domingo, 25 de febrero de 2018

11:06:00
JERUSALÉN, Israel, 25 de febrero de 2018.- En un gesto sin precedentes desde la fundación del Estado de Israel hace siete décadas, las iglesias cristianas presentes en Jerusalén han ordenado este domingo el cierre indefinido de la basílica del Santo Sepulcro. La clausura del lugar más sagrado para la cristiandad en la Ciudad Santa se produce en protesta por la política de expropiaciones de bienes religiosos anunciada por el Gobierno israelí y por la pretensión del Ayuntamiento jerosolimitano de cobrar impuestos locales a las iglesias, de los que han estado exentos desde tiempo inmemorial en una medida que se oficializó cuando la urbe se encontraba bajo la tutela del Imperio Otomano.

Peregrinos que se han encontrado este domingo con la basílica del Santo Sepulcro cerrada (LOURDES BAEZA REUTERS-QUALITY)

Los principales responsables de las iglesias cristianas, con el patriarca ortodoxo griego y el custodio franciscano a la cabeza, comparecieron a mediodía en la explanada de la basílica para anunciar mediante un comunicado el cierre del Santo Sepulcro “hasta que se solucione” el contencioso con las autoridades israelíes. “Los jefes de las iglesias hemos seguido con gran preocupación la campaña sistemática contra la comunidad cristiana en Tierra Santa, en una flagrante violación del statu quo existente”, rezaba el texto suscrito por la jerarquía religiosa en Jerusalén.

La policía israelí ha ordenado inmediatamente la evacuación de los peregrinos que se encontraban en el interior del templo "por razones de seguridad". Las fuerzas de seguridad han vallado los accesos a la basílica en el barrio cristiano de la Ciudad Vieja, que forma de Jerusalén Este, ocupada y anexionada por Israel tras la guerra de los Seis Días en 1967.

Desconcierto e incredulidad era lo que sentían este domingo los peregrinos que se encontraban en la Iglesia del Santo Sepulcro de Jerusalén cuando la policía israelí entró en el recinto sagrado para evacuarlo. “Entraron y dijeron que teníamos que salir porque por seguridad Israel ordenaba la salida de todos. Han sido muy rudos. Está feo que te echen así”, contaba Martín Piedrabuena, un peregrino católico argentino que llevaba dos horas junto con su familia haciendo cola dentro de la Iglesia para visitar la tumba donde, según la tradición cristiana, fueron enterrados los restos de Jesucristo.

Minutos después eran testigos de cómo los representantes de las familias musulmanas encargadas de custodiar la llave de la basílica llevaban a cabo el ritual de cierre de los grandes portones de entrada al lugar. En un gesto sin precedentes desde la fundación del Estado de Israel, hace siete décadas, las principales iglesias cristianas presentes en Jerusalén ordenaron, este domingo, el cierre indefinido de la basílica del Santo Sepulcro. Una contundente medida en protesta por la nueva política, anunciada por el alcalde de Jerusalén, Nir Barkat, de empezar a cobrar impuestos por las propiedades que poseen las diferentes iglesias en la Ciudad Santa.

“La municipalidad de Jerusalén ha enviado una serie de escandalosas notificaciones, órdenes de incautación de bienes de la Iglesia y cuentas bancarias como medida punitiva por supuestas deudas de impuestos municipales”, explicaba el patriarca griego de Jerusalén, Teófilo III, poco antes de mediodía a la entrada del Santo Sepulcro. Ponía voz a un comunicado conjunto de la Custodia de Tierra Santa y los patriarcados greco-ortodoxo y armenio.

En el texto, las principales confesiones religiosas a cargo de los Santos Lugares cristianos acusan a Israel de “romper los acuerdos existentes y las obligaciones internacionales para garantizar los derechos y privilegios de las Iglesias en lo que parece un intento de minar la presencia cristiana en Jerusalén”.

Desde tiempo inmemorial —en una medida que se oficializó cuando la urbe se encontraba bajo la tutela del Imperio Otomano—, las iglesias han estado exentas de pagar impuestos. “Es una ruptura del estatus quo. Tradicionalmente ni mezquitas, ni sinagogas ni iglesias han pagado tasas locales”, aseguraba en la puerta del Santo Sepulcro Wajeed Nuseibe, musulmán encargado de cerrarlo.

El cierre se produce el mismo día en el que el Gobierno israelí tiene previsto debatir un controvertido proyecto de ley por el que se permitiría al Estado expropiar las tierras cedidas o vendidas en los últimos años por las diferentes iglesias a entidades privadas. Una iniciativa que añade más leña al fuego de los litigios por la propiedad existentes en la Ciudad Vieja, situada en Jerusalén Este, la parte de la ciudad ocupada por los israelíes tras la guerra del 67.

Para el alcalde de Jerusalén “es ilógico que las iglesias posean propiedades comerciales como hoteles y otros negocios”. Los representantes de las principales confesiones religiosas se defienden de esas acusaciones asegurando que gracias a eso, reciben dinero para mantener sus colegios y obras que benefician a los más desfavorecidos de Tierra Santa. “Nos han bloqueado varias cuentas bancarias, a nosotros y al patriarcado ortodoxo griego. Quieren asfixiar a las iglesias porque somos los encargados de mantener la presencia cristiana en Jerusalén”, aseguran desde el anonimato fuentes próximas a la Custodia de Tierra Santa.

Los religiosos aseguran que el Santo Sepulcro permanecerá cerrado hasta que Israel cese en su empeño de cobrar impuestos y expropiar sus propiedades. Eugenia, Avelina, Lola y Pura, cuatro amigas madrileñas que este lunes regresarán a España, no salían de su asombro. “Veníamos por última vez a misa. Menos mal que ya entramos la semana pasada”, contaba Eugenia. Otros menos afortunados tras hacer el largo viaje hasta Jerusalén, como Piedrabuena y su familia, rezarán para que todo se arregle antes de quince días, cuando tienen previsto regresar a Argentina. (Lourdes Baeza / El País)

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