lunes, 3 de julio de 2017

10:54:00
Chris Gard y Connie Yates con Charlie.
BARCELONA, 3 de julio de 2017.- El presidente de EE.UU., Donald Trump, ha seguido los pasos del Papa en la defensa de la causa de los padres del bebé británico Charlie Gard, afectado de una enfermedad genética rara y mortal, que quieren mantenerlo con vida pese a la decisión de la Justicia británica de darle una muerte digna.

 A pesar de que el Tribunal Europeo de Derechos Humanos (TEDH) respaldó la decisión de la Justicia británica de dar una muerte digna al bebé de diez meses afectado por una “enfermedad genética rara y mortal”, y rechazó así el recurso de los padres.

Si ayer fue Francisco quien pidió a través de su portavoz que se permita a los padres, Christopher y Constance Gard, “acompañarle y tratarle hasta el final”, este lunes el propio Trump ha usado su red social favorita para darles apoyo. Si podemos ayudar algo a #CharlieGard, como nuestros amigos en Reino Unido y el Papa, estaríamos encantados de hacerlo”, ha tuiteado el presidente.

“El Santo Padre sigue con afecto y emoción el asunto del pequeño Charlie Gard y manifiesta su cercanía a sus padres”, dijo el domingo el portavoz del Vaticano Greg Burke en un comunicado. ” Reza por ellos, esperando que no se olvide su deseo de acompañar y tratar hasta el final a su bebé”, agregó el portavoz.

El pasado 28 de junio el Tribunal Europeo de Derechos Humanos (TEDH) respaldó la decisión de la Justicia británica de dar una muerte digna al bebé de diez meses afectado por una “enfermedad genética rara y mortal”, y rechazó así el recurso de los padres. Su dictamen especifica que, en términos médicos, el pequeño sufre un “severo síndrome infantil de encefalopatía mitocondrial”, que causa mutaciones en el gen RRM2B y le “priva de la energía necesaria para vivir”.

Los padres recurrieron a la Corte europea cuando los tribunales británicos autorizaron que Charlie fuera privado de la respiración artificial, al considerar que el país había vulnerado su derecho a la vida, al oponerse el Great Ormond Street Hospital de Londres, a un tratamiento experimental en Estados Unidos.
Junto con la propuesta del magnate llegó la del Hospital Pediátrico Bambino Gesù de Roma, que dijo que estaba "preparado para recibir" a Charlie.

Los padres se habían quejado de que las decisiones de las instancias nacionales habían supuesto “una injerencia injusta y desproporcionada en sus derechos parentales y sin justificación alguna”. Sin embargo, la Corte de Estrasburgo avaló la conclusión de la Justicia británica, basada en “evaluaciones de expertos detalladas y de alta calidad” que consideraban “muy probable que Charlie estaría expuesto a dolores y sufrimientos continuos”.

El 30 de junio, los padres, Chris Gard y Connie Yates, declararon: “Queremos ponerlo en la cuna en la que nunca ha dormido, pero ahora nos están negando eso. Sabemos qué día va a morir nuestro hijo, pero no podemos decidir cómo va a pasar”. 

El calvario de los padres del pequeño Charlie Gard continúa: después de que la justicia británica y europea les haya impedido seguir luchando por la vida de su hijo, también se les ha negado que el bebé pasé sus últimas horas en su hogar. 

Mariella Enoc, presidenta del Bambino Gesù: "Le pregunté al director médico que compruebe con el Hospital Great Ormond Street en Londres, donde está el bebé, si existen las condiciones sanitarias para una posible transferencia de Charlie a nuestro hospital. Sabemos que el caso es desesperado y que, al parecer, no existen tratamientos eficaces. Estamos listos para recibir al bebé con nosotros, por el tiempo que le reste de vida".

El pequeño, que sufre una enfermedad genética rara, será desconectado del soporte vital a pesar de la oposición de sus padres porque así lo han decidido los tribunales británicos y el Tribunal Europeo de Derechos Humanos (TEDH) de Estrasburgo.

Tras conocer la demoledora sentencia del Tribunal de Estrasburgo que les arrebató su última esperanza, Connie y Chris quisieron llevar a su hijo a casa para que pasara allí sus últimas horas, pero se encontraron con la oposición de los médicos.

“Prometimos a nuestro pequeño que le llevaríamos a casa”, lamenta la madre de Charlie en declaraciones a Daily Mail.”Queremos darle un baño en casa, ponerlo en la cuna en la que nunca ha dormido, pero ahora nos están negando eso. Sabemos qué día va a morir nuestro hijo, pero no podemos decidir cómo va a pasar”, añade su padre.

La pareja también ha acusado al hospital de tratar de acelerar la muerte de Charlie a pesar de haberles prometido que tendrían tiempo necesario para decir adiós a su único hijo.

Chris y Connie han luchado durante meses por la vida de su bebé e intentaron que recibiera un tratamiento experimental en Estados Unidos. Sin embargo, tanto la justicia británica cono el Tribunal de Estrasburgo se lo impidieron y decretaron la muerte del pequeño.

“Pero si hay una posibilidad de que un tratamiento funcione, y los médicos en Estados Unidos nos han dicho que creen que la hay, ¿qué padres no lo intentarían?”, añadieron. (La Vanguardia / Infovaticana)

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