jueves, 23 de junio de 2016

01:38:00
LONDRES, 23 de junio.- El 'Brexit' remonta con un inusitado impulso final a horas de que se celebre el referéndum este jueves. Los británicos se la juegan prácticamente a cara o cruz, a la luz de la última encuesta de TNS que da dos puntos de ventaja a la salida de la UE sobre la permanencia (43% a 41%, con un 16% de indecisos, de unos 45 millones).

Sin embargo, dos sondeos de última hora daban una ventaja a la permanencia de dos a siete puntos, (según YouGov y ComRes), a falta de la encuesta final de Ipsos MORI, momentos antes de la apertura de los colegios electorales, a las siete de la mañana hora local. Los resultados no se harán oficiales hasta primera hora del viernes.

El nerviosismo de las últimas horas es bien palpable en las filas de la permanencia, con David Cameron advirtiendo a los votantes que no se dejen engañar "por la ilusión de la independencia" y el ex primer ministro laborista Gordon Brown lanzando una última proclama: "No hay futuro para este país que no pase directamente por Europa".

Él vota por salir de la Unión Europea, ella por permanecer. (AFP)

Boris Johnson, "cabecilla" de VoteLeave, arrancó el miércoles besando un pescado en el mercado de Billingsgate y prometiéndoselas muy felices "en el día que pasará a la historia". Hasta el líder nacionalista del Ukip, Nigel Farage, "conquistaba" Londres en lo alto de su autobús de dos pisos, desde donde ha exhibido con orgullo el pasaporte británico al tiempo que auguraba "el control inminente de nuestras fronteras".

La tensión entre las dos campañas alcanzó su grado máximo cuando una avioneta de la campaña VoteLeave sobrevoló Trafalgar Square durante el homenaje a la diputada laborista Jo Cox. "Vuestro amor y vuestro apoyo nos ha ayudado en estos momentos trágicos», dijo el marido de la fallecida, Brendan Cox. «Tal día como hoy, Jo habría cumplido 42 años y estaría intentando convencer a la gente de que el Reino Unido es más fuerte en Europa".

Desde Bruselas, el presidente de la Comisión Europea, Jean Claude Junker, reavivó antes de tiempo la traca de San Juan de los euroescépticos con inoportunas declaraciones: "Quiero dejar claro a los políticos y a los votantes británicos que no habrá ningún tipo de renegociación".

Desde Bruselas, el presidente de la Comisión Europea Jean Claude Juncker ha reavivado antes de tiempo la traca de San Juan de los euroescépticos con inoportunas declaraciones que tuvieron un efecto fulminante: "Quiero dejar claro a los políticos y a los votantes británicos que no habrá ningún tipo de renegociación".

"Las palabras de Juncker son insultantes, pero verdad"
"Hemos cerrado un trato con el Primer Ministro", ha recordado secamente Junker. "El logró lo máximo que podía recibir y nosotros le dimos lo máximo que podíamos dar. No habrá renegociación del acuerdo que alcanzamos en febrero ni de ningún otro tipo... Fuera significa fuera".

"Out is out"... Las palabras de Juncker se han empezado a usar como arma arrojadiza por la campaña del 'Brexit'. "No hay ninguna razón para quedarnos en la UE e intentar reformarla desde dentro", ha dicho Boris Johnson en su segunda aparición del día en Darlington. "Juncker ha dado la partida por perdida. Sus palabras son bastante insultantes, pero son la verdad".

Nigel Farage tampoco ha dejado escapar la oportunidad y ha replicado con doble mensaje en twitter: "Juncker contradice al Primer Ministro. No habrá más renegociación (...) Acaba de confirmar que es la última oportunidad para el Reino Unido. Tenemos que votar por la salida".

El premier David Cameron, que el martes sorprendía a propios y extraños con su mensaje a la nación desde las puertas de Downing Street ("¡Los británicos no se rinden!"), se ha subido las mangas como en sus mejores días de campaña y ha cerrado el mítin de la unidad de la campaña 'Stronger In' en la Universidad de Birmingham.

"Si he aprendido algo estos seis últimos años es la importancia de una fuerte economía", dijo el líder conservador, que lleva toda la campaña intentando convertir (sin excesivo éxito) el argumento económico en la madre de todas las batallas durante el referéndum. La caída del paro al 5% (el nivel más bajo en la reciente historia del Reino Unido) y el respaldo mayoritario de las grandes compañías británicas no han sido sin embargo suficientes para persuadir a la mayoría de los británicos ante la cuestión más palpitante del momento: el control de la inmigración.
"Pensad en vuestros hijos. No hay marcha atrás"

"Ante nosotros tenemos la decisión de nuestras vidas y no va a haber marcha atrás", ha recalcado Cameron. "Pensad en vuestros hijos y en vuestros nietos: dadles la opción que les garantiece la mejor oportunidad".

Hasta el último momento se ha especulado con una última aparición conjunta de David Cameron con Jeremy Corbyn, pero el líder de la oposición laborista -que accedió a compartir brevemente el púlpito con el "Premier" tras el asesinato de la diputada laborista Jo Cox- es el gran ausente en el gran acto del final de la campaña en Birmingham (aunque si ha estado con el alcalde de Londres Sadiq Khan en un mítin menor).

"No me echéis la culpa si gana el 'Brexit'", dijo Corbyn el lunes, en su última comparecencia televisiva, después de confesar que no siente "amor" por la Unión Europea y antes de perderse sin remisión. Su vacío lo ocupó el ex premier Gordon Brown, con uno de sus enérgicos discursos y con esperanza de conseguir un volantazo en las encuestas comparable al que logró en los útimos días de campaña en el referéndum de Escocia.

"Esta no es la Gran Bretaña que conozco y que amo", ha dicho Brown en su emotivo discurso en Birmingham. "Podemos hacerlo mejor que lo que hemos hecho con estos debates, estos insultos y estos careteles... La Gran Bretaña que conozco es la Gran Bretaña de Jo Cox, el país tolerante y sin prejuicios, sin lugar para el odio".

El 'efecto Jo' se diluye

El "efecto Jo", como los analistas bautizaron la recuperación en las encuestas de la permanencia tras el asesinato de la diputada, parece diluirse en las últimas horas de la campaña. Cualquiera diría que la tragedia ocurrida hace apenas una semana queda ya atrás en el tiempo para los británicos, que llegan a la recta final de la campaña con extraña mezcla de indignación, indiferencia y hastío.

Lynton Crosby, el estratega política de origen australiano que asesora al Parido Conservaor, certifica en 'The Daily Telegraph' que el "efecto Jo" ha remitido en los últimos días y que las dos opciones llegan prácticamente en empate técnico a la cita con las urnas.

La clave está seguramente en la movilización de los nueve millones de votantes laboristas que pueden inclinar hacia uno u otro lado la balanza. Keate Hoey, fugada del laborismo a las filas del 'Brexit' y convertida en insólita compañera de fatigas de Nigel Farage, predice que los británicos "se soprenderán al descubrir cuantos votantes laborista votarán por la salida de la UE".

Hoey advierte de que la campaña de la permanencia ha pasado del miedo a la "desesperación". "Este país es grande", asegura la laborista euroescéptica. "Y será aún más grande cuando nos vayamos de la UE". (Irene Hernández Velasco / El Mundo)