martes, 29 de mayo de 2018

09:10:00
MADRID, 29 de mayo de 2018.- Estados Unidos enfrenta una crisis de opiáceos que se ha convertido en una preocupación para el país. Un grupo de científicos, que han analizado la contaminación del agua en el área de Seattle, en el estado de Washington (EE UU), ha descubierto que el consumo de estos fármacos puede tener consecuencias inesperadas. El estudio, elaborado por el Puget Sound Institute, una institución en la que colaboran científicos de la Universidad de Tacoma (Washington) y la Agencia de Protección Medioambiental, reveló que varios moluscos analizados en distintas áreas del Estrecho de Puget contenían trazas de opiáceos.

Los mejillones de la costa del estado de Washington (EEUU), que da entrada al océano Pacífico, dieron positivo en opiáceos y otros tipos de medicamentos.

Los investigadores utilizaron los mejillones como un recurso para medir la polución de las aguas del Estrecho de Puget, un área costera con un alto consumo de moluscos. Para el estudio, depositaron mejillones en 18 puntos de la costa y descubrieron que, al menos tres de los lugares elegidos, los mejillones dieron positivo en opiaceos. En concreto, los investigadores encontraron restos de oxicodona, un potente analgésico que puede causar adicción. Un hallazgo sorprendente, "pero no peligroso para el consumo", aclaran los investigadores. La finalidad de la investigación no era probar que tomar estos moluscos era peligroso sino evidenciar que en algunas áreas el consumo de opiáceos es tan alto que los restos de la droga se llegan a detectar en los mejillones.

“Esto indica que hay mucha gente consumiendo oxicodona en el área de Puget”, indica la bióloga Jennifer Lanksbury, del Departamento de Pesca y Vida Silvestre del Estado de Washington. “Lo que comemos y lo que excretamos va al Estrecho de Puget”, agrega en declaraciones a la televisión local Kiro 7. Es bastante probable que los restos de los opiáceos provengan de las depuradoras: aunque el agua residual se filtrada, el sistema no lo hace de manera específica. Es decir, pueden quedar en el agua que se vierte al mar restos de medicamentos, antibióticos o antidepresivos. De hecho, los mejillones dieron también positivo a varias de estas sustancias.

La composición genética de los mejillones es más simple que la de los peces, un motivo por el que son "excelentes" para la investigación, según Lanksbury. Los peces son capaces de metabolizar algunos químicos, pero los mejillones no, por lo que en muchos casos son mejores para revelar contaminantes en el agua. El equipo investigador inició el análisis de los mejillones en el invierno de 2013 y realizó dos estudios adicionales en 2016 y este año para determinar que los moluscos de esa región sufren contaminación debido a un amplio rango de medicamentos. Los científicos subrayaron que los mejillones para el consumo vienen de aguas limpias.

Este hallazgo llega en un momento en el que los casos de sobredosis por consumo de opiáceos continúan en aumento en Estados Unidos y que ya han alcanzado un nivel de muertes nunca visto hasta la fecha, según datos de los Centros de Control y Prevención de Enfermedades (CDC). En general, las sobredosis aumentaron un 30 % en 16 estados entre julio de 2016 y septiembre de 2017 en todos los grupos de edad, hombres y mujeres, con ciertas variaciones entre zonas urbanas y rurales. (El País / EFE)

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