lunes, 20 de marzo de 2017

15:12:00
BERLÍN, Alemania, 20 de marzo de 2017.- La canciller alemana, Angela Merkel, y el primer ministro japonés, Shinzo Abe, han dado una clase diplomacia al presidente Donald Trump, con quien ambos tuvieron incidentes en su encuentro, respetando las formas del saludo y el verbo en su crítica. No citaron a nadie. Bastó con hacer referencia a los beneficios que proporciona a los pueblos el libre comercio, las fronteras abiertas y los valores democráticos para dejar patente que están en las antípodas del "trumpismo".

Merkel, a quien Trump le negó la mano en el Despacho Oval, y Shinzo Abe, a quien el magnate saludó de forma intimidatoria reteniendo la suya durante 19 largos segundos, se han encontrado en Hannover con motivo de la apertura hoy de la CeBIT, feria tecnológica que tiene este año a Japón como país invitado y a la "sociedad digital" como temática dominante, uno de los asuntos preferidos de la canciller y sobre el que ambos países han decidido cooperar.

La canciller alemana, Angela Merkel, y el primer ministro nipón, Shinzo Abe, durante su visita a Hannover. (EFE)

"Alemania y Japón tienen algo en común. Si hemos llegado tan lejos como sociedades es porque nos hemos beneficiado del libre comercio y de sus inversiones. Queremos seguir por ese camino y junto con Alemania ser el motor de los mercados abiertos", dijo Abe.

Merkel replicó que, "en tiempos en los que tenemos que discutir con muchos sobre el libre comercio, fronteras abiertas y valores democráticos, es una muy buena señal que Japón y Alemania no discutan sobre eso sino que intenten perfilar el futuro en una forma que beneficie a sus pueblos". Y agregó que Alemania, como país con vocación exportadora y actual presidencia del G20, está especialmente comprometida con esos principios.

Precisamente el G20 de Finanzas, reunido el pasado fin de semana en la localidad alemana de Baden-Baden rompió lo que ya era una tradición y, por presión de EEUU, se retiró del comunicado final el rechazo al proteccionismo y su apoyo al acuerdo sobre cambio climático de Paris. Fue una decisión sin consecuencias tangibles, pero hizo llover sobre mojado en el terreno de los gestos. En Europa y en Asia.

El pasado 23 de enero, tras siete años de negociaciones, EEUU se retiró del Acuerdo Transpacífico de Cooperación Económica (TTP), una decisión que Japón recibió con desagrado en tanto que ese tratado es fundamental en su estrategia de crecimiento. Incluyendo a EEUU, los países del TTP representan el 40% de la economía mundial y el 26% del comercio. Aunque se encontraba en fase de negociación, la llegada de Trump a la Casa Blanca echa igualmente por tierra el acuerdo que la UE negociaba con Washington, el TIPPI.

Pero es evidente que la UE y Japón no seguirán los dictados de Trump, al que ya se califica en algunos medios de "neopresidente". Merkel no es una líder que tire la toalla y Abe ya está a la ofensiva. Tras su paso por Alemania el primer ministro nipón viajará a Bruselas, donde será recibido por los presidentes de la Comisión Europea y del Consejo Europeo, Jean-Claude Juncker y Donald Tusk, respectivamente. El objetivo de esa visita está claro.

Japón y la UE han estado negociando un acuerdo comercial desde marzo de 2013, un proceso para el que Abe espera poder recabar el impulso político necesario para zanjarlo este mismo año. Juncker, Tusk y Merkel, entre otros líderes europeos se han pronunciado en la misma dirección.

Para Japón, el acuerdo de libre comercio con la UE será beneficioso en términos económicos y políticos, una forma de contrarrestar la influencia global de China. Para la UE, que con la llega de Trump al poder tampoco podrá contar con el controvertido Tratado Transatlántico y de Inversiones (TTIP), un pacto libre de barreras con Japón podría incrementar el PIB europeo un 0,75%. (Carmen Valero / El Mundo)