miércoles, 14 de febrero de 2018

19:23:00
PARÍS, 14 de febrero de 2018.- La organización Médicos Sin Fronteras ha preferido ser ella misma quien saque sus trapos sucios a relucir, ante el escándalo de Oxfam que ha sacudido al sector humanitario. La ONG hizo públicos ayer sus datos internos de 2017, cuando fue alertada de 24 casos (seis de ellos en MSF España) de abuso o acoso sexual entre sus trabajadores. Todos fueron sancionados mediante despidos o formaciones especiales, según reveló MSF a través de un comunicado.

"Después del escándalo de Oxfam obviamente hay una presión mediática, y no hay ningún inconveniente en dar datos que ya teníamos y que registramos desde hace años, no es algo nuevo", explica por teléfono David Noguera, presidente de MSF España. Noguera asegura que han seguido entristecidos las noticias de Oxfam que "distorsionan la imagen del trabajo humanitario".


"En 2017, MSF contaba con más de 40.000 trabajadores sobre el terreno; en ese mismo año, las oficinas centrales registraron 146 quejas formales y avisos desde terreno. Estos casos incluyeron abusos de poder, discriminación, hostigamiento y otras formas de comportamiento inadecuado", detalla la nota de la sociedad. De estas 146, "40 fueron casos de hostigamiento en terreno identificados y reportados a las oficinas centrales tras una investigación interna". Dentro de estos 40, 24 fueron de acoso o abuso sexual, de los cuales dos tan sólo se ejercieron contra personas ajenas a la ONG, bien pacientes o miembros de algunas de las comunidades donde está implantado el organismo.

Noguera insiste en que estos acosos se refieren a "comentarios inapropiados e insistentes o tocamientos. "En ningún caso estamos hablando de violaciones o escenarios similares al de Oxfam. No podemos controlar el comportamiento de una persona en un momento concreto pero los mecanismos internos hacen que una situación parecida en el seno de MSF sea casi imposible", dice el máximo responsable de la rama española.

Despidos y sanciones

La oficina precisa que el total de esos casos fueron sancionados, 19 con despidos y el resto con advertencias o suspensiones en función de la gravedad del caso. En el caso de España, hubo 14 denuncias por malas prácticas, seis relacionadas con comportamientos sexuales inapropiados. Aún así, MSF reconoce que la cifra excluye cualquier otra situación que haya podido ocurrir sin que los equipos locales informen a la central. Según la organización, el número de informes de abusos es cada vez mayor y creen que aún a día de hoy "muchos casos de mala conducta siguen sin ser denunciados".

El caso, por tanto, se aleja de los escándalos que ha protagonizado Oxfam. Viene a ser un gesto de transparencia o precaución que llega en mitad del huracán mediático que ha sacudido a todo el sector, que se podrá ver afectado por una pérdida de confianza entre los donantes. La autodenuncia de MSF se enmarca más bien en el contexto de #MeToo, con acusaciones por abuso de poder en el entorno laboral y que se delatan a través de un servicio de correo electrónico que gestiona un comité de comportamiento, encargado de la investigación. (María D. Valderrama / El Mundo)

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