jueves, 19 de julio de 2018

08:40:00
JERUSALÉN, Israel, 19 de julio de 2018.- El Parlamento israelí ha aprobado durante la madrugada de este jueves la controvertida ley «Estado-Nación», que protege la identidad judía de Israel, al que denomina «hogar nacional» del pueblo judío, reserva el derecho a la autodeterminación a este colectivo y deja el hebreo como única lengua oficial. Por 62 votos a favor y 55 en contra, la Knéset (la Cámara israelí) ha aprobado finalmente la iniciativa después de un intenso debate, en medio de una tremenda polémica ya que algunos sectores la califican de «discriminatoria» y ante la ausencia de los diputados árabes israelíes.

La bandera de Israel.

Hasta ahora se había evitado esta mención a la identidad judía por la oposición de algunas corrientes judías y la existencia de minorías como la árabe, los palestinos que quedaron allí tras la creación del estado de Israel en 1948 y constituyen un 20% de su población. El propósito «es asegurar el carácter de Israel como el Estado nacional de los judíos con el fin de codificar en una ley básica los valores de Israel como un estado democrático judío en el espíritu de los principios de su Declaración de la Independencia», expone la Knéset en su pagina web.

Esto incluye el himno Hatikva (adaptado de un poema judío, sobre el retorno del pueblo a Israel), la bandera blanca y azul con la estrella de David en el centro, una menorá (candelabro judío) de siete brazos con ramas de olivo en los extremos como símbolo del país y el hebreo como lengua oficial. «El árabe tendrá una categoría especial, todo judío tendrá el derecho de migrar a Israel y obtener la ciudadanía de acuerdo a las disposiciones de la ley, el Estado actuará para reunir a los judíos en el exilio y promoverá los asentamientos judíos en su territorio y asignará recursos con este propósito», establece la nueva legislación.

La cláusula 7b, que amparaba «la creación de comunidades en el país compuestas por razón de fe o de origen» y fue criticada la semana pasada por el presidente, Reuvén Rivlin, por considerarla «discriminatoria», fue revisada para la versión final. Esta establece que «el estado ve el desarrollo de las comunidades judías como interés nacional y dará pasos para animar, avanzar e implementar este interés».

Durante las alegaciones y ante una cámara prácticamente vacía, el parlamentario palestino con nacionalidad israelí Ayman Odeh, de la Lista Unida, ha denunciado la falta de carácter democrático de la iniciativa y ha izado una bandera negra para representar «el funeral de la democracia». Su compañero en la plataforma que aglutina varios partidos de mayoría árabe, Jamal Zahalka, ha arremetido contra el primer ministro, Benjamin Netanyahu, y ha reclamado: «O judío o democrático». Antes, por la mañana, el también parlamentario árabe Ahmed Tibi ha dicho que veía «con incredulidad la muerte de la democracia», que «estaba muriendo en los últimos años». (EFE)

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