miércoles, 7 de septiembre de 2016

17:26:00
MÉRIDA, Yucatán, 7 de septiembre.- Este mes se cumplen 30 años de la desaparición del High Ball y sus 9 ocupantes.


Según informó el Diario de Yucatán el 11 de septiembre de 1986, elementos de la Novena Zona Naval Militar y particulares iniciaron la búsqueda de nueve personas, la mayoría directivos de los clubes rotarios de la entidad, quienes salieron el día anterior del club de yates Villa Dorada en la embarcación High Ball IV.

Los ocupantes, según la publicación referida, eran Rafael Cervera Ortiz (propietario de la embarcación, que contaba con casi dos décadas de uso), su sobrino Rafael Cervera Pérez, el Dr. Iván Rosado Núñez y Francisco Góngora Vela, presidente saliente y electo del Club Rotario de Mérida; Ángel García Fernández, Miguel Portillo Contreras, este último presidente del Club Rotario Montejo; Alonso Hernández Cabrera, vicepresidente de la misma agrupación; Raúl Domínguez Ávila, director de la Academia Marden y el marinero Alfredo Sandoval Espadas.

Posteriormente, el Diario señaló que el marinero desaparecido era Ángel Pérez Espadas y no Sandoval.

El entonces gobernador, Víctor Cervera Pacheco, ofreció tras la desaparición de los mencionados una rueda de prensa.

La excursión fue organizada por Cervera Ortiz en víspera de la toma de posesión de Góngora Vela con el fin de unificar al gremio rotario.

Los asistentes se citaron a las 4 de la madrugada en el puerto de abrigo Yucalpetén y esperaban regresar "casi al caer la noche".

Al no cumplirse ese plazo, sus familiares y las autoridades iniciaron la búsqueda.

Los rotarios fueron a pescar al punto conocido como el "3.30", a unas 16 brazas de profundidad, frente a Chuburná. Se estima un yate con sus características hubiera tardado unas dos horas en llegar a su destino.

El yate, ensamblado por la casa Chirs Craft en EE.UU, fue anteriormente propiedad de la familia Millet-Rendón, hasta que fue adquirido por Rafael Cervera.

En su momento trascendió que "para evitar ventajas" un directivo de cada club levaría el mando simbólico de la nave en cada viaje.

En un paseo anterior, los participantes pescaron hasta un tiburón y olvidaron algunos de los puntos que mantenían distanciados a los clubes rotarios.

La desaparición del yate jamás fue esclarecida y fue motivo de numerosas conjeturas, entre éstas que, según pescadores de la zona, la embarcación se abasteció de combustible y víveres y zarpó rumbo a Campeche "escoltado" por otra nave.

"La presencia de la High Ball IV" en Celestún -dicen- sólo tendría una explicación lógica: que un grupo de narcotraficantes hubiera asaltado el barco para utilizarlo en alguna operación, lo que motivó un cambio de rumbo", publicó el Didy.

La operación creció, buscando por mar y tierra a los desaparecidos, inclusive con la ayuda de unidades de los Estados Unidos. Sin embargo estos esfuerzos fueron infructíferos.

Mario Esquivel Ríos, uno de los coordinadores de la búsqueda, reafirmó en nota publicada el 15 de septiembre del 86 la hipótesis de que la embarcación explotó en altamar debido a una acumulación de gases en el compartimiento de motores. (José Repetto)