800 niños menores de cinco años en Yare y otras tres comunidades mostró que en febrero casi 11 por ciento sufría de desnutrición aguda grave, potencialmente fatal, en comparación con 8.7 por ciento registrado en octubre.

Cáritas señaló que casi una quinta parte de los niños menores de cinco años en esas cuatro comunidades sufrían de desnutrición crónica, lo que impide el crecimiento y podría marcar una generación.

Cáritas y un equipo dirigido por Susana Raffalli, especialista en emergencias alimentarias que ha trabajado en Guatemala, África y otras regiones atormentadas por el hambre, monitorean las condiciones. "Lo grave es que no estamos en el umbral de la crisis, sino más bien la velocidad de cómo llegamos allí", dijo Raffalli.

Según los estándares de la Organización Mundial de la Salud, las conclusiones de Cáritas constituyen una crisis que requiere que el gobierno organice una ayuda extraordinaria. Pero las autoridades han resistido las ofertas de alimentos y ayuda del extranjero.

La encuesta sobre condiciones de vida destacó que nueve de cada 10 hogares no ganan dinero suficiente para comprar toda su comida. Casi un tercio de los venezolanos (9.6 millones) comen dos o menos comidas al día frente a 12.1 por ciento en 2015. Cuatro de cada cinco personas son pobres en la actualidad.

Según los economistas y los grupos de agricultores, las empresas agrícolas que el gobierno ha tomado, incluidas las fábricas de leche y los distribuidores de fertilizantes y piensos, están cerradas o apenas operan.

Alberto Cudemus, que dirige la asociación nacional de criadores de cerdos, afirma: "El gobierno piensa que su supervivencia está en el comunismo, no en nosotros, no en la producción. Y ahí es donde están equivocados".

En el Hospital Domingo Luciani de Caracas, la señora Planchart lloró cuando recordó las maneras en que trató de alimentar al bebé Jean Pierre y a sus otros cuatro hijos. Pasó por bolsas de basura, buscando trozos de maíz o pan sin gusanos. "Me dije a mí misma: Si no hago esto ¿qué voy a llevar a mis hijos?"

Planchart tenía una serie de trabajos: cajera, trabajadora de peluquería, cocinera, pero las oportunidades desaparecieron; la inflación y la escasez de alimentos hicieron todo peor.

Mientras veía a Jean Pierre adelgazarse y dejar de moverse, decidió pedir ayuda a la doctora Machado y a otros expertos en desnutrición del hospital. Los médicos no tienen vitaminas, antibióticos o suero para los bebés enfermos.

"No lo estamos alimentando bien en este hospital", dijo Machado. "Ningún muchacho como este va a mejorar con plátanos y queso", citó el reportaje de The Wall Street Journal.

La señora Planchart, mientras tanto, sacudió a Jean Pierre en sus brazos, un bálsamo para ambos. "No se ha recuperado completamente", dijo sobre el bebé, que ahora tiene varicela. "La idea es que él consiga su peso para arriba y que consigamos su metabolismo a donde debe ser. Pero él está delicado". (EFE)