jueves, 1 de marzo de 2018

21:52:00
PARÍS, Francia, 1 de marzo de 2018.- En Suiza, el destino de las langostas ha cambiado. Una ordenanza, efectiva desde el jueves 1 de marzo, obliga a los cocineros a aturdir a estos crustáceos antes de matarlos. Además, también está prohibido transportarlos en hielo o en agua helada: deben mantenerse en su entorno natural el mayor tiempo posible antes de cocinarlos.

Estas nuevas disposiciones se han añadido a la Ordenanza de protección de los animales emitida por la Oficina Federal de Seguridad Alimentaria y Asuntos Veterinarios (OSAV) en Berna. El texto no es anecdótico: realmente cambia la forma en que la langosta debe prepararse en las cocinas suizas.


En el restaurante Beau-Rivage Palace, un establecimiento de lujo en Lausana, el chef Kevin Gatin tuvo que comprar una máquina que electrocuta las langostas antes de que puedan cocinarse. "Antes, las preparábamos al vapor", explica. Este sistema nos va a llevar un poco más de tiempo, pero según los expertos, la carne del crustáceo finalmente será más suave. Entre diciembre y abril, Kevin recibe al menos cinco langostas por día, para servirlas a la carta.

"Un cuchillo en el cerebro"

La alternativa a la electrocución es una "destrucción mecánica del cerebro", según las nuevas disposiciones. "En este caso, se trata de plantar firmemente un cuchillo en el cerebro de los crustáceos", dice Kevin. No me tentó. "Se deben tomar todos los pasos necesarios para reducir al mínimo el dolor, el sufrimiento y la ansiedad" del animal, también se especifica el texto de la ley.

¿Los chefs profesionales son los únicos involucrados? "No, los particulares también", dice Nathalie Rochat, portavoz de la OSAV. Y agrega que son los cantones los que se encargarán de monitorear la correcta aplicación de la ley. En esta etapa, nadie sabe cuáles serán los medios asignados para garantizar que las langostas no sean maltratadas antes de ser cocinadas.

Ley inédita

Si el gobierno suizo dio estos pasos, fue en respuesta a una moción presentada en el parlamento por la diputada verde Maya Graf. Según este texto, presentado en septiembre de 2015, Suiza consume alrededor de 130,000 langostas vivas importadas anualmente.

"Apiladas como botellas de vino en una caja, sus pinzas atadas con elásticos y sus antenas a menudo dañadas durante el transporte, ya han sufrido martirio durante varios meses antes de llegar a Suiza. Maya Graf exigía la prohibición de su importación al territorio suizo. Pero esto es imposible debido a los acuerdos entre Suiza y la Unión Europea.

La OSAV decidió, por lo tanto, cambiar las condiciones de transporte y sacrificio, confirmando que, de acuerdo con estudios científicos recientes, los decápodos andantes son tan sensibles al dolor como los vertebrados. "Idealmente, el transporte debería ser en estanques adaptados con instalaciones de tratamiento de agua", dice el texto.

Esta no es la primera vez que Suiza promulga una nueva ley sobre la protección de los animales. Desde 2008, los conejillos de Indias, cabras o tortugas propiedad de particulares deben estar en pareja, para no sufrir de soledad. Una violación de esta regla puede costar hasta 10.000 francos suizos (8.600 euros) de multa. (Le Monde)

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