domingo, 1 de enero de 2017

13:59:00
BARCELONA, 1 de enero de 2017.- Estado Islámico quiere lanzar ataques químicos de masas contra objetivos tanto en el Reino Unido como en el resto de Europa. Así lo asegura el ministro de Seguridad británico, Ben Wallace, en una entrevista con el Sunday Times. “La ambición del Isis o Daesh (acrónimos del grupo yihadista) es sin duda la de llevar a cabo ataques que causen gran número de víctimas,” dijo.

“No tienen ningún escrúpulo moral para utilizar armas químicas contra civiles y, si pudieran, lo harían en este país. El número de víctimas que podrían causar sería los peor de todo”, agregó Wallace. El rotativo precisa que no fue identificado ningún plan específico de este tipo, pero que los servicios de seguridad británicos llevan a cabo ejercicios para ensayar la respuesta a tal eventualidad. 

Ben Wallace, Ministro británico de Seguridad.

El Estado Islámico ya usó gas mostaza en Marea, Siria, en agosto de 2015, según la Organización para la Prohibición de las Armas Químicas. Según Wallace, el desmantelamiento de células del Isis en Marruecos es la prueba de que el grupo tiene como objetivo cometer ataques químicos en otros lugares.

“Las autoridades marroquíes desmantelaron una célula implicada con armas químicas, se han recuperado sustancias tóxicas químicas y biológicas y una gran cantidad de fertilizante. Las sustancias podrían utilizarse para producir explosivos caseros y transformarse en toxinas mortales”, dijo Wallace.

Según las estimaciones, hay cerca de 800 británicos que han ido a combatir en Siria, muchos a luchar con el Isis en la guerra en curso, y cientos de ellos habrían sido asesinados. “La mayor preocupación viene cuando Mosul caiga y todas las demás bases también lo hagan. Sabemos que hay un gran número de combatientes del Estado Islámico en Siria y probablemente querrán volver a casa” en Europa, agregó el ministro .

En un artículo en el Sunday Telegraph se recogen declaraciones de altos cargos de la agencia británica de organizaciones sin ánimo de lucro que lanzan la alarma sobre el creciente vínculo entre el extremismo y organizaciones benéficas. Las conexiones y la infiltración se han triplicado en los últimos tres años.

La Comisión de Caridad ha informado de que en el período 2015-2016 hasta 630 casos de desvíos de donaciones de beneficencia hacia actividades terroristas, en muchos organizaciones que están operando en Siria o en otras zonas de alto riesgo. (La Vanguardia)