martes, 11 de octubre de 2016

22:00:00
Pedro Echeverría V.

1. Los maestros de primaria de los años 20 hasta 60 no podían ser racistas o sentirse superiores a los niños y padres de familia, porque siempre fueron parte del pueblo pobre y explotado. Además no podían sentirse privilegiados porque no se les exigían muchos estudios o títulos ni tampoco se les pagaba altos salarios. Sin duda en las comunidades agrarias –que eran dominantes en aquellas décadas- los maestros eran los más distinguidos, capacitados y los que ejercían cierto liderazgo positivo entre la población. Fue hasta el censo de 1960 cuando se observa que la población urbana rebasó en número a la rural, aunque las políticas habían cambiado hacia lo urbano desde 10 años por la integración a la ONU y sus organismos.

2. La década de los 60 representa en educación algo así como un corte, un cambio. ¿Puede olvidarse eso que se llamó el Plan de once años (1959/70) que puso a andar Jaime Torres Bodet, secretario de Educación del presidente López Mateos? ¿No se recuerdan los nuevos planes y programas, los millones de libros de texto y el enorme crecimiento de la matrícula escolar? Fue en esa década y en los 70 cuando los maestros se hicieron más “de ciudad” y obligados por la política y la ideología, comenzaron a despegarse de las comunidades. Se abrieron más carreteras, se multiplicaron los transportes, los maestros tuvieron que estudiar más en la ciudad y el ruralismo y apego a la comunidad se hizo menor.

3. Las carreras universitarias fueron siempre de 18 años (6 de primaria, 6 de enseñanza media y 6 de licenciatura) pero era solamente para familias “pudientes”, es decir, para aquellas que podían mantener a sus hijos durante esas “carreras largas” para privilegiados. La de los maestros era una “carrera corta”: en los años 30 bastaba con la primaria, posteriormente con la Normal que se estudiaba después de la secundaria (12 años), después se introdujo la preparatoria para convertirla en 18 años, igual que cualquier licenciatura universitaria. La realidad es que si hasta los sesenta “faltaban maestros”, al multiplicarse las escuelas Normales. Por “falta de presupuesto” comenzó un ejército de maestros sin empleo y de alumnos sin maestros.

4. Muchos grupos de escuela están “saturados” o recargados de alumnos por falta de plazas de maestros y muchas escuelas carecen de maestros por falta de contratación. En este contexto están miles de maestros egresados de las escuelas normales campesinas, hijos de indígenas, campesinos y de trabajadores muy pobres –fundadas en los años 20, 30 y multiplicadas por el Cardenismo- que al egresar, durante décadas recibieron automáticamente una plaza de maestro para el campo. Hoy la situación se ha agravado porque muchos profesionistas (no maestros) –por falta de empleo en su profesión- han ocupado miles de plazas en educación. Por ello ante la lucha magisterial contra la privatización educativa el gobierno pretende cesar a los maestros rebeldes.

5. La SEP descuidó la producción de maestros; permitió e impulsó la creación de escuelas Normales particulares porque se convirtieron en negocios multimillonarios para empresarios y gobierno. Hoy han un registro muy alto, de decenas de miles de maestros (un gran ejército de desocupados) que no cuentan con plaza y que se han convertido en una gran presión; pero al mismo tiempo es un gran ejército de reserva que el gobierno usa para amenazar a los justos movimientos sociales. Por ello el gobierno se siente muy fuerte en sus amenazas de ceses y despidos; pero también por ello las batallas de los maestros más conscientes, con experiencia histórica no han dejado de salir a la calle para defenderse.

6. Los maestros de la CNTE estamos comprometidos con el pueblo de México porque nos sentimos parte de él, de manera particular con la educación nacional. Si México en todos los informes aparece en los últimos lugares económicos, educativos y demás, no es por culpa de los maestros sino de todos los gobiernos que jamás han cumplido con los compromisos y promesas que hicieron al pueblo. Está más que demostrado que los padres de familia y los estudiantes están junto a los profesores en sus batallas, sobre todo en estos años en que el gobierno ha demostrado nuevamente que gobierna a favor de los empresarios y que la situación de pobreza y miseria de la mayoría del pueblo le importa un bledo. (11/X/16)