martes, 11 de octubre de 2016

23:53:00
José Repetto

"El peor enemigo de un mexicano es otro mexicano que se cree gringo" es el texto que acompaña a la fotografía de un hispano con una playera de la campaña presidencial de Donald Trump.


Esta imagen ilustra perfectamente las suposiciones y distorsiones racistas mediante las cuales los grandes medios e intereses inconfesables buscan hacernos creer, a toda costa, que Trump es un peligro y que Hillary Clinton es, indebatiblemente, no la mejor sino la única opción para el próximo 8 de noviembre.

Primeramente, la imagen supone que el individuo en la foto es mexicano, cuando puede tratarse de un hijo o nieto de migrantes mexicanos nacido en los Estados Unidos, con lo cual sí sería gringo bajo cualquier definición. Inclusive puede tratarse de un puertorriqueño, cubano, centroamericano, etc. o incluso de un mexicano que adquirió la ciudadanía legalmente.

Pero, al igual que los blancos racistas, muchos suponen que todo hispano que viva en los Estados Unidos es mexicano. 

Aunque la suposición más grave y errada es que apoyar a Donald Trump implica ser enemigo de los mexicanos y que, por lo tanto, todo aquel mexicano o persona de ascendencia mexicana que lo respalde está traicionando "a su raza" y que, por su nacionalidad u origen, está obligado a pensar de cierta manera.

No ha dejado de sonar en los medios, desde su destape el año pasado, la propaganda demócrata de que Trump es "un racista" y "un peligro". Esto inició a raíz de sus declaraciones donde señaló el hecho, indiscutible, de que muchos delincuentes ingresan a su país por la frontera sur.

Se nos ha intentado hacer creer, con retórica barata que ofendería hasta a un niño de primaria, que el hoy candidato republicano odia a todos los mexicanos, cuando la realidad es que simplemente se opone, abiertamente y sin la corrección política que ha hartado a tantos, a la inmigración ilegal.

Mucho se ha criticado su propuesta de construir un muro en la frontera y obligar a México a pagarlo, cuando 1) un país tiene todo el derecho a decidir quién ingresa a su territorio así como a proteger sus fronteras y 2) el gobierno mexicano es el principal responsable por las condiciones de desigualdad y falta de oportunidades que orillan a sus ciudadanos a migrar ilegalmente al vecino del norte.

¿Por qué en vez de quejarnos porque Trump y sus partidarios quieren reforzar la seguridad en la frontera no trabajamos para cambiar las condiciones que obligan a nuestros paisanos a irse, ilegalmente, a un país ajeno?

Las propuesta de Trump no implican la deportación de mexicanos que adquirieron la ciudadanía ni la de ciudadanos hijos de mexicanos. Son los indocumentados, quienes han ingresado ilegalmente y aquéllos que planean hacerlo, quienes deberían preocuparse.

Trabajadores de todo el mundo llegan a los Estados Unidos legalmente, tramitan sus visas e ingresan de manera regular. Muchos mexicanos creen que, por nuestra cercanía geográfica y porque nuestros ancestros perdieron su territorio tras ser derrotados en una guerra -las cuales han definido las fronteras desde el principio de la historia, el berrinche de "nos robaron la mitad de nuestro territorio" ya debería haberse superado- nacieron con el derecho a allanar el patio del vecino, entrar a su cocina, servirse lo que quieran de su nevera y acostarse a dormir en su cama, justificándose cuando se les señala que nadie les dio permiso diciendo que chapearon el patio y barrieron.

Trump, simplemente, está contra la inmigración ilegal, la cual es un delito en su país. 

Es preciso recordar, e informar a quienes no lo saben, que el gobierno mexicano deporta irregularmente a los ilegales que ingresan por la frontera sur, tratándolos bastante mal en el proceso. México no tiene la menor autoridad moral para pedir un trato preferencial, mucho menos amnistía, para sus ilegales en otros países.

Es obsceno y un insulto a la inteligencia esperar que por ser mexicanos apoyemos a aquéllos que viven en la ilegalidad. No confundamos la solidaridad e identidad nacional con complicidad. Así como la necesidad no nos da derecho a allanar la casa de nuestro vecino y robar, tampoco nos lo da a vivir en un país violentando sus leyes y, nos guste o no, quienes se van de mojados viven en la ilegalidad.

Es responsabilidad del gobierno mexicano generar mejores condiciones de vida para sus ciudadanos y evitar así que éstos se vean forzados a migrar a EE.UU., así que si los americanos quieren hacer un muro y obligar a México a pagarlo, están 100% en su derecho a elegir a Trump.

Por lo pronto, poca gente se atreve a hablar respecto al largo historial criminal de Hillary Clinton, de cómo decenas de personas cercanas a los Clinton han muerto "sospechosamente" a lo largo de los años; su aval como senadora a la invasión de Irak bajo la mentira de que dicho país contaba con armas de destrucción masiva, guerra que resultó en la pérdida de miles de vidas tanto de soldados estadounidenses como de civiles inocentes; sus malas decisiones como Secretaria de Estado, las cuales resultaron en la muerte del embajador de Libia en 2012; la destrucción ilegal de decenas de miles de correos electrónicos; el trato abusivo por parte de su marido y ella misma a las mujeres; el hecho de que es básicamente un títere de sus patrocinadores y ha sido parte del sistema por 3 décadas; que representa más de lo mismo, etc. 

¿El argumento de que sería "la primera presidenta"? Ni siquiera debería mencionarse en tono serio en una conversación entre adultos.

En contraste ¿qué tienen contra Trump? ¿un audio de más de una década con comentarios de "vestidor" privados entre dos hombres? ¿que busca cómo pagar la menor cantidad posible de impuestos al igual que todos los empresarios habidos y por haber? ¿que expresa el sentir de un importante sector de la población sin autocensurarse con la mordaza de la corrección política? ¿que, a diferencia de Hillary, no es parte del sistema? Su falta de experiencia en el servicio público, falta de diplomacia y su temperamento sin duda son debilidades, hay que reconocer.

De ser electo, Trump habla de designar a un fiscal especial para investigar los delitos de su contrincante. Retórica para establecer el contraste entre ambos, pues ya todos sabemos que los Clinton están por encima de la ley y son inalcanzables para ésta, pero sin embargo no deja de ser uno de los sueños de sus simpatizantes, quienes no pudieron evitar externar su emoción cuando, en el último debate, Trump dijo que si él estuviera a cargo de la ley en EE.UU., Hillary estaría en la cárcel.

Tal vez Clinton apela a los latinos por su amplísimo historial de corrupción e impunidad equiparable con el de los grandes políticos al sur del Río Bravo. Tal vez Trump es impopular por ser una historia de éxito empresarial ajena al lodazal del enriquecimiento a costa del erario con el que tantos mexicanos sueñan.