miércoles, 17 de mayo de 2017

17:44:00
Pedro Echeverría V.

1. Ni modo, tenemos que reconocer los mexicanos que hemos caído muy bajo. México ocupa primeros lugares en el mundo en inseguridad, asesinatos, desigualdad económica y social. Pero también últimos lugares en justicia social, inversiones en salud, educación, vivienda, bienestar. ¿Por qué nos desplomamos junto a la política estatal desde los años 80 que se intensificaron las privatizaciones? Éstas y muchas preguntas más se hacen los periodistas de investigación que cubren la República mexicana para averiguar y hacer público lo que nos pasa en México. Y en ese andar, en esa búsqueda para ayudar al pueblo a entender lo que sucede, los intereses más afectados más poderosos asesinan a los periodistas que los descubren.

2.  Además de las decenas de periodistas asesinados en México, hay decenas de miles de seres humanos que –igual que los periodistas- han sido asesinados, aunque no tanta gente los ha reclamado. A veces no creo que México ocupe el primer lugar en el mundo en asesinatos de periodistas, narcotráfico, represión, inseguridad, porque no está en guerra abierta, declarada o sufriendo bombardeos de EEUU como sucede en Siria, Afganistán o Irak. Hasta 1982 nuestro país no estaba tan mal (lleno de asesinatos y problemas); al parecer fue la imposición de la economía privatizadora, a partir de poner en práctica el neoliberalismo en el gobierno de Miguel de la Madrid (1982-88), cuando aceleradamente comenzó a descomponerse todo.

3. ¿Quién y por qué se asesina a periodistas destacados? ¿Qué dicen los periodistas en sus noticias, reportajes y libros? Ellos no dan pistas ni avisos al gobierno –ni saben- para decir dónde encontrarlos o capturarlos; lo que hacen es narrar o describir lo que sucede en las confrontaciones entre narcos y las fuerzas armadas del gobierno, el papel de la población campesina o citadina, buscan descubrir los hilos que mueven a los contendientes, encontrar sus alianzas y muchas veces hablar de las historias de sus personajes. Realmente sin esas noticias y eso que llaman “periodismo de investigación” la población no sabría lo que pasa en nuestra nación a nivel global, porque en concreto, en las poblaciones se sabe más acerca de lo que sucede en la región.

4. El periodismo de Investigación es muy viejo, tiene siglos de existir, pero no poseía ese nombre y dado que los medios de información no poseían el desarrollo de hoy no había alcanzado esa enorme altura que hoy posee. Imaginen nada más los grandes trabajos de investigación del equipo de Carmen Aristegui que puso –y tiene en jaque- al presidente Peña Nieto y su equipo de gobierno al descubrir la enorme corrupción que se da alrededor de las “casas blancas” de las Lomas de Chapultepec. Después de esa maravillosa denuncia que todo México debió aplaudir, han venido por lo menos un centenar de acusaciones que van por el mismo camino. Fuera del llamado respeto a la libertad de prensa, ¿cuánto se desea que muera la libertad de prensa?

5. El periodismo de investigación –que toda persona inteligente y honesta puede practicar- es muy importante para descubrir las ligas del narcotráfico y la política; a los políticos de todos los cargos de gobierno y de partido que buscan esconder su pasado; a aquellos que hablan de honestidad y cuando lo hacen se les olvida su pasado ominoso. ¿Es que todavía existe algún líder del PRI, PAN, PRD y demás partidos que por su trabajo y comportamiento no tenga una puerca cola que le pisen? Por ello Morena y López Obrador cuentan hasta hoy  (ojalá se conserven) con un enorme crédito en este campo que deben cuidar mucho para que no sean más de lo mismo. Ahí es donde deben cuidarse para seguir cabalgando aunque los acusen de caudillos autoritarios.

6.  Pienso que quien más se beneficia con estos asesinatos de periodistas son los políticos que han hecho alianzas con el narcotráfico; sobre todo aquellos que en los últimos dos años han sido denunciados por el periodismo de investigación por hacer enormes negocios en las empresas públicas como Pemex, electricidad, comunicación, OHL, Odebrecht. ¿Qué empresario y político no le es más fácil ejecutar a un periodista que con sus investigaciones está acercándose a la verdad? Mi convicción es que esos periodistas son mucho más peligrosos para la alianza de políticos y empresarios que para los narcotraficantes que parecen moverse por otros caminos. Por ello muchos gritos antigobiernistas en las manifestaciones masivas parecen tener razón.

7. El diario La Jornada, la revista semanal Proceso, el programa perseguido y reprimido de Carmen Aristegui y pocas más publicaciones, han jugado desde hace alrededor de 40 años el papel de vanguardia del periodismo combativo, de denuncia y de investigación. Gracias a ellos tenemos conocimiento de lo que sucede en el país, aunque hay otros cientos de periódicos, radios y televisoras que tergiversan las noticias por estar atadas económicamente al empresariado y al gobierno. Sólo habría que decirles a los periodistas honestos que están en la línea de combate que actúen con mucho cuidado sobre todo con los personajes que denuncian por los multimillonarios negocios que realizan. Pero desde que se escoge este oficio o afición se sabe que se camina por la cuerda floja. (17/V/17)

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