sábado, 8 de julio de 2017

14:15:00
Catania es un pueblo de Sicilia, en la costa este, con vistas al Mar Jónico. Los ciudadanos que caminan las calles de la isla sienten algo de frío cuando les hablan del tiempo. Surgen muchas preguntas entre los más de 290 mil habitantes. Los relojes electrónicos se adelantan todos los días 15 minutos. No hay discriminación de forma: los de pulsera, pared o incluso el marcador al pie de la barra de inicio en la computadora. El reloj del aeropuerto fue el primero que marcó la anomalía, por lo que es oficial y no quedaban dudas sobre la veracidad. Empezó entre junio y julio de 2011. Aunque los modifiquen, a la mañana siguiente o algunas horas después vuelven a tomar su propia decisión.

Las hipótesis planteadas están lejos de satisfacer los cuestionarios que giran en torno a las agujas italianas. Abajo de Sicilia hay una gran cantidad de cables que abastecen a la ciudad de electricidad y, como parte del proceso de mantenimiento, en algún momento una central hidroeléctrica se hizo cargo de este trabajo. Esto pudo haber generado una sobrecarga estática, pero la teoría se cae y estalla cuando vemos la normalidad con que funciona este servicio en los pueblos aledaños. ¿Por qué pasaría en un solo punto? 


El volcán Etna, regional de Catania, tuvo una erupción violenta en 2011. Algunos diarios y facciones de prensa culparon al estallido de haber desencadenado este hecho insólito. Pero, otra vez, una de las posibles respuestas se desintegra como un papel apoyado en el fuego: el cráter explotó en mayo. Hubo dos meses de diferencia con el insólita modificación horaria, por lo que la ciencia marcó que no es una hipótesis válida.

Para darle otra puntada al telar de oscuridad que viste al tiempo en Catania, una mañana los pobladores sicilianos se levantaron muy asustados. Gritaban de pánico. Al mismo tiempo, en varios puntos del pueblo, explotaron varios aparatos electrónicos (con predomino de microondas). Ocurrió hace más de una década y algunas cadenas de noticias, msnbc por ejemplo, se encargaron de informar el suceso. Ninguna explicación.

No discrimina, es el mismo para todos. El tiempo es rebelde. No tiene freno, como la fuerza de las olas en el Mar Jónico salpicando a las piedras grisáceas de la costa. Las agujas de Catania rompieron sus cuerdas y se ríen de la ciencia, con una carcajada apenas perceptible. Guardan un secreto. (Patricio Barrio / Pasmo Eléctrico)

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