lunes, 7 de noviembre de 2016

20:55:00
Pedro Echeverría V. / 7-XI-16

21. El EZLN y las Juntas de Buen Gobierno

1. Recuerdo que en agosto de 2003, estando en Oventik, Chiapas, cuando se crearon los Caracoles o Juntas de Buen Gobierno; fue una estrategia de organización muy avanzada que al parecer surgió como respuesta del EZLN a las demandas a los Acuerdos de San Andrés Larráizar traicionados por los gobiernos de Zedillo-Fox y el poder Legislativo. Era muy difícil dar continuidad al movimiento armado porque los otros movimientos (armados, electorales y de masas, no habían respondido con los apoyos necesarios. El EZLN estaba a punto de cumplir 10 años en la selva, el PAN había obtenido la Presidencia del país y el PRI a los tres años ya se la disputaba.

2. Aunque con la creación de las JBG o Caracoles el EZLN parecía atender sólo sus problemas internos y en parte sólo restringía sus acciones a problemas de un sector de Chiapas, la realidad –aunque muy limitada esta estrategia, le ha permitido vivir al movimiento zapatista y esperar otros momentos de cambios de coyuntura. Pero los Caracoles son experiencias políticas interesantes que le han permitido al zapatismo poner en práctica algunas ideas autogestionarias que se han convertido en ejemplo de que se pueden hacer algunas cosas interesantes sin la intervención del gobierno y del Estado: el no pago de salarios al gobierno, la rotatividad, el trabajo colectivo.

3. Se puede demostrar que la situación económica, política y cultural de las regiones en las que están ubicados los cinco Caracoles –sin recibir alguna ayuda del gobierno o del Estado- han mejorado muchísimo; también comparadas esa Juntas de Buen Gobierno con la situación de otros municipios del mismo estado de Chiapas, esos Caracoles llevan mucha ventaja después de 12 años de creados, a pesar de las muchas trabas y dificultades que ha puesto gobiernos del PRI, del PAN y del Verde. Pienso que a pasar de sus limitaciones al estado de Chiapas y a que estén acosados por el gobierno, debe reconocerse que el zapatismo sigue muy presente en el país.   

¿HASTA AQUÍ LA HISTORIA POLÍTICA?

21. Educación pública, privada y sindicato

1 En la historia de México, por lo menos hasta 1921, predominó la educación privada al servicio de las familias ricas que podían pagarla. En 1921 se fundó la Secretaría de Educación que extiende la educación pública en todo el país. Fue hasta los años treinta cuando podría demostrarse que la escuela pública superaba a la privada y años después la educación privada sólo  representaba el cinco por ciento de la pública. Vasconcelos en 1921, con la creación de la SEP; Bassols en 1934 con la escuela mixta y Torres Bodet en 1943 y 1960 con el Plan de once años y los libros de texto, fueron los personajes que más empuje le dieron a la educación.

2 A partir de 1982, con la imposición en México del neoliberalismo y la privatización, la inversión en educación, en servicios de salud, en asistencia social –sobre todo con la imposición del FMI de recortar la inversión social y vender empresas públicas  al sector privado- se frenó y comenzó a desplomarse. La UNESCO desde 1948 ha recomendado que en educación se invierta el ocho por ciento del PIB y en México se ha invertido del 3.8 al 4.2 por ciento; en tanto en otros países se invierte el 12 por ciento. México nunca ha estado bien en educación, pero a partir de 1982, según la OCDE, ocupa los últimos lugares en casi todos los campos del avance educativo.

3. El gobierno de México cada seis años nombra funcionarios en la SEP que son políticos de partido con profunda ignorancia en educación; pero se han respaldado de los líderes corruptos del Sindicato (el SNTE) para hacer y deshacer en educación. Un millón y medio de maestros tienen la obligación de aplicar bien o mal los programas de la SEP en sus escuelas y dado que los líderes sirven al PRI y al gobierno, todos contentos. En los últimos 30 años surgió la Coordinadora (la CNTE) luchando contra la corrupción de la SEP y del SNTE y exigiendo una educación gratuita, laica. Popular. El gobierno entonces se ha dedicado a perseguir, reprimir y encarcelar a los críticos.

22. Privatización de la Salud: IMSS, ISSSTE

1 Los servicios de salud en México son pésimos, por lo menos desde 1982. Alrededor de la mitad de la población cuenta con servicios del Seguro Social (IMSS) y del ISSSTE para empleados federales. Durante los gobiernos panistas (2000-2012) apuntalaron un proyecto (el Seguro Popular) para extender los servicios de salud a todos los habitantes mediante una pequeña cuota. Funcionó algunos años con deficiencias. ¿Por qué es pésimo todo el servicio?  Porque no se contratan los médicos, las enfermeras, equipo técnico y de servicio necesarios; ello provoca de entrada que se limiten las consultas, se alarguen las citas, que el servicio de especialistas sea mínimo.

2. ¿Por qué esas y muchas más deficiencias provocan el desprestigio y el desprecio a los servicios de salud que proporciona el Estado? Simple: se busca privatizar totalmente los servicios vendiéndoselo a empresas, pero no sin antes provocar que sus trabajadores y derechohabientes comiencen a abandonarlo. Todos los servicios “subrogados” a hospitales privados son prueba del futuro de las instituciones de salud. La privatización es un hecho incuestionable; lo que no sabemos es con qué discurso se hará. En adelante hay que prepararse para enfrentar esas medidas que obviamente van contra los intereses de la población mayoritaria.

3. Los hospitales, clínicas, laboratorios, farmacias, equipos privados o particulares han sustituido un gran porcentaje de lo que fue el servicio público. Si bien en educación sólo tiene un compromiso general de atender 25 años a los estudiantes (de 5 a 30 años de edad), en salud es desde el nacimiento hasta la muerte, es decir, en México deben atenderse a sus 122 millones de habitantes. Dado que los servicios de salud y educación están en rápido proceso de privatización por órdenes del FMI y el Banco Mundial (BM), ambos están produciendo enormes riquezas en beneficio de los sectores que se han dedicado a hacer negocios con ellos.

23. Partidos políticos, el pacto PRI, PAN, PRD

1 En México los partidos políticos registrados, con excepción del PRI que ha gobernado desde 1929, son organismos de presión controlados con millonarios subsidios mensuales y anuales del presupuesto público. Desde que se impuso la Reforma Política de 1977 y el Neoliberalismo en 1982, los partidos políticos han subido su presión con la condición de que nunca pongan en entredicho el sistema capitalista. Pueden criticar al gobierno, al presidente, entre partidos, hasta a los empresarios, pero nunca al sistema social de explotación y opresión que los cobija. Tienen el compromiso de combatir aquellas voces anticapitalistas que condenan al sistema global.

2 Los partidos saben muy bien, comprenden a cabalidad, el juego que juegan: son parte del Estado capitalista y su papel no es transformar el sistema sino reformarlo. Pocas  inconformidades en los años veinte y treinta venían del Partido Comunista, en los 90 del PRD y hoy sólo el partido Morena protesta, se abstiene o vota en contra de la imposición. El PRI y el PAN, los partidos derechistas que siempre andan y votan juntos porque representan a la misma clase opresora. ¿Llegará Morena a ser un partido históricamente distinto –al servicio de los trabajadores- si ha aceptado la reglamentación burguesa e insiste en que es pacífico, electoral y respetuoso de las instituciones?

3. Con razón se ha dicho que la política es una ciencia y requiere mucho que se le estudie. No se puede actuar adivinando o al tanteo, probando medidas sin reflexionar en medio de una sociedad de miles o millones de seres humanos que dependen de los acuerdos que se tomen. Y no se crea que la política sea sólo para escolarizados con título, cultos o sabios. El estudio de la política tiene como base el conocimiento de la realidad que nos rodea, la honestidad, la honradez, el servicio, la experiencia en el trabajo. Lo determinante es la idea que se tiene del mundo, de los trabajadores y el compromiso para servirlos. De ninguna manera es de títulos académicos.

24. ¿Por qué no se unifican Morena, EZLN, CNTE, SME?

1 Morena es un partido electoral, pacífico, socialdemócrata que pretende presencia numérica en todo el país. El EZLN es una organización indígena anclada en Chiapas, con miles de militantes y simpatizantes; la CNTE es una organización magisterial que batalla desde hace 35 años contra la dirección sindical del SNTE; el SME es un organismo sindical de 15 mil obreros electricistas, de los 45 mil cesados hace siete años por el gobierno para desaparecer su sindicato (SME). Hay otros organismos que podrían unirse pensando en las posiciones ideológicas y políticas de la izquierda. Los telefonistas, los mineros, los Atencos, los padres de los 43 de Ayotzinapa.

2 ¿Por qué no se unen? No es nada fácil cuando se han vivido miles de experiencias negativas. Puede haber una visión muy inmediatista, celo personal de dirigencias, desconfianza no muy fundada, se cree en que se puede triunfar solo,  o simplemente se carece de ideas profundas para hacer propuestas; todos poseen objetivos y programas al parecer buscando resultados inmediatos. Por el contrario los partidos registrados buscan y ruegan alianzas para seguir gozando de los subsidios gubernamentales; ello les proporciona fuerza porque el Estado los apoya política y financieramente. “La unidad de la izquierda” ha sido siempre un proceso difícil porque ha sido muy crítica, vigilante y desconfiada.

3. Sólo se puede dar la unidad a partir de altas coyunturas en la lucha de clases en el país o en el mundo; pero también sólo a partir de una programa con principios políticos claros. Se puede desear que de pronto surja la unidad, pero también así de rápido puede darse la desunión. Como todas las cosas no es un asunto de deseos sino de condiciones muy objetivas que nadie personalmente crea sino que surgen socialmente. Si en momentos de calma todo mundo ve dificultades para la unidad en momentos de grandes luchas y movimientos quien se opone a la unidad queda totalmente rebasado y aislado. Por ello no hay que descansar en la brega porque depende mucho del trabajo que hagamos para extender la conciencia.

25. Tolerancia e intolerancia

1. Recuerdo que alguna profesora inteligente me reclamaba hace más de 20 años: “Tú quieres que toda la gente piense como tú, haga lo que pregonas y no dejas que las personas quieran ser como son. Hablas de libertad pero quieres una dictadura”. De ella recuerdo más sus críticas, pero en ese mismo sentido he recibido muchas y seguro miles se han abstenido de hacérmelas. ¿A esa actitud de exigir, querer convencer a la gente de que tiré por la borda las ideas impuestas por el poder, de liberarse de la pesada carga que le ha impuesto la clase dominante, de que no sea víctima de la ideología y la propaganda difundida por los medios de información, a eso se llama intolerancia?

2. Por lo contrario, ¿una persona debe recibir el título de tolerante cuando aplaude y aprueba todo, cuando no se enoja contra el saqueo que hacen empresarios y gobierno a un país, cuando le importa un bledo que el 90 por ciento de la población mundial viva en la pobreza y miseria o cuando a pesar de ver que al débil los están masacrando por el fuerte no asume con dignidad su protesta y defensa? ¿Es la tolerancia una ideología y una actitud de los viejos que ya nada les importa, de los que temen perder privilegios, de los egoístas y, al contrario la intolerancia es de los jóvenes, los oprimidos, los desesperados, los descontentos?

3. Pienso que es muy cómoda la tolerancia porque le importa que el mundo de vueltas aunque siempre aplaste a los más pobres; sobre todo si puede expresar: “si yo estoy bien todos están bien y si no que trabajen”; por el contrario la intolerancia puede ser sufrimiento (también la enfermedad de estar jodiendo) consciente de la realidad; puede ser la permanente búsqueda de la utopía y la esperanza. Se puede ser tolerante (y mucho) ante todo lo que no interesa, pero ante problemas esenciales que tienen que ver con la vida de los seres humanos, los pueblos y países, no podremos dejar de ser nunca intolerantes.